LIBRARY OF PR1NCETON
THEOLOGICAL SEMINARY
PER BT83.57 .R485
Revista de interpretaci sn
bmblica latinoamericana :
RIBLA.
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in 2016
https://archive.org/details/revistadeinterpr48depa
ÉVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA
LOS PUEBLOS
CONFRONTAN
EL IMPERIO
NÉSTOR O. MÍGUEZ
MILTON SCHWANTES
HILDA TURPO HANCCO
LÍLIA DIAS MARIANNO
NANCY CARDOSO PEREIRA
PABLO R. ANDIÑACH
SANDRO GALLAZZI
JORGE PIXLEY
VIOLETA ROCHA A.
RIBLA
REVISTA DE INTERPRETACIÓN
BÍBLICA LATINOAMERICANA
Consejo de Redacción
Nancy Caldoso (Brasil)
Jacir de Freitas Faria (Brasil)
Lauren Fernández (Ecuador)
Sandro Gallazzi (Brasil)
Carlos Mesters (Brasil)
Néstor O. Míguez (Argentina)
Shigeyuki Nakanose (Brasil)
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Coordinador
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Milton Schwantes, rúa Camilo José 78, Vila Gumercindo,
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Coordinador de este número
Néstor O. Míguez, Camacuá 252, 1406 Buenos Aires, Capital Federal, Argentina,
E-mail: nomiguez @ arnet.com. ar
Esta Revista se edita en español y portugués, tres veces al año.
En español: RECU, Apartado 17-03-252, Quito, Ecuador
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LOS DERECHOS DE AUTOR SON DEL CONSEJO DE REDACCIÓN
LIBRARY OF PRINCETON
APR í 2
THEOLOGICAL SEMINARY
A. 7
RIBLA
REVISTA DE INTERPRETACIÓN
BÍBLICA LATINOAMERICANA
N° 48
Los pueblos confrontan
el imperio
Revisión y traducción: RECU
Diagramación: Consejo Latinoamericano de Iglesias, CLAI
© Consejo de Redacción de RIBLA
© RECU
ISSN 1390-0374
Impreso en Ecuador • Printed in Ecuador
Ia edición, 2004
Prohibida su reproducción total o parcial
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CONTENIDO
Presentación 5
NÉSTOR MÍGUEZ. El Imperio y después.
Sostener la esperanza bíblica en medio de la opresión 7
MILTON SCHWANTES. Elementos de un proyecto económico
y político del mesianismo de Judá. Génesis 49,8-12: Una antigua voz
judaíta interpretada en el contexto de la Historia de la Ascensión
de David al Poder ( 1 Samuel 16 hasta 2Samuel 5) 23
HILDA TURPO HANCCO. ¿Reino o imperio de Dios? 3 1
LÍLIA DIAS MARIANNO. Los/as extranjeros/as dicen:
‘¡Yahxveh no nos excluirá de su pueblo!' Manifiestos contra
el imperialismo en la teología de reconstrucción nacional 40
NANCY CARDOSO PEREIRA. ¿Propaganda o historia?
Cuestiones metodológicas sobre anales e inscripciones militares,
profecías y resistencia 5 1
PABLO R. ANDIÑACH. Un lenguaje de la resistencia ante
el poder imperial. El día de Yavé en Joel 62
SANDRO GALLAZZI. ¡Otro imaginario es posible! Ib
JORGE PIXLEY. El imperio en el Evangelio según San Juan 87
VIOLETA ROCHA A. Entre la fragilidad y el poder.
Mujeres en el Apocalipsis 95
Reseña
R. HORSLEY. Jesús y el Imperio.
El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial
105
PRESENTACION
Sin duda el tema del Imperio se hace hoy presente en todos los análisis polí-
ticos, implícitos o explícitos. Sin embargo, el debate sobre el alcance y naturaleza
del presente imperio está lejos de concitar acuerdos. Sin embargo, una cosa es cla-
ra: donde existe el imperio, los pueblos sufren, son explotados y finalmente la vida
se transforma en muerte.
Los textos bíblicos (así como la formación de las tradiciones orales que ellos
reflejan), en su gran mayoría, se plasmaron y alcanzaron su forma escrita bajo im-
perios, sea Egipto, Asiria, las distintas Babilonias (caldea, meda, persa), el poder he-
lenístico y finalmente Roma. Y aún aquellos que reflejan momentos de mayor liber-
tad nacional en Israel/Judá luchan contra la subsistencia de una mentalidad imperial
que juega en el trasfondo.
Por ello es posible recurrir a los textos bíblicos para elucidar las experiencias
de imperio y contraimperio, de la vida de los pueblos confrontando el dominio y la
ideología imperial, buscando superar las realidades opresivas, discursivas y subjeti-
vas que crean los imperios. De eso trata este número de RIBLA.
El lector encontrará artículos de carácter programático y otros más acotados
a los análisis históricos y exegéticos. Sin embargo todos reflejan distintos modos de
esta lucha. El primer artículo procura entrar en la discusión sobre el carácter y mo-
do de dominación imperial, tomando el presente imperio del capitalismo financiero
posmoderno como punto de partida. Desde allí se leen diversos textos del Antiguo
y Nuevo Testamento mostrando la resistencia y esperanza que la fe opone a la men-
talidad imperial.
A partir de allí se sigue un recorrido que arranca desde el Génesis, en el tra-
bajo de Milton Schwantes. Defendiendo la antigüedad predavídica del texto de la
bendición de Jacob a Judá, nos muestra, sin embargo, cómo aun en tiempos “pre-es-
tatales” ya se van formando ansias de dominio y expansión en sectores del pueblo
hebreo, cómo una mentalidad imperial izadora va inscribiéndose en la conciencia re-
ligiosa de Israel/Judá.
Luego tenemos tres artículos que toman como centros los libros históricos.
Hilda Turpo Hancco desarrolla el conflicto de lo nacional frente al imperio en Ne-
hemías 5,1-5, mostrando que lo nacional también puede ser un espacio equívoco si
lo nacional termina destruyendo a los más débiles del pueblo. La resistencia y el cla-
mor de las mujeres y los despojados van a constituir el núcleo de una resistencia an-
tiimperial frente a las élites aliadas y dependientes del poder extranjero. Refiriéndo-
se al mismo periodo, Ldia Dias Marianno estudia otros textos mostrando el conflic-
to frente a lo extranjero. Lo “extranjero” puede ser el imperio que se impone, pero
6
Presentación
el prejuicio “contra” el extranjero también puede ser un arma de dominio y mostrar
un proyecto imperial basado en la discriminación. Su artículo muestra que el centro
del problema no es “lo extranjero” sino el afán y modo de los proyectos de poder
que usan del prejuicio y la imagen de cierta “pureza” social o legal como modos de
subordinar al otro/a.
Nancy Caldoso Pereira muestra, en un trabajo sobre la historiografía bíblica,
cómo se da la lucha discursiva frente a la dominación imperial. ¿Quién cuenta esta
historia? y ¿A quién le creemos el cuento? La lucha contra el imperio no sólo ocu-
rre en el tiempo histórico de la confrontación directa, sino en una nueva historicidad
discursiva. Los registros, y quien hace creíble estos registros, prolongan la lucha im-
perial como justificativos de nuevos imperios, mentalidades y luchas.
Esta fuerza discursiva de la confrontación aparece en los dos trabajos sobre
textos proféticos: el de Pablo Andiñach trabaja específicamente sobre el profeta
Joel. En un cuidadoso trabajo exegético muestra la función de la imagen del “día de
Yavé” como centro de una concepción de resistencia. Ampliando la concepción del
lenguaje profético a la narrativa y la poética, Sandro Gallazzi recorre algunos libros
que probablemente alcanzaron su forma final en el tiempo del helenismo, para mos-
trar cómo surge la oposición vida-imperio. Es un trabajo de fuerte tono poético en
sí mismo, evidenciando cómo incluso los modos de expresión muestran las concep-
ciones de la vida y la belleza opuestas en la confrontación imperio-pueblo.
Entrando al Nuevo Testamento, Jorge Pixley muestra cómo el Evangelio de
Juan, normalmente caratulado de “espiritualista”, también abreva, en su concepción
y formación teológica, en la confrontación con el “imperio-mundo”. El juicio a Je-
sús, la actitud de Pilatos y el modo en que el kosmos imperial ofrece “la paz” son
analizados en esta perspectiva. Violeta Rocha nos introduce, mediante un estudio del
discurso del que puede ser el más explícitamente antiimperialista texto del Apoca-
lipsis, en las ambigüedades de ciertas imágenes y metáforas cuando son sometidas
al análisis de género. Finalmente Ricardo Pietrantonio ofrece una reseña y reflexión
sobre la visión del Jesús histórico y del imperio actual, con un recorrido sobre la
obra de Richard Horsley, con ocasión de la aparición de su obra “Jesús y el impe-
rio”, editado en español por la editorial Verbo Divino.
Como podemos apreciar, muchos y muy variados aspectos son elaborados
desde la interpretación bíblica latinoamericana que pueden contribuir, así espera-
mos, a confrontar las políticas imperiales que hoy amenazan la vida del continente
y del mundo.
Néstor Míguez
NÉSTOR O. MÍGUEZ
EL IMPERIO Y DESPUES
Sostener la esperanza bíblica
en medio de la opresión
Resumen
Encontramos en el texto bíblico una crítica de los imperios (y del “imperio” como una
realidad política humana, principalmente en una visión “desde abajo”) así como la
certeza de su condena. Esto nos asegura que habrá un “después” del Imperio. Queda
la pregunta, ¿qué tipo de relaciones sociales nos traerá ese “después”? y algo aún más
profundo: ¿qué tipo de ser humano nos dejará el Imperio? Por consiguiente surge la
necesidad de reconstruir la subjetividad humana libre de la hegemonía imperial, de
reconstruir relaciones humanas basadas en el amor, después de tiempos de odio, pre-
juicio y violencia. Ese es el Evangelio del Reino de Dios. Allí coincide la fuerza apo-
calíptica y la teología paulina. Pero esa “tarea evangelizadora”, no sólo es para el
“después “, sino también un desafío urgente para el presente.
Abstract
We find in the biblical text a critique of empires (and of “empire” as a human politi-
cal real ity, mostly in a view “froni below”) as well as the certainty of its doom. This
assures us that there will be an “after” the Empire. Yet the question remains, what
kind of social relations will that “after” bring? and something even more poignant:
what kind of human being will the Empire leave us with? Therefore it is necessary to
reconstruct the human subjectivity free of imperial hegemony, and to reconstruct the
human relationships based on love, after times of hate, prejudice and violence. That
is the Gospel of the Reign of God. There the apocalyptic thrust coincides with Pauli-
ne theology. But that “evangelizing” task, is not only for the “after”, but also an ur-
gent challenge for the present.
El sujeto y el imperio: ¿dónde está el problema?
El Imperio sólo existe si hay sujetos: sujetos al imperio. La propuesta posmo-
derna que hay un sujeto diseminado, fragmentado, nómada o evanescente; o, más
dramáticamente, la muerte del sujeto, es decir, finalmente, que no hay sujeto algu-
no en absoluto, podría dar la idea de que no hay ningún imperio. Aunque muchos de
nosotros, a partir de sensaciones, experiencias, situaciones sociales, y la manera en
que nuestra vida es dirigida por otros, nos comprendemos sujetos: sujetos a un im-
perio, pero sujetos después de todo.
8
NÉSTOR O MÍGUEZ, El imperio y después
Comienzo con esta confusión intencional en el nivel y rango de significados
de la palabra “sujeto”, porque, de una cierta manera, es políticamente (y teológica-
mente) revelador. En una interpretación teológica, somos sujetos humanos desde
que Dios nos ha creado criaturas libres (más allá de las diferentes maneras posibles
de enunciar, entender y explicar estos conceptos). Pero en otro sentido, quedamos
plasmados como sujetos por la existencia del imperio, es decir, de un control y po-
der opresivo que no conoce otra ley sino su propia voluntad y la impone por sobre
los otros. Continuando con este juego de palabras podemos expresar que nuestra
subjetividad se manifiesta debido a (por, a través de, desde que, dentro de) la exis-
tencia del poder Imperial que nos sujeta.
Ahora, más allá de la confusión que produce este acertijo, lo que estoy dicien-
do es que los imperios crean un cierto tipo de subjetividad por el hecho de su poder.
Los mecanismos por los que los diferentes imperios hacen esto varían según sus me-
dios de producción, según su construcción cultural y la forma política de su estruc-
tura de poder. Porque según las formas de producción y reproducción de un sistema,
también es la manera en que produce y reproduce los sujetos humanos. No estoy an-
ticipando una teoría determinista de los imperios, sino exactamente lo contrario. Pe-
ro no podemos ignorar ni podemos separar la construcción económica y militar del
imperio (su base material) y su proyección cultural y política, de su relación de opo-
sición con la experiencia (espiritual, subjetiva) de la esperanza cristiana. Si vamos a
reflexionar sobre la esperanza, tenemos que superar la visión desesperada que los
imperios quieren crear en sus sujetos (“Roma aeterna”, “no hay ningún futuro fuera
del presente’Y’Éste es el fin de la historia”). Si la libertad es una condición teológi-
ca del sujeto humano, y por consiguiente de la esperanza, entonces la esclavitud im-
perial (incluyendo su dimensión económica) no puede ignorarse como un factor fun-
damental en la cautividad o destrucción de la subjetividad humana. Todavía resue-
na la voz del profeta en medio del destierro de la Babilonia imperial: “Vuelvan a su
fortaleza, prisioneros de esperanza” (Zc 9,12), y la carta de Pablo a la iglesia en la
capital imperial de Roma: “en la esperanza nos salvamos. Ahora, esperar lo que se
ve, no es la esperanza. ¿A qué esperar lo que ahora vemos?” (Rm 8,24).
Aquí está el problema: ser sujetos de un imperio pone en riesgo la posibilidad
de ser sujetos de esperanza, es decir, sujetos humanos. Pero, al mismo tiempo, sien-
do sujetos de un imperio plantea un entendimiento particular de la dimensión de es-
peranza, del significado de la fe. Intentaré enfrentar este problema siguiendo un cier-
to camino. Primero, consideraremos brevemente el poder de dominación ideológica
imperial en la narrativa bíblica. Luego consideraremos la colonización del sujeto por
el presente imperio. En tercer lugar, la crítica bíblica de la mentalidad imperializa-
da, como el centro de la escatología de Pablo, y su lucha para superar la cautividad
imperial de la subjetividad, y finalmente, los desafíos prácticos provocados por es-
ta comprensión en la confrontación con la ideología imperial.
La dominación imperial y la construcción
de la ideología hegemónica
La opresión continua a través de un largo periodo tiende a crear en las perso-
nas sometidas una cierta percepción de “invulnerabilidad” del poder dominante. Así
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
9
surge, en ei sujeto dominado, lo que se ha llamado la “función de hegemonía”, a par-
tir de la convicción que tal dominio es, de alguna manera, legítimo, políticamente
necesario, o conveniente, o por lo menos, inevitable. Por cierto, estas ideas son in-
ducidas por las industrias ideológicas del poder dominante, a través de efectos cul-
turales y simbólicos complejos (ni siquiera siempre “intencionales”). La manera en
que se conquista y se ejerce el poder imperial es en sí misma parte de este mensaje.
No es mi intención repetir aquí el resultado de estudios que, desde Marx y En-
gels, y con autores como A. Gramsci, M. Foucault, P. Bourdieu o Edward Said, han
ayudado a iluminar y ver cómo actúa esta hegemonía y la variedad de sus formas y
consecuencias. Pero encuentro posible mostrar, a través de algunos textos bíblicos
que dan testimonio de estos conflictos mucho antes de que se expusieran teorías, có-
mo las imposiciones imperiales trabajan creando una cierta mentalidad y cómo es
posible superarlas a través de una subjetividad alternativa.
No entraré en la discusión filosófica sobre el “sujeto”, pero quiero iniciar es-
te recorrido mirando algunas experiencias de “sujeción”, de sometimiento. Para ello,
la Biblia ofrece abundantes testimonios de diferentes situaciones de dominación im-
perial y las reacciones diversas frente a ellas. La primera referencia que será para-
digmática, a través de la narrativa bíblica del Génesis al Apocalipsis, es la historia
de Babel. La construcción de una ciudad y la torre tiene significación económica y
militar1, y todo el problema que gira en torno del idioma y del “hacerse un nombre”
es de impotancia política y cultural2. Lo que allí se muestra es la formación de un
proyecto imperial. Babel en Sinar representa, no el “titanismo de la humanidad”, co-
mo la mayoría de los comentarios occidentales sugiere, sino una lectura retrospecti-
va del empuje imperial de ciertos "poderes mundiales”, a saber. Babilonia, leída co-
mo una narrativa fundacional. Génesis 10, el capítulo precedente, ya ha afirmado la
diversidad de proyectos humanos a través de los descendientes de Noé (las familias
diversas, las naciones, las tierras, los idiomas, e incluso los modos económicos). Pe-
ro en esa genealogía, dos herederos de Cam, Mizraim y Nimrod, son destacados co-
mo los padres de naciones agresivas. Nimrod, el primero en la tierra en hacerse un
guerrero poderoso y fuerte ante Dios; es el fundador de capitales imperiales, como
Babel en Sinar y Nínive en Asiria, prototipos de poderes imperiales en el mundo se-
mítico antiguo. La narrativa de Babel no es, entonces, el proyecto de la humanidad
entera, sino el del clan de Nimrod que reúne diferentes elementos de dominación im-
perial: el desarrollo de una nueva tecnología (los ladrillos y el betún), la ciudad amu-
rallada como centro económico, la torre, señal de poderío militar, y “un nombre y
una misma lengua”, la imposición ideológica y cultural. Dios se opone a ese proyec-
to permitiendo la diversidad de idiomas y de gentes diferentes, cada uno en su pro-
pia tierra. La narrativa de Babel es el primer caso donde Dios aparece oponiéndose
a un deseo imperial, aprobando y promoviendo así una pluralidad de identidades. No
hay allí mención de ningún castigo, sino una fuerza divina liberando a la humanidad
de esta empresa imperial. Y, aun cuando, a través de la narrativa bíblica, una y otra
vez los imperios reaparecen, esclavizan, oprimen y matan, finalmente, en el Apoca-
' Schwantes, Millón, "La ciudad y la torre - Un estudio de Génesis 11,1 a 9”, en Cristianismo v So-
ciedad. 1 9 ns. 69-70 (1981) 95-101.
O
^ Para un desarrollo más extenso de este aspecto, veáse mi artículo: “Un acercamiento a Génesis 10-
1 1 desde el pueblo Qom de Argentina”, en Vida y Pensamiento. 22/ 2 (2002) 9-28.
10
NESTOR O. MÍGUEZ. El imperio y después
lipsis, esta Babel paradigmática es totalmente destruida, constituyendo así una gran
inclusión de la entera narrativa bíblica.
Esta lectura no es casual desde que Israel ha vivido, a lo largo de su historia
bíblica, bajo la amenaza de estos imperios. La unión ocasional con alguno de ellos
para evitar a los otros fue denunciada por los profetas y salmistas como infidelidad a
Dios, y relacionada con la ruina de Israel. Una lección que el Israel moderno no ha
aprendido. Esas experiencias de vivir bajo el sometimiento imperial también mode-
laron la religión de Israel; o, mejor dicho, algunas de las trayectorias de la fe israeli-
ta. Estas trayectorias muestran las varias maneras y reacciones frente al poder impe-
rial, y en ello, las diversas subjetividades formadas bajo la dominación imperial.
Sin intentar hacer un catálogo completo de las maneras de ubicarse frente al
sometimiento imperial y lidiar con él, pueden enumerarse las reacciones más usua-
les. Una posibilidad es la adaptación total, una alianza sin escrúpulos, no sólo a la
presencia sino incluso a los estilos de vida del poder Imperial. Esta tendencia pue-
de verse principalmente en las clases altas (pero no sólo) e incluso en la religión ofi-
cial (veáse. por ejemplo, IMacabeos 1,15 [Ellos] “borraron las marcas de la circun-
cisión, y abandonaron el convenio santo. Se unieron con los Gentiles y se vendieron
para hacer el mal”). Una variante a esto es una adaptación calificada, en vista del
tiempo político particular, aceptando las imposiciones (e incluso la ayuda) del poder
dominante como un tiempo de la transición en la esperanza de una oportunidad me-
jor. Nehemías es un exponente clásico de esta actitud, pero podemos encontrar lo
mismo en la carta de Jeremías a los desterrados y algunos otros textos. A veces, no
el caso de Nehemías, pero sí en el caso de Daniel, esto puede ser asociado con lo
que podría llamarse “resistencia pasiva “, una combinación de aquiescencia política
con un rechazo interior a las imposiciones del poder, que puede llegar a manifestar-
se exteriormente en situaciones extremas.
En el lado opuesto podemos ver la reacción abierta y violenta. En algunos ca-
sos puede tener éxito (quizás temporalmente) si hay una brecha en el poder impe-
rial. El caso de la primera fase de la revuelta de los Macabeos puede ejemplificar es-
ta actitud (aunque después, con Jonatán, se establecen relaciones bastante dudosas
con los poderes dominantes). En los tiempos del Nuevo Testamento, éste es el caso
de los zelotas; pero normalmente este tipo de movimientos, confrontado con las
fuerzas superiores del ejército de ocupación, enfrentan la posibilidad del desastre to-
tal. Otros grupos con esta mentalidad buscan una estrategia más sofisticada y pue-
den sobrevivir marginalmente como un testimonio de disentimiento y oposición
(esenios), pero la historia tiende a mostrar que, a la larga, los imperios caen por otras
razones. Esto probablemente es el motivo para otras tendencias y actitudes: el ence-
rramiento sectario o la esperanza apocalíptica. Estos dos a veces coinciden, pero no
necesariamente. Ciertamente podemos encontrar algunos pasajes tanto en el Antiguo
Testamento como en el Nuevo para ilustrar todas estas variantes (y otras más). Pero
en el espacio limitado de este artículo señalaré sólo algunas de estas reacciones, que
podrían ser más significativas para nuestro tema.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA, No. 48 I I
La presencia del imperio en la religión israelita
La primera experiencia de Israel confrontando un imperio ya está en sus raí-
ces, en la formación del pueblo durante la cautividad egipcia y la experiencia de li-
beración en el Éxodo. Cuando uno lee esos pasajes, aun cuando fueron narrados y
escritos siglos después (lo que ocurrió, probablemente, también en un tiempo de
opresión imperial y cautividad), es posible ver el tipo de subjetividad creada por los
largos años de esclavitud. El propio Moisés desconfía de la posibilidad de libera-
ción, y retrocede ante la idea de enfrentar al Faraón. “Quién soy yo para ir al Fa-
raón”. La imposición del mensaje de poder está operando: No se puede simplemen-
te y a manos vacías enfrentar al poder dominante con una demanda de libertad e
identidad. “Él es todo, yo soy nada”. Después, cuando el Dios de los antepasados
trae a su memoria la posibilidad de confrontar ese poder, Moisés desafía el imperio.
El resultado es el refuerzo del poder hegemónico: se le impone a Israel más trabajo
en el mismo tiempo. El mensaje fue claro: “Ninguna fantasía con ideas de un Dios
alternativo, de una identidad distintiva, de otra manera de ser". Los ancianos de Is-
rael rápidamente aprendieron esa lección: cuando Moisés le instó a los israelitas a
insistir en su libertad “ellos no escucharon a Moisés, debido a su espíritu quebran-
tado y su cruel esclavitud” (Ex 6,9). La narrativa sigue, y Moisés y Aarón tienen que
confrontarse, no sólo con el Faraón y el poder egipcio, sino con la desconfianza de
su propia gente: mucha de esa desconfianza es la consecuencia del impacto de si-
glos de sumisión al mando imperial. Como lo ha dicho el teólogo negro norteame-
ricano, James Cone: “es más fácil sacar al pueblo esclavo de Egipto, que sacar a
Egipto fuera de los esclavos”.
Es éste, el de Moisés, el caso de una élite antiimperialista que tiene que esfor-
zarse con los habitas “imperializados” de los sujetos esclavizados para llamarlos a
la libertad, para construir un estilo de vida propio. En otros casos encontraremos lo
contrario, una élite nacional que apoya el dominio extranjero por su conveniencia de
clase, y hace uso de la ideología dominante como una herramienta contra la deman-
da libertaria de las clases y sectores subalternizados.
Las consecuencias opresivas de la ideología hegemónica se prolongan más allá
del tiempo de esclavitud. A través de la narrativa del Éxodo encontramos una y otra
vez la persistencia del acomodamiento subjetivo a la dominación e idealización de
Egipto, incluso el anhelo por la comida de Egipto y la plasmación de la imagen del
Dios de Israel en la forma de los dioses egipcios. La subjetividad ¡mperializada per-
siste en quienes se conforman a ella aun después de que el imperio pierde su poder
político o militar de coerción. Nos preguntamos cómo la experiencia de subordina-
ción ha influido en la formación de la personalidad básica de un pueblo, cómo el sen-
tido común ha sido afectado, a qué grado las normas culturales son marcadas de tal
manera que subsisten reacciones esclavizadas en las personas libres. Éste es un me-
canismo doble: reproduciéndose y prolongando los modos de la dominación imperial
en el tiempo y en el modo de las relaciones internas, por un lado; y, por el otro, re-
presentando una oposición destructiva (plantarse en el reclamo como un estilo de vi-
da) en lugar de proponer nuevas formas de solidaridad humana. Ambas consecuen-
cias son posibles de reconocer en el relato exódico. La necesidad de que la genera-
ción que se ha formado en la esclavitud muera en el desierto, para dar lugar a una
nueva que ocupe la tierra de la Promesa está vinculada con esta situación. La nueva
generación no estará, sin embargo, totalmente libre de la tentación imperial.
12
NESTOR O. MÍGUEZ, El imperio y después
Ésta es una cuestión básica en nuestra lectura, porque aquí encontramos una
experiencia del “imperio y después”. Podemos ver cómo el sometimiento al impe-
rio alcanza más allá de su poder real, a través de su persistencia en la memoria co-
lectiva, cristalizada en una subjetividad común imperializada. El “es conveniente”
con el que responde quien se ha sometido a la mentalidad hegemónica, se impone a
la aventura de ser libre, y la rutina establecida por el dominio soporta los desafíos
de la creatividad en la construcción de lo nuevo. El oscurecimiento de la identidad
de los pueblos y la “muerte programada” por los imperios se prefiere como un ho-
rizonte seguro, y el continuo y fútil reclamo por el pasado aparece en algunas reac-
ciones del Israel errante que se escamotea a sí mismo la oportunidad de elaborar un
nuevo modelo de vida para la Tierra Prometida.
La subsistencia de la conciencia imperializada no sólo aparece en la actitud
pasiva de resignación y la idealización de la situación imperial, sino también de una
manera más activa: en la disposición a imitar la conducta imperial en sus propios
modos de relación interna y externa. Hay ya una advertencia contra esto en la exten-
sión explicativa de los mandamientos. Varias veces en el libro de Deuteronomio se
da la advertencia: “recordad que fuisteis esclavos en Egipto, no hagáis de la misma
manera con quienes os sirven". Pero la ideología imperial persiste cuando Israel, ya
establecido, se transforma en un reino, y se manifiesta como una voluntad (contra la
que declaran los profetas) de volverse ellos mismos un poder dominante si se da la
oportunidad. La adaptación a una mentalidad imperial aparece en el intento de vol-
verse imperio, de tener una corte real al modo de los imperios, o de establecer pac-
tos con los imperios. El poder opresivo se establece como el único paradigma del
poder. De esta manera la mentalidad imperial se impone en lá subjetividad de los
pueblos y de las personas dominadas. Aquéllos que tienen una conciencia más cla-
ra de las consecuencias reaccionan frente a ello, como es el caso de algunos profe-
tas del Antiguo Testamento y de muchas otras personas en el Nuevo.
La mentalidad del imperio en la élite colonizada: leyendo a Oseas
De los muchos pasajes que se podrían usar para presentar esta lucha, escojo
un texto del profeta Oseas, los capítulos 12-13. La época de actuación de Oseas se
presta para estudiar la “subjetividad imperializada” justamente porque ocurre en
tiempos en que Israel no está sujeto políticamente, al menos en forma directa, a una
fuerza expansiva. Egipto ha declinado y Asiria, si bien se ha levantando como una
amenaza, aún no se encuentra en su apogeo militar, y enfrenta sus peligros desde el
Norte y el Noroeste, por lo que Israel y Judá conocen tiempos favorables'. En este
caso, es la élite cultural y económica de Israel que celebra la mentalidad imperial,
causando la miseria y dolor del pueblo; es esa élite la que incita la reacción del pro-
feta, portador de la condena de Dios.
A través del uso de material histórico, de una manera autocrítica, Oseas mues-
tra la manera en que la concepción imperial del poder ha informado la mentalidad
' Véase: .1. Scverino Croatto, Las culturas cid antiguo próximo oriente, Buenos Aires, Isedet- Educab,
1 994, p. 1 96.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
13
israelita. En el principio de estos versos (Os 12,1) el profeta amonesta a Efraín por
“seguir los vientos”, es decir, por correr tras las vanidades. Pero estas vanidades no
son inocentes, ellas son falsedad y violencia. Un paso más: esta falsedad y violen-
cia se relacionan con las relaciones comerciales con los poderes imperiales. Asiria y
Egipto. Esto suscita el enojo de Dios que alcanza a ambos reinos ( Jndá e Israel)
igualmente. Es muy llamativo, en la construcción del discurso del profeta, cómo és-
te retrotrae esta tensión al conflicto de Jacob-Esaú aún en el útero de Rebeca. Jacob
era un engañador desde el principio, pero Dios, sin embargo, por el camino difícil,
le muestra una alternativa: “Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y jui-
cio, y en tu Dios confía siempre” (Os 12,6). Sin embargo este consejo se olvida, y
“Canaán tiene en su mano pesas falsas, le gusta defrauda!4. Efraín dijo: ‘Ciertamen-
te me he enriquecido, me he labrado una fortuna; nadie hallará iniquidad en mí, ni
pecado en todos mis trabajos’” (Os 12,7-8).
El texto evoca a continuación la oposición entre Dios y Egipto. La lectura en-
tre líneas queda clara: Israel ha aprendido los modos de comportamiento Egipto en
vez de cumplir los mandamientos y sostener el pacto con el Dios liberador, anuncia-
do por los profetas. “Efraín” dio más crédito a las maneras aprendidas en Egipto que
a la voz profética a través de la que Dios habla y actúa. Oseas recurre entonces a la
crítica más usual del paralelo entre la mentalidad imperial y la idolatría. Los dioses,
sacrificios y rituales mencionados son propios de la religión egipcia. Israel aprendió
sus modos de actuar de los egipcios, pero no aprendió la lección de Dios, aunque
Yavé los alimentó en el desierto. Pero, leyendo mal el acto misericordioso de Dios,
se volvieron soberbios en vez de amar la justicia, y se olvidaron de Yavé. La triple
figura del león, el leopardo y el oso se usa para ilustruar el enojo de Dios hacia el
pueblo. Dios los tratará de esta manera porque ellos han abandonado la memoria de
Dios y desoído su consejo. Es curioso ver cómo en el Libro de Daniel y en Apoca-
lipsis, estas tres bestias, al contrario, no representan a Dios sino al imperio. ¿Cómo
podemos considerar esta inversión en los textos apocalípticos? Cuando los hombres
actúan, remedando las fuerzas del imperio, y comportándose de manera imperial,
atraen la ira de Dios. En su rechazo de los oprimimos, ellos ignoran el testamento
liberador de Dios, y reemplazan el Dios de la liberación asumiéndose ellos mismos
como los dioses. La inversión tiene lugar: El imperio se vuelve Dios, y Dios exhibe
frente a ellos la cara de la bestialidad imperial. Dios se manifiesta contra la menta-
lidad imperial con la ira de los imperios. Esto mismo encontraremos, con otras ca-
racterísticas, en Ezequiel, Isaías y otros profetas. Así, cuando los textos apocalípti-
cos reintegran al Dios liberador en su debido lugar, el imperio muestra una vez más
su forma bestial. Leyendo el texto profético en una situación de opresión total, el
apocalíptico ve la naturaleza bestial del poder del imperio, no ahora en las manos
del Dios de justicia, sino en el actuar del inicuo.
Finalmente, una crítica más profunda se ofrece en Os 13,9-12. Allí el profeta
evoca los incidentes descritos en ISm 8. Israel, contra el consejo de Samuel, deci-
dió instalar una monarquía, al modo de las otras naciones, adoptando un modelo po-
lítico aprendido de otros poderes vecinos. Haciendo esto rechazan al Dios liberador.
En la evaluación de Oseas esta copia de los poderes extranjeros provocó el desastre
^ Amos, contemporáneo de Oseas, adjudica a los israelitas esta conducta que Oseas atribuye a Canaán
(Am 8.5-6). Una lectura intertextual permite ver cómo Israel adopta las prácticas injustas de su entor-
no. y hace de ello la fuente de la riqueza de sus círculos privilegiados.
14
NÉSTOR O MÍGUEZ, El imperio y después
interior y fue la causa mayor de la opresión. Debido a esto, la posibilidad de exis-
tencia de Israel/Efraín como una nación independiente está en peligro. Israel fue
creado para ser algo distinto. Pero si es lo mismo que las otras naciones, Israel falló
como alternativa y no es una bendición para otras naciones, sino una parodia ridicu-
la de ellas; y su futuro es la muerte. Sin embargo, el profeta concluye con una pala-
bra de esperanza que claramente opone una vez más justicia e imperio. Él invita al
pueblo: “Llevad con vosotros palabras de súplica, volved a Yavé y decidle: ‘Quita
toda iniquidad, acepta lo bueno, te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos
librará el asirio; ya no montaremos a caballo, ni nunca más diremos a la obra de
nuestras manos: ‘Dios nuestro’, porque en ti el huérfano alcanzará misericordia’.
‘Yo los sanaré de su rebelión, los amaré de pura gracia, porque mi ira se apartó de
ellos’” (Os 14,2-4).
He marcado esto para mostrar cómo la mentalidad imperializada no depende
sólo del sometimiento físico, sino que crea formas de sometimiento que destruyen
la existencia de una nación “desde adentro”. La asimilación al poder imperial crea
el sometimiento que destruye la subjetividad; es decir, convoca al poder de muerte,
y destruye la esperanza. Encuentro una real paradoja en el hecho de que aquéllos que
aparentemente se oponen a la política imperial, cuando tratan los problemas en tor-
no de la cultura, cuestionan la posibilidad de un sujeto histórico. Si ellos no encuen-
tran un sujeto es porque probablemente el sometimiento imperial ha aniquilado el
sujeto libre. Es verdad que hay un cierto tipo de sujeto imperial que sólo existe a tra-
vés del sujetar y someter a otros. Pero, entonces, la pregunta es cómo superar el so-
metimiento imperial, y no cómo anular la subjetividad y el protagonismo de los su-
jetos. Desde su sometimiento, los sujetos de esperanza todavía exigen y demandan
la posibilidad de ser históricos.
El imperio como colonizador de deseo
Los imperios de la antigüedad impusieron su dominio y su exacción a través
de la conquista militar y de la esclavitud física (los sistemas tributario y esclavista).
El imperialismo moderno usó fundamentalmente los mecanismos económicos para
dominar (mercantilismo y capitalismo industrial). Pero el imperio “posmoderno”
trabaja su poder de opresión a través de la colonización de deseo. Si bien las tres di-
mensiones están en los tres tipos de imperios y dominios históricos, en cada época
fue (es) uno de ellos el que predomina. El imperio de hoy funciona, como nunca an-
tes, a través de la colonización de la subjetividad. Algunos análisis nos muestran que
va más allá de lo que se ha llamado generalmente “la ideología”. Es una construc-
ción compleja de una subjetividad colonizada, y no solamente en sus componentes
conscientes. Pero para afirmar este punto me gustaría señalar algunas marcas del im-
perio presente.5
^ Respecto a las cuestiones de género, si bien no elaboro aquí específicamente sobre ellas, es claro que
la subjetividad colonizada lo es también con respecto a cuestiones vinculadas a los temas de género y
sexualidad. Las cosas que digo sobre el imperio pueden decirse, con sus debidas pormenizaciones y
diferencias, sobre el patriarcalismo. En muchos casos en mi discurso, la palabra imperio puede reem-
plazarse por "patriarcado". De hecho, el patriarcado, el “señorío”, está en las raíces de Imperio, y el
Imperio es la expresión suma del poder patriarcal y señorial.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
15
Ciertamente, algunas fuerzas políticas norteamericanas y de la NATO cele-
bran el “desafío de ser un imperio”. Asumen como una victoria el hecho de que en
el “nuevo orden mundial” hay una sola superpotencia, y, debido a eso “está llama-
da a ser el guardián del orden”, el patrón del mundo civilizado. Debido a esto nece-
sitan ocasionalmente, aquí y allí (lo que es decir, casi todo el tiempo y en cualquier
parte), infringir la ley que ellos imponen sobre otros. Robert Cooper, consejero de
Política Exterior del Primer ministro británico, Blair, lo ha puesto en negro sobre
blanco al indicar que hay necesidad de un imperio suave ( light ), pues se requiere dar
fuerza a la civilización posmoderna de la que, obviamente, Inglaterra y EE.UU. son
los buenos ejemplos, frente a aquellas naciones y sectores que todavía se resisten a
sus beneficios. El centro económico de la civilización posmoderna es, también ob-
viamente, el mercado libre total. El capitalismo financiero tardío es la expresión su-
ma del logro económico humano (como puede verse fácilmente cuando uno mira el
crecimiento de las acciones, bonos, inversiones y otros activos financieros que cla-
ramente superan la producción material en el mundo). Junto con ello, se da un cre-
cimiento aún más asombroso de la acumulación desigual, de la pobreza y exclusión,
de la contaminación ambiental, poniendo en peligro el mundo natural. Se necesita
un poder imperial benévolo para asegurar la continuidad y extensión de ese merca-
do total -y del efecto devastador de la pobreza, así como la expoliación sin escrú-
pulos de recursos y ecología. Cualquiera que ha visto las imágenes de la guerra en
Irak, o el estado de la población civil en Africa, al sur del Sahara, o el aumento de
miseria y crimen en América del Sur, puede entender fácilmente cuán benévolo es
este imperio. Y la desertización del Amazonas, el efecto invernadero, el derroche de
energía, para decir lo menos, muestra cuan beneficiosa es la extensión de la civili-
zación de este capitalismo global.
Pero más allá de esta ironía, necesitamos prestar atención a lo que esto signi-
fica en lo que se refiere a la construcción (y/o destrucción) de la humanidad. El de-
bate desatado por el importante trabajo de M. Hardt y A. Negri, imperio, en torno de
la naturaleza y alcance del imperio presente, y la consecuente discusión sobre si es-
tamos en un imperio o bajo un poder imperialista, ha ayudado a apuntar ciertos he-
chos importantes. Hardt y Negri retratan el imperio, entre otras imágenes, como una
red, con muchos nudos y ningún centro. Sin embargo uno debe reconocer que, a pe-
sar de la fluidez de capital y cultura, esa red tiene un aro de acero que la mantiene
en su lugar: el sistema financiero internacional, con sus instituciones privadas y pú-
blicas. El capitalismo financiero tardío es una red. pero una red de pesca que captu-
ra y destruye los recursos del mundo. El poder no se distribuye uniformemente a tra-
vés de esta red, y bienes y dinero circulan a través de ella en un sólo sentido. Ade-
más, el uso de la violencia militar, inútil (salvo para las ambiciones políticas de al-
gunos y el orgullo demencial de los mismos), ha mostrado la persistencia de las for-
mas imperiales antiguas como el último apoyo del nuevo imperio.
Pero antes de pasar a la dimensión subjetiva del imperio posmoderno, quiero
reflexionar un poco más este asunto del poder de lo militar, del uso de la violencia,
porque probablemente es el problema más sobresaliente hoy en la comprensión de
la mentalidad imperial. Como nunca antes, el uso de poder militar (junto con las
inexplicablemente llamadas “agencias de inteligencia”) ha demostrado su inutilidad
para resolver las cuestiones de relaciones humanas. Las intervenciones militares no
han alcanzado ninguna meta creíble, sino, al contrario, las han puesto más lejos.
16
NÉSTOR O. MÍGUEZ, El imperio y después
Mientras billones de dólares han ido al equipamiento militar, sus movimientos y ac-
ciones, con una cantidad equivalente de pérdidas en bienes y servicios, en infraes-
tructura hospitalaria, educativa y residencial, por no mencionar la pérdida inestima-
ble de vidas humanas, cualquier resultado sustancial en lo que se refiere al comba-
te de terrorismo parece incluso más lejano. Porque, más allá de las definiciones téc-
nicas, este terror creado por este estado imperial es el peor terrorismo. Aquéllos que
hemos tenido el infortunio de vivir bajo lo que se llamó regímenes de “seguridad na-
cional’' (que realmente eran de terrorismo estatal) durante la segunda parte de los
años setenta y primeros de los ochenta en América Latina, podemos decir algo so-
bre ello. Y, para nuestro dolor, lo vemos venir de nuevo, incluso hacia el interior de
la nación más poderosa en el mundo. El combate contra el terrorismo, de la manera
en que se ha planteado, es, en sí mismo, un acto de terrorismo; se olvida la ley in-
ternacional. los derechos humanos - los prisioneros de Guantánamo -, se asesina a
la población civil en una proporción más alta que cualquiera de los actos del terro-
rismo que dice combatir. Con el peor cinismo, se llaman “daños colaterales” a lo que
simplemente son crueles y cruentos genocidios, crímenes de guerra.
Sin embargo, con todo eso, la capacidad de daño de los grupos terroristas no
ha disminuido. Al contrario, cuanto más medidas de este tipo son tomadas, por lo
que se refiere a la seguridad, más insegura está la población civil a lo largo y ancho
del mundo. Debido a su arrogancia y violencia desproporcionada, de la apuesta en
la desconfianza, y la avidez desmedida por controlar todo y a todos, el imperio pue-
de generar sólo más precariedad, más inseguridad. La estabilidad, el equilibrio emo-
cional, la firmeza reflexiva necesaria para una buena seguridad no vienen de la des-
confianza y el control, sino de la responsabilidad, del cuidado afectuoso por los
otros, y de la disposición para entender. Y esto nos devuelve a nuestro tema: la men-
talidad imperial nunca puede comprender esto, pues sólo puede pensar en términos
de imposición, de coerción violenta, de órdenes y mando, de egoísmo y exceso. El
costo asimétrico del armamento militar en uno y otro lado de estos bandos terroris-
tas es apenas un botón de muestra de cómo operan las mentalidades imperiales.
Y en ese sentido la mentalidad imperial (que he usado casi como sinónimo de
“subjetividad imperial”, aunque a cierto nivel debe hacerse una distinción) es más
que la ideología imperial. La ideología actúa como una explicación teórica y políti-
ca (algunos dirían como la justificación) de la realidad, proveyendo así la razón pa-
ra la acción. Tradicionalmente, y de modo especial en el marxismo ortodoxo, la
ideología fue usada para hacer referencia a la conciencia falsa y al discurso que en-
cubre la injusticia y explotación. El poder permite adoctrinar esta conciencia falsa
en las masas, produciendo la alienación de las clases bajas. Así la ideología de la cla-
se dominante se vuelve la ideología dominante en la sociedad. Pero esta compren-
sión clásica es poco satisfactoria para explicar hoy la situación compleja de cons-
trucción cultural y el edificio de subjetividades. La ideología dominante es hoy la
ideología de las clases, secciones y grupos mayoritarios de la sociedad, más allá de
su posición social y económica. Quienquiera que promete proporcionarles el tipo de
bienes y posibilidades que anuncia el imperio, adquiere una posición dominante. Las
personas dominadas aspiran a ser y tener según lo que el imperio muestra como lo-
gro humano. Lo que está equivocado no es la ideología que proporciona una expli-
cación falsa de la sociedad, sino la sociedad misma, cualquiera sea la explicación
que se dé. El hecho de que un sistema tan injusto y precario, finalmente suicida, es-
17
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
tá ordenando la sociedad humana global es la muestra cabal de la conciencia real-
mente falsa de la humanidad, de la ausencia de verdad. En las palabras de Pablo, se
revela “la ira de Dios del cielo contra toda la impiedad e injusticia de aquéllos que
ocultan la verdad en la injusticia “ (Rm 1,18).
Todo se ha disuelto delante del único universal que permanece: el capital.
Cuando los filósofos de la posmodernidad nos aleccionan sobre la evanescencia o
desaparición del sujeto humano, ellos están consagrando el triunfo de capitalismo:
los humanos no existimos más, el capital nos ha reemplazado totalmente. Es el úni-
co sujeto restante. La vieja pesadilla de robots reemplazando a los humanos ya ha
ocurrido, sólo que no es la consecuencia de la tecnología. La Matrix real de hoy es
el capital financiero. Absorbe y se mantiene de la energía humana. El mercado total
no sabe de seres humanos, necesidades humanas o deseos humanos. Crea los deseos,
ignora las necesidades de aquéllos que no tienen el dinero, reemplaza a los seres hu-
manos con el fetiche del dinero. El mercado total es la destrucción total de la subje-
tividad humana. Como dice Terry Eagleton sobre algunos posmodernistas, “aunque
políticamente en la oposición, ellos son económicamente cómplices”* * 7’. O en las pa-
labras de Alain Badiou, “todas las representaciones sacralizantes que han predicado
de las relaciones esenciales e intrínsecas entre los humanos y la naturaleza, de los
seres humanos entre ellos, entre los grupos y la ciudad, entre lo mortal y la vida eter-
na, se han disuelto por el capital”7. Una vez más Pablo: “la creación fue sujetada a
vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza”
(Rm 8,20).
Por consiguiente, estamos tratando de algo más profundo que la ideología im-
perial. Estamos enfrentando una subjetividad imperial que acaba en la aniquilación
suicida del ser humano, de la libertad humana, del juicio humano y, en una perspec-
tiva ecológica espantosa, de la vida humana y natural en la Tierra en su conjunto. La
decisión humana ha sido reemplazada por la arbitrariedad del mercado, la esclavi-
tud de la vanidad. El filósofo argentino José Pablo Feinmann lo pone en estas pala-
bras: “Este punto es esencial: el Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis pro-
yectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibi-
lidades - al caer bajo el dominio del “se”- son las del Otro, las del Poder, las que
me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido”/ Feinmann relacio-
na esta absorción de la subjetividad personal en la subjetividad del sistema a las in-
dustrias de comunicación.
Este “ser decidido” por el grande Otro, el imperio, impone a la mentalidad hu-
mana la dinámica del mercado. El sociólogo Zygmunt Bauman, en su libro La mo-
dernidad líquida , ha caracterizado esta actitud como “ir de compras”. Todas las re-
laciones humanas también son incluidas en esta actitud: las vidas humanas, los afec-
tos, las esperanzas, aflicciones y proyectos son mercantil izados; y, como en el mer-
cado consumista, se vuelven efímeros, descartables. La llamada “desterritorial i za-
ción” producida por el capitalismo tardío, elucidado por G. Deleuze, es fundamen-
talmente la desterritorialización de la vida humana. En una paradoja poco sorpren-
Eagleton. Ferry. Las ilusiones clel posmodernismo , Buenos Aires/Barcelona/México. Paidós, 1997.
p. 200.
7
Alain Badiou. Manifiesto por la filosofía, Buenos Aires, Editorial Nueva Visión, p. 38.
O
"La colonización del deseo". Diario Página 12, Buenos Aires, 1 de febrero de 2004. p. 1 3.
18
NÉSTOR O M1GUEZ, El imperio y después
dente, el ser material de lo humano se pone en el centro, sólo para desaparecer. El
poder político, el culto del cuerpo y la sexualidad se han vuelto los objetos princi-
pales del deseo, sólo para transformarlos en artículos de mercado. El capitalismo
global domina la escena, y no hay ningún lugar para los sueños humanos, para el ar-
te y el amor. Somos lo que el capital nos dice que seamos: un número en el inven-
tario de lo transable, si tenemos la suerte de ser contados. Pero muchos más están
entre los excluidos, aquéllos que no cuentan y no pueden contarse. Pero Pablo nos
recuerda: “lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para
deshacer lo que es” ( ICo 1,28).
Lo que ahora está cautivo en esta amenaza de aniquilamiento y muerte es la
misma conciencia humana. La estructura formal de la subjetividad humana recibe su
contenido de las imposiciones del imperio. El imperio no es, como en la antigüedad,
una imposición de afuera, sino un constreñimiento que ha sido instalado dentro, co-
mo en las películas de terror, un alienígena que vive en mí para destruirme. El indi-
vidualismo. la confusión de lo privado y lo público, el consumismo, son los rasgos
más visibles de esta cautividad. En un nivel más profundo, las necesidades del im-
perio son “subjetivizadas” a través de los mecanismos culturales, y presentadas co-
mo mis propias necesidades. Anhelamos ser el imperio; el poder imperial se presen-
ta como quien puede asegurar la vida, proporcionando la seguridad, cumpliendo los
deseos. Sin embargo, como hemos visto, causa terror, provoca la inseguridad, vuel-
ve todo incierto. El terrorista ha comprado la misma lógica: en ese sentido, el terro-
rista ha sido formado por la subjetividad imperial. El imperio, así como el terroris-
ta, puede ofrecer sólo muerte, nunca la esperanza. No hay dos demonios opuestos;
ellos son dos máscaras del mismo demonio. Ambos se proclaman para ofrecer dig-
nidad cuando, en último análisis, ellos son la raíz de la destrucción humana. El Eros
se vuelve Thanatos. O de nuevo Pablo: “Cuando digan: 'Paz y seguridad’, entonces
vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no
escaparán “(ITs 5,3).
La esperanza escatológica como libertad subjetiva
¿Hay escape de esta lógica de muerte? Hablando realístamente... ¡Lo lamen-
to, no! ¡Ni la más ligera oportunidad! Así que el desafío es ponerse poco realista. Es
decir, desenredarse de esta visión pervertida de la realidad para ver si otra realidad
es posible, si hay vida después del imperio. Eso es posible cuando la verdad no es
el desarrollo de una lógica discursiva, sino un evento que altera el silogismo de la
realidad9. La verdad no es una explicación, sino el acto fundacional que puede crear
una nueva realidad. Esto es porque, desde un punto de vista cristiano (es decir, para
mi punto de vista cristiano), la resurrección de Cristo es el gran evento de la huma-
nidad. La resurrección, como un evento, como una experiencia, como un símbolo,
como un mito, y como todos estos juntos, tiene una dimensión fundacional que lla-
mamos lo escatológico. Apunta más allá de la realidad presente, y anuncia que esta
realidad realmente no es tal, sino un fantasma de sí misma, una máscara diabólica
de muerte que será reemplazada por la realidad de verdad, que se está gestando di-
C) A tai n Badiou, en su libro El ser y el acontecimiento, Buenos Aires, Manantial, 2003, 582 p. desarro-
lla extensamente esta comprensión de “verdad”.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No 48
19
simuladamente bajo este espectro que la injusticia limitó en vanidad y que espera
explotar en la libertad gloriosa de los hijos e hijas de Dios (Rm 8,21).
Esta confianza ( pistis ) es lo que encontramos en los autores bíblicos, y desta-
cadmente en las escrituras de Juan de Patmos y Pablo. A modo de muestra presento
unos pasajes de Pablo, ya que usamos algunas citas de sus cartas para ilustrar cómo,
en su idioma, él presenta algunos de los mismos temas que hemos analizado. Usaré
dos textos que ponen en agudo contraste el “deseo’" imperial, la subjetividad impe-
rial. y la confianza en la Resurrección como la posibilidad de otra realidad.
Mi primera lectura está en Filipenses 3,17-21. Una interpretación “desimpe-
rializada” de este texto recorre un camino muy diferente del que nos propone la exé-
gesis histórico-crítica usual. No queremos quedarnos discutiendo acerca de la auto-
suficiencia de Pablo en la frase inicial. Pablo afirma que una manera de comportar-
se, como la que él muestra, expresa una subjetividad diferenciada. Y él no puede
apuntar a ningún otro ejemplo, conocido a sus lectores, de este tipo de conducta, sal-
vo aquéllos que se le han unido en esta actitud. Él señala la oposición con aquéllos
que, en cambio, son “enemigos de la cruz de Cristo”. Pero desde que la cruz de Cris-
to es el símbolo de oposición al poder imperial, ser enemigo de la cruz equivale a
ser amigo del imperio, de los poderes y conducta imperiales, de aquéllos que cruci-
ficaron a Cristo. Para Pablo es una cuestión de lágrimas saber que algunos, que al
parecer se han unido a la comunidad, ahora actúan como aliados a la realidad impe-
rial. En ese sentido, su fin, como hemos visto, es la destrucción. Pero “el fin” (telas)
aquí puede significar que ellos se encabezan hacia la muerte definitiva, pero tam-
bién que su objetivo, la meta de su acción, conscientemente o no, es la destrucción.
Sus actitudes provocan no sólo la destrucción personal, sino que destruyen también
la comunidad creyente. Ellos reintroducen en la nueva iglesia (asamblea) las prácti-
cas del antiguo imperio.
Pablo pinta con realismo casi actual cómo opera la ideología imperial: “su
dios es su vientre, su orgullo es su vergüenza, ellos se preocupan de las cosas terre-
nales”. Es, como lo ha anotado V. Wimbush, la ética de un asceta mundano. Pero es-
te ascetismo tiene una razón distinta de la perfección moral: es la oposición al im-
perio, es desagregarse a sí mismo del “habitus” de las expectativas imperiales. Si los
banquetes, lujuria sexual, y la codicia por las posesiones eran característicos de la
élite romana (como también aparecen en la caracterización que hace Pablo en Ro
1,22-33), y se exhibían como el modelo de la buena vida a través de los collegia, y
de otros “medios de comunicación” masiva de aquel tiempo. Entonces, quienes con-
ducen sus vidas de acuerdo a estas expectativas se han vuelto enemigos de la cruz
de Cristo, la cabeza de playa de la invasión del imperio a la comunidad que espera
volverse la alternativa al modo imperial.
En lo que se ha entendido, mal en mi opinión, como una separación espiritua-
lista de la realidad, Pablo reclama que ellos no pertenecen al reino imperial. Esto es
porque, contra la narrativa lucana, es dudoso que Pablo tuviera una ciudadanía ro-
mana, y si así fuera, difícilmente se apoyaría en ella. Nuestra ciudadanía, señala él,
(o también puede traducirse, "nuestro barrio”) es otra realidad; una realidad carac-
terizada no por la apariencia de este mundo que ha de pasar (el parecido con ICo 7
ha sido mencionado en varios comentarios), sino del verdadero mundo que será re-
velado en la manifestación gloriosa de Jesús. Este cuerpo que es ahora el cuerpo de
nuestra humillación se volverá entonces el cuerpo de su gloria. Así que no es una
20
NÉSTOR O. MÍGUEZ, El imperio y después
negación del cuerpo, sino, a diferencia del cuerpo como es concebido en la subjeti-
vidad imperial, es un cuerpo que expresa el poder de la próxima realidad, del “des-
pués” del imperio.
El otro texto es bastante similar: ICo 15,28 -35. No entraremos en los com-
plejos detalles antropológicos de este texto. Sólo quiero mencionar el hecho que es-
tán en juego dos modos diferentes de ser sujeto. Estar sujeto a la realidad del Cris-
to Resucitado, o el quedar sujeto a la realidad del imperio que no tiene ningún futu-
ro. Si no hay ninguna resurrección, entonces simplemente podemos seguir con el le-
ma imperial: “Comamos y bebamos que al alba moriremos”. Es una lógica de muer-
te. Tal lógica de muerte da pie a la metáfora del circo: ¿Si no hay ninguna resurrec-
ción. si la única posible realidad es esto que estamos viviendo ahora, por qué tengo
que resistirme, con riesgo de mi propia vida, al poder imperial? (ICo 15,32). Proba-
blemente Pablo no sólo está construyendo una metáfora sino haciendo referencia a
una experiencia vivida en Éfeso. El circo era parte de la subjetividad imperial. Es la
muerte como espectáculo, y las vidas y muertes de los participantes en la arena del
circo están en las manos del Emperador o sus delegados. Es el “circo-mundo”, don-
de las bestias dominan ( Ap 1 3). Para confrontar esta demanda imperial, Pablo pone
su vida en riesgo a toda hora. Pero el verdadero riesgo de perder su vida es entrar en
esta subjetividad mundana de muerte.
Pero allí viene la pregunta: ¿La Resurrección es una realidad, una realidad tan
fuerte que puede ser incluida en la vida? El largo discurso de elucidación que Pablo
intenta hacer muestra su convicción que es así. El cuerpo, el mío y el del otro, o el
cuerpo como un otro, no es el objeto del deseo, sino una posibilidad de transforma-
ción. Pablo postula un cuerpo que no es dominado por el tipo de deseo que impone
una cultura de dominación. El deseo “del otro”, sea en un sentido mimético opose-
sivo, es opuesto al desear “con el otro” como la realidad creada por el amor. Esa es
la razón de existencia de una comunidad que “corporiza” (ICo 12) al Cristo Resu-
citado. El Reino de Dios es la posibilidad de otro modo de relaciones humanas, de
una subjetividad alternativa que crea los sujetos humanos libres, y por consiguien-
te. que cambia la realidad que no es, aunque parece ser (la ideología) en la realidad
de la verdad que ha sido ocultada en esta injusticia. La fe escatológica es la posibi-
lidad de vivir de antemano una “subjetividad des imperial izada” que está basada en
la justicia, la verdad y el amor.
Evangelizando para el después
¿Pero, qué decir sobre la esperanza? ¿Es posible que podamos “resistir” al im-
perio? Una vez más pienso que no. ¿Desde dónde vamos a resistir? El imperio ya
está alrededor nuestro, en nosotros. Nacemos en él y nuestra subjetividad, desde la
cuna, se ha formado en sus normas, bajo su bandera. Fuimos enseñados en la obe-
diencia a sus símbolos. Y probablemente lo estamos haciendo más allá de nuestra
comprensión. El imperio, con su sistema del mercado capitalista, su poder militar,
su globalización cultural, es hoy el poder dominante que forma la realidad presente.
Como el imperio romano que era “tolerante” para la diversidad religiosa (salvo el
caso de cierto cristianismo que vivió una ciudadanía que no se conformó a la deman-
da imperial del derecho absoluto para conformar la realidad), este nuevo imperio
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
21
acepta (y explota) la diversidad cultural, con tal de que no interfiera con su negocio.
Usted puede tener la cultura que quiera, con su propio arte culinario, con tal de que
lo enlate y se convierta en comida rápida para el patio de comidas del centro comer-
cial. “Su dios es su vientre...” El imperio inventó la Internet, y la mayor cantidad de
visitas la registran los sitios de oferta de pornografía: “su gloria está en su vergüen-
za”. La muerte es un espectáculo que produce millones de dólares, incluso la muer-
te de Jesús exhibida como espectáculo de cine. ¿Desde dónde vamos a resistirnos?
¿Desde la debilidad cultural anterior, que ya se mostró incapaz de resistir y ha sido
cooptada por el imperio? ¿De identidades nacionales que son, en muchos casos, el
sobrante de imperios anteriores? ¿O la irracionalidad del terrorismo que, como he-
mos dicho, es la otra cara del mismo demonio? ¿Vamos a cuestionar el imperio des-
de el fundamentalismo religioso que en último análisis se vuelve un aliado del mer-
cado? Basta observar a esos autoproclamados dueños de la verdad cristiana que apo-
yan las guerras imperiales, mientras proclaman los beneficios del mercado libre,
anunciando una teología de prosperidad totalmente emblocada con el capitalismo fi-
nanciero posmoderno.
No hay ninguna otra globalización que la que hoy es. En un análisis teórico
podemos distinguir sus dimensiones culturales, militares, tecnológicas, políticas o
económicas; pero, en la realidad y como un hecho histórico, la única globalización
que tenemos es ésta. Claro, podría haber sido de otra manera, pero no fue. Hay re-
sistencias, por cierto; pero como una ciudad bajo sitio, la dinámica e iniciativas de
los invasores imperiales juega de su lado. No hay ningún paso atrás en la historia.
Nuestra esperanza no está en el pasado, sino en el futuro. Si podemos llegar a tener
una globalización no imperial, no capitalista, tiene que ser una construcción en el fu-
turo de una humanidad universalista que respete las particularidades, no en la con-
tinuación de nuestro presente, ni en un anclaje en formas del pasado.
La fe bíblica afirma el fin de todos los imperios, la caída del imperio como el
acto redentor de Dios en la historia. Pablo, el militante de la escatología contraim-
perial, anuncia que la realidad imperial está pasando. Y aun cuando en algunos pun-
tos, y durante algún tiempo, tenemos que aceptar las imposiciones ásperas de los im-
perios, habrá un “ después del imperio “, un después de cada imperio -también de
éste — porque el imperio es sólo la apariencia de este mundo, nunca su verdad.
El anuncio del fin de la forma presente de realidad y la irrupción de lo nuevo
es el mensaje de la Resurrección. Por sobre y contra la palabra final del imperio, la
cruz, viene la verdad de Dios: la Resurrección. Es un más allá, un más allá del po-
der del imperio, un más allá de la ideología del imperio, un más allá de la subjetivi-
dad imperial izada. Confrontamos el imperio que oculta la verdad en la injusticia, no
resistiendo desde un punto fuerte anterior, sino viendo más allá, para anunciar el
“después”. “Y no sólo la creación, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, es-
perando la adopción, la redención de nuestro cuerpo, porque en esperanza fuimos
salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, ¿pa-
ra qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”
(Rm 8,23-25).
Por consiguiente, no tenemos que recuperar una subjetividad anterior no im-
perial. Como en el juego de palabras del comienzo, podemos volvernos sujetos só-
lo cuando comprendemos que estamos sujetos y decidimos responder a la llamada
í
22
NÉSTOR O. MÍGUEZ. El imperio y después
para construir una subjetividad desimperializada, la llamada a la libertad y al amor,
afirmando la fe escatológica como un más allá del imperio. Cuando caiga el impe-
rio, ¿qué tipo de ser humano quedará, si es que el imperio no produce el suicidio to-
da la humanidad en su sentencia? Eso depende de la posibilidad de empezar a cons-
truir una subjetividad descolonizada, de superar, desde la llamada del futuro, la ma-
nera en que se coloniza el deseo en la globalización presente. Es un deseo para el fu-
turo, para un futuro con otros, para un futuro que no vemos todavía con los ojos de
nuestra carne, pero que miramos fijamente por la anticipación del Espíritu. Esa crea-
ción de una nueva subjetividad es el Evangelio de esperanza que busca la justicia.
No dejemos el “evangelio “ a los agentes del imperio. Hay una necesidad de
evangelizar (incluso en el sentido ético de la palabra) para crear las condiciones pa-
ra el después, para un ser humano que puede crear un nuevo tipo de relaciones hu-
manas. La necesidad de anticipar ese tipo de deseo humano como un deseo para la
libertad en amor (Gál 5,13) es una condición para el después. Habrá un después del
imperio si ya estamos creando esa posibilidad, comprometiéndonos en nuevas for-
mas de relaciones humanas, en una manera diferente de vivir el deseo. La esperan-
za no es simplemente la añoranza de un mañana diferente, sino la convicción de que
el después ya está presente, y vale la pena empezar a vivir en él desde ahora.
Néstor O. Míguez
Camacuá 252
1406 Buenos Aires
Capital Federal
Argentina
nomiguez@arnet.com. ar
MILTON SCHWANTES
ELEMENTOS DE UN PROYECTO
ECONÓMICO Y POLÍTICO
DEL MESIANISMO DE JUDÁ
Génesis 49,8-12: Una antigua vozjndaíta
interpretada en el contexto de la Historia
de la Ascensión de David al Poder
(1 Samuel 16 hasta 2Samuel 5')
Resumen
El mesianismo tiene una larga trayectoria, en especial en Judá. Un texto como el de
Génesis 49,8-12 debe ser pre-estatal. Todavía no expresa el carácter davídico de la es-
peranza rnesiánica. Pero, en todo caso, debemos colocar este pasaje bajo el enfoque de
un pre-mesianismo, inclusive anterior al Davidismo. En él encontramos significativas
dimensiones económicas y políticas que indican que la sociedad judaica está en cami-
nos de la monarquía. Por eso, comparamos el pasaje de Génesis 49,8-12 con la Histo-
ria de la Ascensión de David al Poder monárquico (1 Samuel 16 hasta 2Samuel 5).
Abstract
The Messianism has a long trajectory, especially in Judá. A text like that of Génesis
49,8-12 should be pre-state. It doesn’t still express the Davidic character of The mes-
sianic hope. But, in any case, we should put this passage under the focus of a pre-mes-
sianism, even previous to the Davidism. In it we find significant economic and poli-
tical dimensions that indicate that the Jewish society is in the way to the monarchy.
For that reason, we compare the passage of Génesis 49,8- 12 with the Ascensión His-
tory of David to the monarchic Power (1 Samuel 16 up to 2Samuel 5).
Me parece que Génesis 49,8-12 - el dicho sobre Judá en la bendición de Ja-
cob - respira un ambiente similar al de la Historia de la Ascensión de David al Po-
der (1 Samuel 16 - 2Samuel 5:). Con todo, su interpretación es compleja. Antes de
Véase mi ensayo sobre 1 Samuel 16 hasta 2Samuel 5 en Estados de Rediticio, Sao Bernardo do Cam-
po, Universidade Metodista de Ensino Supcrior/Ciéneias da Religiáo, 2004 o 2005.
- Véase al respecto de I Samuel hasta 2Samuel 5 (Historia de Ascensión de David al Poder): Gerhard
von RAD, “Los comienzos de la historiografía en el antiguo Israel”, en Estudios sobre el Antiguo Tes-
tamento - Biblioteca de Estudios Bíblicos , vol. 3, Salamanca, Ediciones Sígueme, 1976, pp. 141-176;
Ernst SELLIN y Georg FOHRER. Introduqáo ao Amigo Testamento, vol.l. Sao Paulo, Paulinas. 1978;
24
MILTON SCHWANTES, Elementos de un proyecto económico y político del mesianismo de Judá
evaluarlo en vistas a nuestra pregunta por su lenguaje social y económico, debo de-
marcar algunos aspectos de sus problemas exegéticos.
Cito la traducción en la versión de la Biblia- Vozes\ con dos pequeñas, pero
significativas añadiduras.
8 A ti, Judá, tus hermanos te rendirán homenaje,
tu mano pasará sobre la nuca de tus enemigos.
Delante de ti se postrarán los hijos de tu padre.
9 Cachorro de león, Judá!
Regresaste de la caza, hijo mío.
Se agacha y descansa, como león.
el rey de los animales, ¿quién irá a despertarlo?
'"El cetro no saldrá de Judá
ni el bastón de comando de entre sus pies,
hasta que venga el comandante4,
a quien prestarán obediencia los clanes5.
"Él ata a la vid el pollino,
a la parra escogida el hijo de la asna;
lava en el vino el vestido
y en la sangre de las uvas la ropa.
i:Sus ojos son más oscuros que el vino
y los dientes más blancos que la leche.
1. El dicho sobre Judá - Una composición
Dentro de las bendiciones de Jacob, se destaca este dicho sobre Judá. Es más
amplio que la mayoría de los demás. Se asemeja solamente a los versículos que se
refieren a José (v.22-26). Por regla, los dichos sobre tribus son breves, como se ve
tanto en el resto de Génesis 49, cuanto en Deuteronomio 33 y Jueces 5,14-18.
El dicho sobre Judá, nuestros v.8-12, es más extenso, porque debe ser una
composición de dichos. Se destacan con relativa facilidad tres subunidades menores:
v.8, v.9, v. 10-1 2.
Frank CRÜSEMANN, Der Wiederstand gegen das Kdniglwn - Die antikóniglichen Texte des Alten
Testaments und der Kcunpf um den friihen israelitischen Staat, Neukirchen, Neukirchener Verlag,
1978. p. 128-142, con evaluación de la investigación anterior (Wissenschaftliche Monographien zum
Alten und Neucn Testament. 49); Rolf RENDTORFF. "Beobachtungen zur altisraelitischen Ges-
chichtsschreibung anhand der Geschichte vom Aufstieg Davids”, en Probleme biblischer Theologie ,
Münchcn, Christian Kaiser Verlag. 1971. pp. 428-439; Hans Joachim STOEBE. Das erste Buch Sa-
inuelis. Gütersloh. Gütersloher Verlag. 1973 (Kommentar zum Alten Testament. 18/1); Fritz STOLZ.
Das erste und zweite Buch Samuel. Zürich. 1981 (Zürchcr Bibelkommentare AT. 9); y, en especial. Jo-
sé Luiz DIETRICH. Shigeyaki NAKANOSE y Francisco OROFINO. Primeiro livro de Samuel - Pe-
dir um reifoi nosso maior pecado, Petrópolis, Editora Vozes, 1999, 313 p. (Comentário Bíblico - AT).
^ Biblia Sagrada. Petrópolis, Editora Vozes, 1982. p. 79.
^ Aquí la Biblia- Vozes ( Biblia Sagrada, p . 79) traduce “o leño" (el león). Al respecto de la diferencia
véase más abajo del presente estudio.
-1 O "pueblos".
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
25
El v.8 es autónomo. Judá es alabado por los hermanos, debido a al éxito en un
combate. El texto sólo alude a este evento que mereció el homenaje de los demás:
“tu mano está sobre la cerviz de tus enemigos”: no hay detalles de la escena.
El v.9 igualmente es independiente. No está conectado ni al v.8 ni tampoco a
los v. 10-12. Este v.9 está marcado por la equiparación de Judá con un cachorro de
león. (Este lenguaje figurativo también es usual en otros dichos sobre tribus.)
Los v. 10-12 en rigor ya escapan del estilo de un dicho sobre tribus. Son una
promesa de dominio (v. 10) y la descripción de la situación bendecida (v. 1 1-12) de-
bido a la realización de las anteriores promesas.
Por tanto, los v.8- 12 no son una unidad cohesionada. Son una composición.
Agrupan dichos de momentos diferentes.
2. Datación y origen
Dichos sobre tribus son típicos del período pre-monárquico. Tienden a ser an-
teriores al 10° siglo a.C. La propia Biblia los localiza en textos anteriores a la insti-
tución de la monarquía, atribuyéndolos a Jacob, Moisés y Débora. Tales dichos ten-
drían su ‘lugar vivencia!’ en el encuentro de las tribus, con ocasión de actividades
religiosas o militares conjuntas (véase Jueces 5,14- 1 8) o de otras solemnidades (véa-
se Josué 24). A través de ellas, las tribus señalaban sus características. Se diferen-
ciaban unas de otras. Se influenciaban mutuamente.
Los dichos pueden reflejar tanto la auto-comprensión de la tribu cuanto la crí-
tica y oposición de otros. En nuestros v.8- 1 2, evidentemente nos hallamos con la au-
to-imagen de Judá.
El ámbito de origen de los dichos es, pues, la interrelación tribal. No surgie-
ron ni en el contexto de clan y ni menos en el de estado. La convivencia de las tri-
bus es su Sitz im Lebenl lugar vivencial, su lugar de experiencia.
También nuestros v.8- 12 caben en este ambiente de las tribus, en el período
anterior al estado. Para el v.8 y el v.9, eso vale sin problemas, si bien no estemos en
condiciones de saber a qué hazañas de persecución de enemigos (v.8) y de saqueo
de presos (v.9) se esté haciendo alusión.
Más problemáticas son la datación y la localización de los v. 10-12. Hay quien
los sitúa en la “teología de la corte de Jerusalén”fi, porque entiende nuestros versícu-
los como retroproyección de la situación bajo David y Salomón. Otro los fija en tor-
no al 1 1 00 a.C.* * * 7
Según mi parecer, los v. 10-12 no contienen una alusión explícita a la situa-
ción bajo David y Salomón. Más bien, reflejan - como además también el v.8 y el
v.9 - una ansia de supremacía de la tribu de Judá. La Historia de la Ascensión de Da-
vid (ISm 16- 2Sm 5) atesta que en el inicio del 10° siglo la tribu de Judá ya fue ca-
Hcrbert Donner, Geschichte (les Volkes Israel und seiner Nachharn in Grundzügen, Góttingen, 1984,
p. 133 (Grundrisse zum AT. 4/1 ) [véase la edición en portugués: Historia de Israel e dos pavos vizin-
lios. Sao Leopoldo, Editora Sinodal, vol. 1, 1997]
7
Hans-Jürgen Zobel, Stammesspruch and Geschichte - Die Angaben der Staminessprüche vori Gene-
sis 49, Deuteronomium 33 and Richter 5 iiher die politisclien und kultischen Zustande un damaligen
"Israel ", Berlín. Walter De Gruyler. 1964, p. 76 ( Beiheft zur Zeitschrift tur die alttestamentliche Wis-
senschaft, 95).
26
MILTON SCHWANTES, Elementos de un proyecto económico y político del mesianismo de Judá
paz de proyectarse políticamente a través de David. Por tanto, podemos presumir
que, al menos en el I Io siglo, pudieron haber surgido dichos y promesas como las
de nuestros v.8-12. En todo caso, podemos localizar el pasaje que nos interesa en el
ámbito de Judá, en época anterior a aquella en la cual fue articulada la Historia de
la Ascensión. A través de los dichos estamos entre judaítas, al menos un poco antes
del reinado. Los contenidos coinciden. Las expectativas de Génesis 49,8-9(+10-12)
son cercanas a las de la Historia de la Ascensión.
3. “Hasta que el príncipe venga” - Un comandante para Judá
Allí hay expectativa mesiánica, pero ella no es davídica. No alude explícita-
mente a David. Ya que la podemos atribuir a la autoría pre-davídica, podemos deli-
near de modo particular esta expectativa política y económica anterior al Davidismo
judaíta. Veamos:
3.1. El Davidismo no es tema expreso de estos versículos. Su tema es Judá.
La expectativa por un grande guía de la tribu está integrada a las alabanzas y a las
promesas que envuelven a toda la tribu. Lo primario es Judá; el “cetro” o guía es de-
rivado. Las expectativas políticas de este dicho sobre Judá no sólo son de origen ju-
daíta, sino que nada tienen que ver con Jerusalén. Las esperanzas están inmersas en
la tribu. Hacen parte de ella. Las esperanzas davídicas, por ejemplo en ISm 16-2Sm
5, son, pues, como una rama - por cierto especial y altiva - de un árbol muy grande
de esperanzas que se refieren a Judá (véase, por ejemplo Miqueas 5,1-4).
3.2. Los v.8 y 9 prestan homenaje a la valentía de Judá: persiguió enemigos y
los atrapó (v.8); raptó la presa y la mantuvo segura (v.9). Se trata de acciones valien-
tes y victoriosas con ocasión de confrontaciones militares con “enemigos”, con gen-
te que amenazaba a Judá (¿filisteos? ¿otras tribus del Negueb, por ejemplo amaleci-
tas?). Desconocemos los detalles de estas hazañas. Los v.8 y 9 sólo aluden a ellas
para enaltecer y homenajear a Judá. Nos encontramos, pues, en el ámbito de la lu-
cha armada, de la así llamada ‘guerra santa’.
El v.8 también acentúa la supremacía de la tribu de Judá. El homenaje la des-
taca de entre las demás, no tanto porque los hermanos la ‘alaban’, sino en especial
porque delante de ella se ‘inclinan’. Debido a su valentía militar, Judá sobresale de
entre las demás tribus.
El v. 10 da continuidad justamente a esta supremacía de los judaítas en las ba-
tallas con relación a los hermanos. En los v.8 y 9, ciertos eventos habían hecho so-
bresalir a Judá. Su importancia económica era, pues, directamente derivada de sus
hazañas militares. Con el pasar de la memoria de estos actos heroicos, cesaba tam-
bién la superioridad de Judá. Pues, el v. 10 promete su transformación en algo cons-
tante. “Cetro” y “bastón” siempre permanecerán con Judá (v. 10a). Aquí, en el co-
mienzo del v. 10, todavía no parece estar presupuesto el reinado. Solamente se atri-
buye a Judá el mando político (“cetro” y “bastón”) con ocasión del encuentro del
conjunto de las tribus. Tales acciones siempre tendrán reunidas a las tribus situadas
allí en las proximidades de Judá, en el sur: los calebitas, los otmelitas, los rubenitas,
los quenitas, los jeramelitas y, durante algún tiempo, los danitas. Entre ellas sobre-
salía Judá, como grupo mejor organizado. Allí, en el sur. los judaítas eran los más
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
27
valientes. El v. 10a promete continuidad a esta situación “hasta que venga el ‘prínci-
pe’” (v. 10b, traducción de Almeida). Por lo visto, éste que vendrá - un “príncipe”,
un xiloh - dará continuidad a lo que ya fuera constatado con respecto de Judá. O sea,
este xiloh (“comandante”?) será un líder tribal y un comandante militar. Su mando
derivará de las cualidades de Judá y de su capacidad militar. De ningún modo está
dicho que instaurará el estado y será rey. El xiloh aún permanece dentro de los usos
tribales. El xiloh es, pues, un líder tribal y militar que no desactiva las estructuras
tribales para sustituirlas por estatales, sino que está al servicio de ellas, de manera
constante y, tal vez, vitalicia. Él todavía no es idéntico a un rey, sino semejante a los
grandes jueces libertadores (como Débora y Gedeón) o a aquellos “pequeños jue-
ces” enumerados en Jueces 10,1-5+12,7-15. El xiloh esperado se asemeja a un líder
tribal. El v. 1 0 no apunta al estado, sino a la consolidación del tribalismo! A pesar de
eso, este tribalismo no sólo se establece en torno a una organización política cada
vez más unitaria. En su entorno también se activa una economía de cierta ‘abundan-
cia’. Esta nueva economía, acumulativa dentro de estructuras políticas tribales, va
anticipando lo que será, en Judá bajo David, la organización estatal. Las riquezas ex-
presas en torno a Judá y a su organización tiende a una nueva economía y a nuevas
relaciones políticas: la monarquía.
3.3. El comandante del futuro obtendrá la “ obediencia de los pueblos/clanes" .
Esta formulación parecería presuponer la existencia del estado. Finalmente, si pue-
blos obedecen, entonces porque son conducidos a tal obediencia por otro pueblo.
Con todo, si nuestra expresión se refiriese a la relación entre pueblos, entonces en
rigor no debería hablar de “obediencia”, sino de “subyugación”. El Salmo 2 descri-
be la relación entre pueblos como dominación, en especial, en el ámbito económi-
co. Por eso, nuestro v. 10 aparentemente alude a una relación específica al describir-
la como “obediencia”. Pienso que alude al escenario de la confrontación armada
(que también era el ambiente de los v.8.9.10). Con ocasión de la guerra, “los pue-
blos" obedecerán, seguirán al mando (al “cetro”) del x//ó/z/”comandante” de Judá.
Mas, ¿.quiénes serían estos “pueblos”? En general, se piensa en “naciones”, lo que
podría ser el caso. Pero, aquí, en el contexto de nuestro v. 10, otra explicación es más
bien plausible. “ Pueblos” V’amini son los clanes. El término hebreo ‘am justamente
designa, en primer lugar, la “parentela”, la “familia”, el “clan”.8 El “comandante” es,
pues, guía merecedor de la “obediencia” y de la “confianza” de los “clanes” con oca-
sión de la defensa contra grupos invasores.
3.4. Los v. 11-12 delinean la situación de bendición resultante del mando de
Judá y del liderazgo del xiloh con ocasión de la guerra. Transmiten, según mi pare-
cer, tres momentos de esta incluyente bendición, una bendición económica que tien-
de a beneficiar solamente a algunos dentro de un conjunto poblacional, aquellos sec-
tores sociales reunidos en torno del poder político monárquico:
Primero: enfocan la paz, aparentemente de modo tribal. “pollino”y “burra”
están amarrados. Descansan. Se alimentan junto a la vid. Las guerras emprendidas
por el estado apuntan a conquista y subyugación. Por eso, una es la preparación de
la subsiguiente. El estado es continuo promotor de combates. Diferente es la sitúa-
X „
A.R. Hulst, “Pueblo'', en Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento. Madrid. Ediciones
Sígueme, vol. 2. 1985. a partir de la col. 373.
28
MILTON SCHWANTES, Elementos de un proyecto económico y político del mesianismo de Judá
ción de las tribus. Para ellas, la guerra tiene comienzo y tiene fin. Inician porque los
campos y las casas de los clanes son agredidos por invasores. Terminan con el re-
chazo de la invasión. La expulsión de los enemigos restablece la paz, “borrico” y
“burra” vuelven a ser amarrados. Se alimentan de lo mejor, de la vid. Pero, ¿tal ac-
titud justamente no indica también para otra guerra, después del descanso?
Segundo: nuestros dos versículos resaltan la abundancia en alimentos. Abun-
dancia en vino es expansión especial de la bendición. Cuando se puede lavar ropas
en vino y jugo de uvas, es que la abundancia ha alcanzado su más alto grado. Vida
mejor es inimaginable. Con todo, tal abundancia también hace emerger liderazgo
político continuado. Mucha producción agrícola sumada a un liderazgo continuado
indica para la emergencia de nuevos poderes políticos, la monarquía por ejemplo.
Tercero: el v. 12 enfoca la belleza del xiloh. Sus ojos son oscuros, sus dientes
blancos. Es de “buena apariencia” como lo formulaba I Samuel 16.18. El rey tiende
a ser ¡el más bello!
Por tanto, el xiloh “comandante” inaugura una situación de bendición. Habrá
paz. La abundancia en alimentos irá más allá de lo imaginable. La belleza estampa-
rá en el rostro, en los ojos y en los dientes, la bendición del conjunto. Esta no es una
bendición que presupone el estado, pero tiende a él. Lo inaugura. Y este estado im-
planta el conflicto continuo; inviabiliza que el “borrico sea amarrado a la vid”. Él
diminuye el alimento entre el pueblo, porque lo recoge en forma de tributo para fi-
nanciar sus guerras, mantener su aparato, y mantener su lujo. Él no promueve la be-
lleza, ojos relucientes y dientes brillantes, porque recoge los jóvenes para que hagan
guerras continuas y las jóvenes para la esclavitud. Por eso, la bendición descrita en
nuestros v. 1 1 y 1 2 es para la vida de los clanes/familias y de las tribus. Clanes y tri-
bus son promotores de paz, alimento y belleza. El “comandante” esperado es pro-
motor de la vida tribal, porque organiza las tribus de modo eficiente para la defen-
sa. Aunque nuestros versículos, de tales maneras, puedan estar reforzando el triba-
lismo, en términos económicos no dejan de formular e inquietar la sociedad tribal
en dirección de un estado monárquico. Nos encontramos en el paso de tiempos que
todavía son tribales pero en transición hacia los días de los reyes. Nuestro texto tam-
bién incita al imaginario tribal, pero ya describe una economía cuyo potencial inau-
gura tiempos nuevos, días de reyes.
4. Génesis 48,8-12 como telón de fondo de la Historia
de la Ascensión
Creo que no queda duda que tanto el dicho sobre Judá en Génesis 49,8-12
cuanto la Historia de la Ascensión de David al Poder provienen de Judá. Son expre-
siones de modo judaíta. Corresponden a la visión que los campesinos tenían de su
tribu (Génesis 49) o de su primer rey (Historia de la Ascensión). No son textos crea-
dos sea en Jerusalén, sea en la corte, sea en Israel (= norte).
El dicho de Génesis 49,8-1 2 sobre Judá ciertamente es muy anterior a la His-
toria de la Ascensión. Ésta debe ser de los primeros decenios del reinado de David,
del final del I Io o de la primera mitad del 10° siglo. El dicho sobre Judá constituye,
pues, el telón de fondo a partir del cual, considerando las nuevas contingencias inau-
guradas por David, emerge la Historia de la Ascensión. Simplificando: la Historia
29
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
de la Ascensión fue contada por los nietos de ios que cantaba el dicho sobre Judá.
En ambos textos, Judá es la grandeza principal. Este pueblo tribal, deseoso
de poner bajo su control el conjunto de las montañas al sur de Jerusalén en dirección
a Hebrón y de allá hasta Beer-_eba, precede a los líderes monárquicos, en su pro-
yecto de ser hegemónico (lo que también se percibe en los cuentos sobre Sansón
(Jueces 13-16). La expansión de la tribu de Judá sobre las Montañas de Judá prece-
de, pues, a la monarquía judaíta! El liderazgo no es autónomo en relación a su gen-
te. Lo extiende. Lo representa. Lo simboliza. El pueblo precede a su “cetro” y “bas-
tón”. For eso, estos textos tienen tremendo cariño y tan grande simpatía por sus lí-
deres. Los comandantes están ungidos por el pueblo. Su belleza es belleza popular.
Por fin, podemos realzar que hay movimientos en discrepancia, al comparar
Génesis 49,8-12 con la Historia de la Ascensión.
En ambos los textos, se perciben direcciones diferentes:
* Liderazgo y pueblo están integrados; ya lo decíamos arriba. El xiloh “co-
mandante” de Génesis 49 y el valiente David de la Historia de la Ascensión son hi-
jos de su pueblo.
* El liderazgo no conduce al pueblo a conquistas, sino a su autodefensa. Je-
fes son libertadores. Restauran la paz de la tribu y de los clanes. No instauran la gue-
rra permanente.
* Bajo su mando, el pueblo se llena de bienes. Vive bien. El liderazgo tribal
restaura el bienestar. El liderazgo estatal instaura la expoliación.
Es evidente que en el dicho sobre Judá estos matices tribales de liderazgo apa-
recen con mayor nitidez que en la Historia de la Ascensión. Con todo, no faltan en
ésta. En ella David es protector del pueblo, contra las arbitrariedades de Saúl, con-
tra el hambre que se hace avasalladora, contra la dominación de ios filisteos y con-
tra los saqueos de los amalecitas. La simpatía de la Historia de la Ascensión por Da-
vid tiene que ver con estas características tribales de su liderazgo
Pero hay claras diferencia entre el Dicho sobre Judá y la Historia de la Ascen-
sión. Esta última ya se encuentra en un momento histórico nuevo, económico y po-
lítico más avanzado. David se constituye rey no sólo por la defensa del señorío en
el campo y en las ciudades (véase, por ejemplo, 1 Samuel 25 y 2Samuel 2). La dife-
rencia reside en que el dicho, en Génesis 49, todavía no se centra en el Davidismo.
Antecede a él. Su esperanza todavía no localiza el “comandante” en David. El Da-
vidismo se va a presentar como realización concreta de las esperanzas tribales. Y en
eso residirá su fuerza. Sin esta esperanza básica por un liderazgo judaíta popular, el
Davidismo como que no se explica. Su fuerza está en estas utopías judaítas, no en
su poder jerosolemita (2Samuel 7). El Davidismo sobrevivió a pesar de los pésimos
reyes (presentados e l-2Reyes), a pesar de la demolición del reinado (en 587 a.C.),
a pesar de su incorporación parcial a las tradiciones de Sión. Su vertiente estaba más
arraigada en la vida y en las esperanzas del pueblo judaíta. Para Judá , el Mesías
siempre permaneció siendo un rey que nacerá del pueblo.
30
MILTON SCHWANTES, Elementos de un proyecto económico y político del mesianismo de Judá
Bibliografía
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blischer Kommentar Altes Testament, 1/3) [con amplia bibliografía, en especial tam-
bién sobre lo discutido v.lO],
Hans-Jürgen ZOBEL, Stammesspruch und Geschichte - Die Angaben der Stammessprüche
von Génesis 49, Deuteronomium 33 und Richter 5 iiberdie politischen und kultischen
Zustande im damaligen “ Israel ”, Berlin, Walter De Gruyter, 1964 (Beiheft zur
Zeitschrift fiir die alttestamentliche Wissenschaft, 95) (en especial pp. 10-15+72-80).
Milton Sehwantes
Rúa Camilo José 78
Vila Dom Pedro I - Ipiranga
Sao Paulo - SP
04125-140
Brasil
milton.schwantes@metodista.br
HILDA TURPO HANCCO
¿REINO O IMPERIO DE DIOS?
Resumen
El artículo estudia el texto de Nehemías 5,1-5, enfocando la actuación del pueblo y
de las mujeres en Judá, a mediados del siglo V a.C. A partir del contexto histórico-so-
cial combinado con el análisis estructural literario, queremos descubrir cuáles fueron
los elementos que motivaron y posibilitaron el grande clamor de los actores principa-
les, y que dió margen para desvelar los proyectos que están subyacentes. Pondré de
relieve a los actores sociales específicos.
Abstraet
This article studies Neh 5,1-5 in the light of the doings of the people, and specially
the women in Judah, during the V century BC. Out of the socio-historical context, in
combination with the literary structure of the text, we want to search what elements
were there that motivated the great protest of the people and made it possible, who
were the main social agents of that movement, and how that permitted to shed light
the different underlying projects.
Introducción
La historia de los sufrimientos, de los proyectos de esperanza de los sujetos
de los diversos grupos sociales, parte del “clamor” lseraqah. Nuestro texto inicia con
el clamor que, al ser analizado a través de métodos exegéticos, nos va a mostrar ele-
mentos claves para resaltar, entre muchos, el proyecto de Dios.
1. Contexto literario de Nehemías 5,1-5
1.1. Sobre el libro y la localización del texto
La autoría del libro llamado de Nehemías se atribuye al propio Nehemías por
tratarse de memorias. Las Memorias de Nehemías pueden ser consideradas como un
documento próximo a los eventos en él contados, siendo así histórico. En general,
el libro de Nehemías es una fuente muy bien preservada en el Primer Testamento.
La fecha más indicada para la redacción final es el siglo III a.C.
A partir de las perspectivas del método histórico-cronológico, del contenido y
del análisis del discurso, se puede percibir que la obra Esdras-Nehemías tiene tres
momentos esenciales: a) la reconstrucción del templo, b) la re-organización de la co-
32
HILDATURPO HANCCO. ¿Reino o imperio de Dios?
munidad, y c) la re-construcción de la muralla.
El capítulo 5 de Nehemías está situado en el conjunto del bloque de las Me-
morias de Nehemías (Ne 1.1 - 7,5a) que básicamente se define por tratar de la re-
construcción del muro de Jerusalén. Tal cap. 5 (v. I -5.6-1 3.7-19) se encuentra fuera
de su contexto, pues en el comienzo del texto los enemigos y los muros de la ciu-
dad. del capítulo anterior, desaparecen absolutamente de la escena para revelar un
problema extremamente peculiar, vital y totalmente significativo, en el libro Esdras-
Nehemías, el que de hecho llama la atención: personas amenazadas por el hambre y
la explotación, una situación extrema de riesgo.
En ese contexto, las mujeres están ocupando diversos papeles sociales. El más
acentuado es que ellas toman las iniciativas. No tienen nombre, pero son identifica-
das, desenvolviendo un papel muy relevante en la narrativa. Lo que constatamos en
Ne 5,1-5 es que los problemas son dolorosos de tipo económico, social, político e
ideológico. Esto nos muestra el rostro real de aquellos que ostentan el poder (judaí-
las y los persas). Se apunta para el eje inicial y, principal, para la época y su proce-
so de liberación y transformación. Por tales motivos y dada su relevancia pertinen-
te, paso a concentrarme en la primera parte de nuestro capítulo; esto es, Nehemías
5,1-5.
1.2. Aspectos del texto
Se trata de una perícopa. Caracterízase por el género literario narrativo en
prosa. Se narra un episodio. Resulta interesante la manera cómo se desarrolla la na-
rración en la medida en que se introducen nuevas temáticas.
Las frases nominales, la presencia de la conjunción “y” y el estilo marcado
por el ‘imperfecto consecutivo’ hebreo predominan en el texto. El lenguaje narrati-
vo y secuencia!, que contiene discursos dialogados, se caracteriza por el tono colo-
quial. El estilo descriptivo permite visualizar las condiciones reales y la dinamici-
dad de los personajes, destacando al protagonista como sujeto actuante en el v. 1 . La
trama y la acción se desenvuelven con frases cortas y simples.
Se percibe que esta narración recoge tradiciones, memorias y preocupaciones
de contextos históricos. Por tanto, tiene su origen en la experiencia de la vida coti-
diana y es a través de la que se enfatizan diversos aspectos significativos que mar-
can características propias del período pos-exílico.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
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1.3. Sobre la estructura1
v.
1 a Y hubo
A un grande clamor
B del pueblo y de sus mujeres
contra
C sus hermanos los judaítas
. v.2 a Y hay aquellos que dicen:
b nuestros hijos y nuestras hijas nosotros (somos) muchos
el y nosotros vamos a tomar cereal
c2 y vamos a comer
c3 y viviremos.
v.3 a Y hay aquellos que dicen:
b nuestros campos y nuestras viñas y nuestras casas,
nosotros empeñamos
c y vamos a tomar cereal en el hambre.
T v.4 a Y hay aquellos que dicen:
b nosotros tomamos prestado plata según el tributo del rey,
nuestros campos y nuestras viñas.
Y ahora,
como la carne de nuestros hermanos (es) nuestra carne,
como son los hijos de ellos, (son) nuestros hijos
y he aquí que
nosotros estamos sometidos a que nuestros hijos
y nuestras hijas (sean) esclavos,
y hay entre nuestras hijas que (están) sometidas
y no hay poder en nuestra mano
y nuestras viñas y nuestros campos (son) para otros.
En esta estructura, encontramos la presencia del narrador que determina las es-
cenas representadas, así como también el factor tiempo (v. la. 5a). Los v.2a.3a.4a vi-
sualizan la frase que permitió caracterizar los grupos sociales dominados: de un lado,
la dinámica de los v.2b.3b.4b indica la acción que ya fue hecha y prueba sus efectos
mortíferos, y, de otro lado, en los v.2c.3c. se enfoca la reacción de los afectados. Cu-
riosamente, esta misma dinámica se percibe en el v.5, pero de una forma conclusiva.
2. Re-haciendo los Rayos X de las quejas
Al mostrar los v.2-4 se observa lo siguiente: el primer grupo, según el v.2, es
el grupo que no poseía tierras ni comida. Es el grupo que tuvo que empeñar sus hi-
jos y sus hijas para recibir cereales2. Se sospecha que éstos eran representados por
1 Hay que notar que el texto propuesto aquí es una traducción literal de la Biblia Hebraica.
O
¿ clagan es “cereal’', pero no especifica el tipo. Siempre representa una cosecha valiosa. Tanto el ce-
real como los otros productos debían estar sujetos al diezmo que obligaba dar el 10% a los sacerdotes
y levitas (Nm 18,12 y Dt 18,4). Los diezmos de cereales no debían ser comidos en casa, sino delante
del Señor (Dt 12,17 y 14,23).
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H1LDA TURPO HANCCO, ¿Reino o imperio de Dios?
los jornaleros y otras personas que dependían de su propio trabajo. En el v.2, las ex-
presiones no ’kelah? (“vamos a comer”) y nijyeh3 4 (“vamos a vivir”) nos conducen a
afirmar que estamos en el período de “plenitud” de la miseria en que vivía este gru-
po, pues existía un deseo muy grande de alimentarse. El kl (“comer”) atípicamente
aparece sólo ya que, generalmente, está al lado de sth5 (“beber”). La alegría está,
también, unida al comer. La ausencia de la bebida y de la alegría contradice, por un
lado, lo que el Deuteronomio enfatiza sobre la obligación de comer los frutos de la
tierra gracias a Yahweh (6,1 1 y 8,10-1 1), y, por otro lado, las estipulaciones de la
alianza cuando la tierra produce cosecha suficiente (Lv 25,19 y 26,3-5). Este grupo
era el más pobre y en sus palabras había vida; había plena convicción de que, si fue-
ra necesario, saquearía las haciendas de los “hermanos judaítas”.
El segundo grupo, en el v.3, está compuesto por pequeños propietarios empo-
brecidos que poseían tierras (campos6, viñas7 y casas8), pero tuvieron que empeñar-
las, esto es, dar en garantía de la deuda por causa del ‘tiempo de hambre’ para con-
seguir, básicamente, lo esencial: cereales. Eran dependientes de los grandes propie-
tarios, y al perder sus tierras, trabajaban como arrendatarios. “Empeñar” ‘rb indica
una seguridad. El bien empeñado era sólo entregado al acreedor en el vencimiento.
Para Dt 24,6, era prohibido tomar en prenda objetos necesarios para la vida. Lo que
daba seguridad era la prenda de mobiliarios como acontece en el v.3. Sin embargo,
Ex 22,25-26 y Dt 24,12-13 pide que la prenda sea devuelta al “pobre” (Job 22,6 y
24,9). En Ex 22,24 se repudia el acto de mantener la prenda. Al faltar la prenda, el
deudor incumplido debía entrar al servicio de su acreedor o venderse. Así, el incum-
plimiento resulta ser la causa de la esclavitud. Este grupo de empobrecidos fue obli-
gado a vender sus hijos como esclavos. Además, algunas hijas ya se habían hecho
esclavas de los gentiles. Esto merece ser tomado en cuenta ya que parece ser una
práctica común ( J 1 4,6-8).
El tercer grupo, v.4, estaba formado, también, por pequeños propietarios de
tierra (casa y viñas) que tenían algún préstamo de plata. La raíz Iwl (“tomar presta-
do”) es un término puramente económico. Sólo aparece en Nehemías, refiriéndose
a un acto financiero para pagar el tributo. En el texto, no se habla de trasgresión de
la ley, ya que la práctica del préstamo de dinero por prenda y la esclavitud por deu-
da era autorizada por la ley basado en el Código de la Alianza (Ex 22,24), la ley deu-
teronómica (Dt 23 e Lv 25,35-38) que se refiere a préstamos sin intereses entre ís-
3 Ne 5,2; Nm 11.13; Dn 1.12.
4 2Re 6,2; Ne 5.2.3; Jr 20,10.
5Cf. lCr 12.40; Ecl 3,13; Job 1,14; Est4,16.
ú sadeh “campo" tal vez se encontraba en la región montañosa de la provincia. Predominaba el culti-
vo de la tierra por aguas de lluvia, así las rentas eran menores, ya que la cualidad de tierra era diferen-
te. En el Primer Testamento, de 45 veces que aparece el término, aquí aparecen dos (v.3. 5). Intuitiva-
mente, los campos eran tierras pequeñas de las clases pobres que reconocían el valor que esas repre-
sentan en la vida y en la comunidad.
3 keramim “viñas". Las uvas eran una de las más importantes frutas. Se plantaba la viña más en los
declives de ias colinas. Ellas eran protegidas contra la destrucción de animales; para ello se construía
incluso un muro.
s bayit "casa”, indica también la familia. Destaco que el grupo familiar tiene alto grado de importan-
cia. como la célula básica en la sociedad judía.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
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raelitas, y con intereses entre los pueblos vecinos de Israel4. Levítico exige no co-
brar ningún interés al empobrecido. Este grupo, en Nehemías 5, hace un préstamo
de “plata” (dinero) para pagar tributo. Un tributo, estipulado por el rey, al año co-
rrespondía a 350 talentos. Se destinaba a la 5a satrapía de Transéufrates. De ella ha-
cía parte Judá. En Judá, una moneda de plata acuñada pesaba 2,08gr. Además de ser
práctica, su valor era menor que la de oro1". Tal tributo era basado en la media de
producción y en el tipo de cultura del propietario, puesto que el pueblo colocaba la
producción de excedentes en las manos del propietario o intermediario de la tierra,
lo cual implicaba que toda contribución suponía que los productores producían con
excedentes. Estos servían para la alimentación familiar, para reposición de objetos
destruidos, para donativos ceremoniales. Y el excedente era dado, de acuerdo con el
principio de solidaridad, para los propios productores o podían ser vendidos por los
aristócratas. Se añade a la carga tributaria el impuesto de 10% exigido por el tem-
plo, pues las comunidades de los siglos VI-IV a.C. formaban la ‘comunidad de los
ciudadanos del templo’ que representaban una estructura de sobrevivencia de los ju-
díos durante y después del exilio. Posibilitaba la manutención de la identidad étni-
ca, aspecto que se hace más concreto en el tiempo de Nehemías. En los siglos VI-V,
hubo un período de mala cosecha. En el caso de este grupo mejor situado se perci-
be que no hay indicios de escasez de alimentos, pero nada impide afirmar que, en
tendencia, las condiciones eran precarias como para el primero y segundo grupo.
El Imperio Persa tenía por principio evitar los conflictos con los pueblos que
tenía bajo su dominio, ya que su ‘novelera’ y fundamental estrategia política de do-
minación era la tolerancia religiosa y cultural. El tipo de jerarquía social de Judá se
constituyó en el fundamento de la administración persa, pues la administración per-
sa presuponía la desigualdad social en el sistema de parentesco judío y la reforzó.
El 5o siglo a.C. se revela como un período de renovación y desarrollo de es-
tas regiones del Oriente Próximo y del Mediterráneo Oriental sin descartar la polí-
tica de expansión de los griegos a través de Fenicia. También hay que tomar en
cuenta que Judá ya ejercía el comercio con pueblos vecinos (Ez 27,1 7), inclusive oc-
cidentales, ofreciendo sus productos excedentes e importando oro, piedras precio-
sas, madera y cerámica griega.
Pero, ¿había crisis agraria en Judá durante el 5o siglo a.C.?
A grandes rasgos, Judá, región montañosa, dependía del agua. No era apro-
piada para la agricultura intensiva. Criaba ganado e introdujo la moneda como for-
ma de pago. La exigencia del tributo pone de manifiesto que las familias no eran au-
tárquicas. Eran obligadas a producir más de lo necesitaban para satisfacer sus pro-
pias necesidades. El tributo fue creado por la necesidad de producción de exceden-
tes o por el sistema de prenda. Lo que queda claro, es que la reconstrucción de los
muros de Jerusalén, el hambre, el sistema de prenda, la explotación financiera y la
exigencia del impuesto durante el período persa la llevaron a la crisis. Luego, el pro-
^ Sobre préstamos sin intereses véase: SI 37,21; 1 12,5; Eclo 29,1-7. Sobre la práctica con los pueblos
vecinos véase: Dt 23.21 e 15,6.
i() Con una dracma de oro se podía comprar 300 libras de cebada, con un sido de plata, 200 libras de
cebada. En Judá una moneda de plata acuñada valía 74 libras de cebada.
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HILDA TURPO HANCCO. ¿Reino o imperio de Dios?
ceso de empobrecimiento era una práctica normal que se iniciaba primero por la
venta de los hijos y después de las propiedades".
En la comunidad judía, en ese período, reinaba la pobreza y la urgencia de re-
construir los muros defensivos. Ésta no era una obra majestuosa para mantener cier-
tos proyectos de intereses personales (de los judíos) e imperiales al mismo tiempo.
Con esto, quiero decir que el proyecto del pueblo y sus mujeres buscaba otros inte-
reses ajenos a los judíos y a los persas. Específicamente en Judá había un proyecto
de reconstrucción, pero también existía otro proyecto de reconstrucción en proceso
que tenía como objetivo la vida.
3. ¿Hermanos contra hermanos?
Enfocando C y C\ en el v. 1 los llamados “judaítas” son reconocidos concre-
tamente como los “nobles y magistrados” (v.7), el estrato más rico de la población,
los que volvieron del exilio como personas simples12 y que en el libro de Esdras y
Nehemías adquieren liderazgo.
Al hablar de “carne” besar 11 en el v.5 C\ hay que señalar que este término tie-
ne el sentido de “pariente carnal”. En general, la palabra hebrea en cuestión tiene un
sentido fundamental de carne y cuerpo, pero con un énfasis de igualdad puesto que
es lo común que tienen todas las personas14. La igualdad era el término muy carac-
terístico entre los judíos. Concretamente, en el sentido antropológico, aparece como
la unidad de la persona en el sentido de un todo, legalmente de un “pariente”. El tér-
mino explícita proximidad máxima, “hermanos de tribu”. Tal igualdad es comple-
mentada, aún más, por el hecho de afirmarse que los hijos vienen de una misma as-
cendencia (C’), refiriéndose al parentesco que existe entre ellos. Finalmente, la es-
tructura de parentesco unía las familias en una jerarquía basada en prerrogativas de
hermanos. Existía la preocupación del ‘conservar’, ya que el sentido de hijos se in-
terpretaba como “herederos”.
4. “...y no hay poder en nuestra mano”
Dejando que el texto se exprese, B y B’ se presentan con claridad. En el v. 1 B,
“el pueblo” lia am judío indica consanguinidad y origen común. Se constituía de
hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos y viejos del estrato empobrecido. Y sus
1 ' Hans Kippenberg afirma que la esclavitud comienza cuando se pone en prenda a los hijos (v.5), y
termina convirtiéndolos en esclavos ( Religiáo eformagño de classes na antiga Judéici - Estado socio-
lógico sobre a relagao entre tradigao e evo! agito social , Sao Paulo, Edifoes Paulinas, 1998). Norman
K. Gottwald señala la tierra como mercadería vendible (Ai tribos de lahweh - Urna sociología da re-
ligión de Israel liberto - 1250-1050 a.C., Sao Paulo, Edigoes Paulinas, 1986).
1 - Las tierras fueron compradas por judaítas que habían regresado de Babilonia, y de ese modo llega-
ron a ser dueños de ellas. La concentración de tierras en pocas manos ya había comenzado antes de
este período.
1 3 La palabra "basar” aparece 270 veces en el AT: en el Pentateuco 1 38 veces, 61 de ellas en el Leví-
tico, 24 veces en Ezequiel, 18 veces en Job, 17 veces en Isaías, 16 veces en los Salmos, 10 veces en
Jeremías y 2 veces en Nehemías.
Por ejemplo: el creador (Is 64,7). la descendencia de los padres (Sb 7.1-2), el origen (Job 33,6), el
comienzo y fin de la vida (Job 34,15: Sb 7.5), el nacimiento (Job 31,15) y la naturaleza común (Job
10,10-1 1; SI 33,15).
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“mujeres” nasim , que no pierde la característica hebrea de ser presentadas e identi-
ficadas a partir del hombre (son “de ellos”), están como líderes, fuertes de bendición
(Pr 1 8,22) y honra (Pr 12,4) para la familia. Están vestidas de fuerza y dignidad, co-
mo buenas administradoras de la casa. Son solidarias con el pobre. Hablan con sa-
biduría (Pr 31,10-31) y también son fuente de contiendas (Pr 19,13-14; 21,9 e
27, 1 5). En el libro de Esdras-Nehemías, las mujeres ocupan el segundo plano. El he-
cho de haber sido identificadas muestra el papel importante desempeñado en aquel
exacto momento, aunque se afirme que pertenecían al estrato social de extrema po-
breza.
Estos protagonistas de la narración ponen en evidencia, en el v.5B\ los pro-
blemas que oprimen (v.2-4), en especial la coerción debido a la situación socio-eco-
nómica. Sus hijos e hijas son llevados a la esclavitud (‘ ebed ).
El hecho es que ninguno debe ser esclavo del hermano. Esto está prohibido
por la ley (Lv 25,39-40). Las clases ricas y poderosas debieron haber intensificado
la explotación de los pequeños y débiles propietarios, adueñándose de los hijos me-
diante la prenda. Cabe señalar que la situación de las “hijas” se hacía crítica por ser
“esclavas”. Como esclavas, ellas podían ser compradas, vendidas, cambiadas, alqui-
ladas, dadas en dote, presentadas como oferta para el templo. Además de los traba-
jos típicos de todo esclavo, las mujeres esclavas eran exigidas en su cuerpo. Sin em-
bargo, la ley del Código de la Alianza sobre la venta de hijas las protegía. A pesar
de perder su derecho y dignidad como esclava, la mujer encuentra amparo en la ley
para la afirmación de su dignidad y la adquisición de su libertad en el caso que fue-
se agredida en su integridad física.
La fuente principal, entre otras, de la esclavitud entre hermanos está consti-
tuida por factores de orden económico. Es el estado de miseria e insolvencia lo que
explica la venta de la persona humana que pasa a no tener ninguna autoridad. Pier-
de la condición de rescatarse a sí misma y de rescatar sus bienes. Esclavas eran cuer-
pos humanos que contaban absolutamente con ‘nada’. Entonces, lo que sobraba era
esa energía que sale de lo más profundo del ser , de cada uno y de cada una: el cla-
mor.
5. El proyecto pasa por resistencias, propuestas y esperanzas
Llamo la atención sobre este extremo; a él se refiere la introducción de la pe-
rícopa - el gran clamor. Contiene el mensaje principal: en A, en el v. I , s&aqah (“cla-
mor”) expresa fuertes emociones que mueven a las personas a tomar conciencia nue-
vamente y a buscar nuevas salidas en situaciones difíciles. El término seaqah , co-
mo sustantivo, se ubica en el ámbito jurídico y como tal es una legítima protesta de
los oprimidos según Dt 15,9. El sustantivo en cuestión toma realce, cuando va
acompañado del adjetivo gedolah, entendido como “grandeza”, “sublimidad sobe-
rana”. El adjetivo tiene, como tal, un sentido positivo. Es producto del sufrimiento
y de la angustia expresada en alta voz. En esa medida, el clamor nace para revelar
la marcha de una revuelta muy seria que debe llevar a la liberación. Con respecto a
la liberación, implícitamente se manifiesta la no aceptación pasiva de tal situación;
se exigen cambios para que las prácticas sociales, de hecho, estén de acuerdo con
las prácticas del Código de la Alianza (Ex 23,2) y del Código del Deuteronomio (Dt
15,1-18).
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HILDA TURPO HANCCO. ¿Reino o imperio de Dios?
La vivencia de la opresión es una consecuencia directa de la dominación. Es-
te tipo de relación - dominación/opresión - no se dio ni se da sin lucha. Por eso, las
personas oprimidas desarrollan una serie de mecanismos sutiles de resistencia, sea a
nivel individual, sea a nivel grupal, para combatir los hechos de opresión. Darse
cuenta de la real actuación se constituye fundamental para conseguir un cambio. Sin
embargo, no basta tomar conciencia; es necesario querer transformar la realidad de
forma radical. Es necesario que haya conciencia revolucionaria delante de una situa-
ción injusta que debe llevar a un proceso de liberación.
Tal clamor revolucionario comienza desde la identidad. La identidad es, so-
bre todo, resultado de un proceso histórico-cultural, un proceso de reconstrucción
que depende de la adquisición de un conjunto de derechos que sean capaces de ga-
rantizar a todos, hijos e hijas, hombres y mujeres, el ejercicio de una plena ciudada-
nía, el ejercicio pleno del proyecto de Dios. Se hace necesario, por consiguiente, lu-
char por una sociedad que practique la solidariedad, luchar para que la igualdad y la
fraternidad sean los patrones de referencia, puesto que todos somos personas huma-
nas y, por tanto, tenemos el privilegio de gozar de los derechos a la vida, a la ali-
mentación, al trabajo digno, a la salud, dentro de una sociedad multicultural y plu-
ri racial.
Cuando Dios oyó el clamor del pueblo (Ex 2,23-25 e 3,7), buscó una nueva
organización, una transformación, basada en la igualdad, en la fe, en la esperanza.
La autonomía productiva, la descentralización del poder basado en el principio de
subsidiariedad y de solidariedad, la defensa de la ley por el sistema igualitario, la
búsqueda del bien de todos se constituyen en características perennes del proyecto
de Dios.
Ciertamente el proyecto descansa sobre la debilidad, mientras que la sociedad
se reconstruía a partir del proyecto basado en el egoísmo y en la individualidad que
busca beneficios de ganancia, optimación de lucros valorizados en las cosas mate-
riales. En una sociedad así, la fuerza de la vida y del Dios de la vida no se revela en
el poder de los opresores que aplastan la vida, sino en el poder de una vida sufrida
y combativa. Entonces, el pueblo y las mujeres se acordaron y supieron escuchar el
clamor de Dios, porque es el poder, la fidelidad, la presencia y la justicia de El que
resucita de la muerte para una vida nueva y fraterna.
Dios llama a buscar otro sistema de vida, saliendo y viviendo el éxodo. El
éxodo es el camino que nos lleva al desierto y nos hace capaces de confrontarnos
con los conflictos. Es en el desierto donde nace el coraje de creer en la propia expe-
riencia. Y, exactamente, es en ese paso por el desierto donde se perfeccionan los va-
lores que sustentan la mística, donde se profundiza la práctica que se desprende de
estos valores. Es en esta práctica que el pueblo se identifica como “pueblo”, gene-
rador de una experiencia diferente, creada por la fuerza y acción del Espíritu Santo
de Dios.
Empeñarse y participar en el proyecto de Dios tiene futuro, pues el proyecto
culmina en su reino que no tiene fin, porque él es infinito. Diferente es el proyecto
del imperio, obra del ser humano que es finito. Por tanto, se trata de buscar una ló-
gica en la cual haya un espacio para todos. El proyecto que Dios tuvo y tiene aún si-
gue siendo una óptima opción.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
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1993.
Hilda Turpo Hancco
Rúa Santo Alexandre, 93
Sao Paulo-SP
03542-100
Brasil
hilta@rocketmail.com
LILIA DIAS MARIANNO
LOS/AS EXTRANJEROS/AS DICEN:
‘¡YAHWEH NO NOS EXCLUIRÁ
DE SU PUEBLO!’
Manifiestos contra el imperialismo
en la teología de reconstrucción
Resumen
El pos-exilio todavía permanece como un período enigmático bajo muchos aspectos
pues allí acontece una grande transformación de la religión y de la sociedad judaíta.
Dentro del proyeto de reconstrucción de la identidad nacional acontecen diversos
conflictos sociales. Las formas de solucionar estos conflictos, en general, están subor-
dinadas a tres grandezas norteadoras de la reconstrucción: ley, tieneplo y raza. Es de
este período la iniciativa de excluir a los extranjeros de la congregación y de la reli-
gión de Israel. Esto acontece de forma muy nítida a través de la orden de expulsión
de las esposas extranjeras, narradas en Esdras 9 y 10 y Nehemías 13. Todavía, moti-
vos no muy explícitos están por detrás de esta reconstrucción nacional. La literatura
bíblica de este período, de forma muy interesante cuenta sobre otras mujeres y niños
extranjeros que, en varios períodos de la historia, ‘protestaron’ con el grito del Tercer
Isaías, diciendo: “ningún extranjero diga: Javé me excluirá de su pueblo!”.
Abstract
The post-exilic period stands as an enigmatic time under many different points of
views. At that time was happening a great transformation on the Judaic religión and
society. The project of national reconstruction brings many social conflicts. The ways
to solve these conflicts were generally submitted to three main statements that guide
the reconstruction: law, temple, and ethno. From this period is the initiative to exelu-
de the foreign people from the assembly and from the Israelite religión. In a very evi-
dent way this situation was expressed on the determination to expulse the foreign wi-
ves, according with Ezra 9-10 and Nehemiah 13. But, motivations not so much clear
are on the backstage of this national reconstruction. The biblical literature from this
time, te 1 1 s lis about other foreign women and children that have protested with the
claim of 3 Is that says: “Let no foreigner say: the Lord will surely exelude me from
his people”.
Algunos ensayos de este número están tratando, con más detalles, del contex-
to histórico-social del período pos-exílico en Judá. En éste nos vamos a limitar al
proyecto de reconstrucción nacional y al ‘imperialismo teológico’ en él contenido.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No 48
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1. Un proyecto muy extraño de “Reino de Dios”
En tiempos pos-exílicos la desventaja político-económica de los judaítas de la
tierra, delante del contexto de dominación de Persia, era muy grande. Las ideas de
un nuevo éxodo, entendidas por la golah como el trampolín para una restauración
de la gloria salomónica del reino de Israel, se fue perdiendo en la medida en que los
deportados eran confrontados con la dura realidad de la región de Judá. Pero quien
tiene dinero y poder se siente en el derecho de imponer reglas y normas, principal-
mente si hay apoyo moral de los líderes para esto.
Los judaítas que regresaron de Babilonia tenían un proyecto de reconstruc-
ción nacional que consistía en la centralización de toda la vida de la nación en tor-
no del templo que acababa de ser reconstruido y en la obediencia de la ley, que pa-
saba a ser ley religiosa con sello persa, o sea, era la ley de la etné y ley imperial si-
multáneamente. Mas este proyecto traía un tercer componente derivado de la teolo-
gía de la “pureza” que era fomentada por los sacerdotes: la raza'. Esta teología de
cuño exclusivista se basaba en ideas como: ‘extranjeros son impuros’, ‘extranjeros
hicieron pecar a Israel’, ‘solamente los judaítas pueden ser pueblo de Yahweh’, ‘so-
lamente son judaítas aquellos que consiguen documentar su ancestralidad judaíta y
son circuncidados’, ‘Yahweh no quiere este tipo de gente extranjera en medio del
pueblo electo, por eso deben ser excluidos’.
Estas ideas de exclusión de extranjeros parece haber comenzado durante los
días de reconstrucción del templo bajo Zorobabel, pues el Tercer Isaías ya denuncia-
ba el problema (Is 56,1-7), mas desde los días de Amos (9,7), había un cierto senti-
miento de superioridad de israelitas con relación a los extranjeros. En los días de Es-
dras y Nehemías, estos conflictos llegaron al clímax. Quien admitiese casarse con
una mujer extranjera sería tenido como u contaminador de la santa descendencia ( Ed
9,2), un introductor de pecado en la vida de la nación.
Este contexto nos muestra en Judá una xenofobia que no consigue ser justifi-
cada por la historia de los orígenes de Israel. La ocupación de Canaán nos muestra
que Israel siempre fue una cantera de las muchas naciones que componían el mun-
do de su tiempo y convivió pacíficamente con extranjeros por muchos siglos. La in-
fluencia multicultural sobre Israel siempre fue innegable, incluso por su misma po-
sición geográfica. Allí extranjeros tenían derechos asegurados por la ley. Es difícil
de entender qué especie de motivación podía existir por detrás del exclusivismo,
cuando esto básicamente anulaba la historia de los orígenes de este pueblo.
La impresión que nos hace es que estas ideas parten de personas sin grande
contacto con la realidad en Judá y bajo la influencia de un fuerte programa doctri-
nario. El aislamiento en Babilonia fue un ambiente propicio para la fermentación de
una tradición que decía que la grandeza de Israel se refería a una etnia. Allí los de-
portados no tenían cómo probar lo contrario o contestar a la fuerza de la “doctrina”
sacerdotal. Esta golah estuvo bajo influencia directa de la teología sacerdotal, la
misma que establecía criterios de impureza y pureza. No se trataba de deportados
antiguos. Los que tuvieron contacto con el primer templo y que lloraron en la inau-
1 Sobre las tres grandezas: templo - ley - raza ver: REIMER, Haroldo y REIMER RICHTER, Ivoni,
Tempos de graga - O jubilen e as tradiqoes jubilares na Biblia, Sao Leopoldo/Sáo Paulo. CEBI/Sino-
dal/Paulus. 1999. pp. 105-1 12.
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LILIA DIAS MARIANNO, Los/as extranjeros/as dicen: '¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!’
guración (Esdras y Ageo) fueron los que vinieron con Zorobabel, cerca de cincuen-
ta años antes.
Estamos hablando de la generación de Esdras y Nehemías, una generación
que nació en el exilio, pues nuestro período acontece a partir de 465 a.e.c., cerca de
ciento veintidós años después de la destrucción del templo y de la ciudad. Esta go-
lah no conocía la tierra de Israel y las tradiciones antiguas de la existencia pacífica
de extran jeros en medio del pueblo de Israel. Ella no está regresando a Judá, está vi-
niendo por la primera vez. El pueblo de la tierra era mezclado y sincretista. Estos
elementos no combinaban con el proyecto de pureza divulgado por los sacerdotes.
Es por eso que, al regresar a Judá, la golah comenzó a tener conflictos con el pue-
blo que allí se encontraba. Los extranjeros y mestizos fueron impedidos de partici-
par de la reconstrucción del templo, de la ciudad, de la celebración de la pascua (Ed
6,21) y ahora de pertenecer a la familia judaíta (Ed 9,1-10,44 y Ne 13,23-31).
Los judaítas no tenían fuerza política para realizar un imperialismo sobre las
naciones extranjeras según los moldes de Persia. Entre tanto, realizaron otro tipo de
imperialismo: el teológico, el terrorismo ejercido por el dogma, aquél que juega en
la periferia el cual es diferente y que no corresponde a sus modelos de pureza. Los
líderes consiguieron arreglar una forma de volver a Yahweh, el Dios libertador del
débil y del oprimido en el Dios de las élites fortalecidas. Transformaron el Dios de
toda la tierra, en el Yahweh exclusivo del pueblo judaíta. Considerando a los extran-
jeros como gente inferior, los líderes se sintieron en el derecho de excluirlos de la
congregación, de las familias y de todo lugar donde pudiesen ser considerados una
amenaza.
Los profetas que andaban olvidados pasaron a ser evocados para recordar al
pueblo el pecado de contaminación con extranjeras pero, curiosamente, las denun-
cias contra las injusticias sociales y el maltrato de los extranjeros, tan bien puntua-
lizadas por Amos, Isaías, Miqueas, Jeremías y Ezequiel ni siquiera fueran mencio-
nadas! La concentración en la recriminación de extranjeros desviaba la mirada del
problema mayor: la trasgresión de los derechos de los más débiles. Todo esto fue ol-
vidado, ahora lo válido es un modelo “imperialista” para el Reino de Yahweh. En
este modelo, los extranjeros valían menos, eran inmundos, contaminaban Israel, lo
conducían al pecado, no merecían el favor de Yahweh.
Pero mujeres y niños extranjeros de la literatura bíblica parecen, en nuestro
imaginario, estar organizando una protesta. Ellas resolvieron “abrir la boca en favor
del mudo”, haciendo las veces de los profetas que estaban silenciados por los líde-
res. Veamos lo que ellas tienen que decirnos.
2. Tirados a los buitres: la denuncia que vino del desierto
Las narrativas, donde encontramos a Agar e Ismael, pertenecen a las historias
de los orígenes de la nación israelita. Esto nos hace pensaren tradiciones orales muy
antiguas, que fueron retocadas durante el pos-exilio, en cuanto la torcí estaba siendo
cerrada. El círculo sacerdotal ejerció grande influencia en este proceso. Esto nos lle-
va justamente dentro del proyecto de “imperialismo teológico” ya mencionado.
Nos interesa aquí la narrativa de Génesis 21, según la cual Agar es expulsada
por Abraham por exigencia de su esposa, catorce años después de haber dado a luz
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
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a Ismael. Todo nos lleva a creer que los redactores intentaron manipular las tradicio-
nes para mostrar que hasta el mismo Abraham tuvo que expulsar a la esposa y al hi-
jo extranjeros, ya que la promesa de Yahweh reposaba sobre Isaac y no sobre Ismael.
Los papeles sociales de los personajes nos son conocidos: Abraham es hom-
bre, el patriarca, jefe del clan, figura de preeminencia en una cultura patriarcal. Sa-
ra es mujer, la esposa del patriarca, que tiene preeminencia sobre la otra mujer. Agar
es mujer, es egipcia, es esclava, y más: esclava de mujer, lo que la dejaba en una es-
pecie de marginalización incluso entre los esclavos. Schwantes clasifica como “en
la etapa final de la expoliación [...] la perícopa nos presenta a Agar en varios esta-
dos de aniquilamiento”* 2. El único poder que Agar poseía es el de ser fértil, y este po-
der cambió su historia3.
Es interesante que la mujer, en general enmudeeida/secundarizada en relatos
sacerdotales, es ahora colocada por los redactores con voz activa, justamente sobre
el patriarca más importante de Israel, ¡si esto ayuda a legitimar la expulsión de una
esposa extranjera! Dice la narrativa que, cuando Sara presenció a Ismael jugando
con Isaac (Gn 2 1 ,9)4, exigió que Abraham se librase de la esclava con el hijo para
que Ismael, siendo el primogénito, no usurpase la herencia de Isaac.
La incoherencia entre las intenciones exclusivistas de los redactores con la
personalidad acogedora del ángel que oye el lloro del niño en el desierto y bendice
a Agar ¡hace latir las sienes! También intentando legitimar la expulsión de las espo-
sas extranjeras, la narrativa consigue mostrar que el primogénito “mestizo” fue ben-
decido en el desierto, en la escasez, de donde Yahweh hizo brotar un pueblo fuerte.
L SCHWANTES. Milton, “Interpretafáo de Génesis 12-25 - No contexto da elaborafao hermenéutica
do Pentateuco", en Estílelos Bíblicos 1 ( 1987) 31-49.
3 Sobre cambios de papeles que cambiaron la historia, véase: MARIANNO, Lilia Días, Mudando de
roupa para mudar a historia : http://www.relendoabiblia.hpg.ig.com.br. Una disociación interesante
hecha entre la matriarca del desierto, que había sido bendecida por una epifanía y cuya morada se vol-
vió el santuario en Beer-lahai-ro’i es Agar, la matriarca de los agaritas, una tribu distinta de los ismae-
litas es hecha en las notas en TEUBAL, Savina, “Sara e Agar - Matriarcas e visionarias”, en BREN-
NER, Athalya (organizadora). Génesis a partir de nina leytura de género , trad. Fátima R. Duráes, Sao
Paulo, Paulinas, 2000, pp. 265-266.
4 Mi traducción de este versículo sería: “y vio Sara al hijo de Agar, la egipcia, al cual dio a luz para
Abraham, que jugaba [intensamente]”. La LXX añade el siguiente complemento después del verbo ju-
gar: meta Isaak ton uiou autés que puede ser traducido por: “con Isaac el hijo de ella”. La traducción
de la expresión mesahéq es controvertida. Primariamente el sentido es “reír”/”jugar”. La construcción
verbal en Gn 21,9 está en piel , la forma intensiva y posee una doble aplicación: la positiva, “reír/ju-
gar”, y la negativa, "mofar"/”escarnecer".Se prefiere más la positiva. La única construcción idéntica
que encontramos está en Gn 26,8, donde se dice que Isaac ‘jugaba’ con Rebeca. En algunas situacio-
nes puede ser un tipo de juego íntimo, como juegos de amor, lo que es poco probable entre dos niños.
De todas formas, podemos concluir que se trata de un juego entre personas muy ligadas afectivamen-
te; esto es también enfatizado por la expresión griega uiou en el texto de la LXX. Las versiones en
portugués [y en español] no llegan a un consenso. La TEB/Tradugáo Ecuménica da Biblia es la que
traduce más literalmente. Concluimos entonces que Ismael ‘jugaba intensamente’ con Isaac, su herma-
no menor, niño querido también por él, lo contrario de “mofarse” de él como algunas traducciones pre-
tenden) interpretar (HARRIS, R. L. Dicionário internacional de teología do AT, trad. Márcio Redon-
do, Luiz Sayao y Carlos Osvaldo Pinto, Sao Paulo, Vida Nova, 1998, pp. 1280-1281 : DAVISON. Bcn-
jamin, The analytical hebrew and chaldee lexicón, Grand Rapids, Zondervan, 1993, pp. 509 y 643;
ALONSO SCHÓKEL, Luiz, Dicionário bíblico hebraico-portugués, trad. Ivo Storniolo y José Borlo-
lini, Sao Paulo: Paulus, 1997, pp. 559-560; KIRST, Nelson y otros. Dicionário hebraico-portugués e
aramaico-portugués, Sao Leopoldo/Petrópolis, Sinodal/Vozes, 2000.
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LILIA DIAS MARIANNO, Los/as extranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!’
libre y numeroso, pueblo que no pasó por los sinsabores de la deportación como pa-
só Israel, al contrario, los edomitas, descendientes de una hija de Ismael con Esaú,
incluso ayudaron a arrasar Jerusalén después de 587 a.e.c., de acuerdo con el profe-
ta Abdías.
Desde el medio del desierto, lo que en aquella época podría corresponder a
los actuales canales de desagües de nuestras metrópolis, donde desembocan las im-
purezas de las poblaciones urbanas, donde era enterrada la deshechos orgánicos de
los sacrificios sacerdotales, para donde se enviaba el pecado de la población por me-
dio del macho cabrío expiatorio; sí, es desde el desierto desde donde un pueblo ex-
tranjero y marginal, pero fuerte y numeroso y también descendiente de Abraham,
“ punk de la periferia” en comparación con la “pureza encarnada” en los sacerdotes,
el que levanta la voz de protesta.
La memoria de la existencia de este pueblo desenmascara las motivaciones
por detrás del “imperialismo teológico” promovido por los pretendidos representan-
tes del reino de Yahweh: ¡el problema es otro! ¡El problema es la tierra, pueblo mío!
Agar se torna una provocación a los desatinos de poder de los líderes pos-exí-
licas. Su historia demuestra que. cuando es para garantizar un heredero, se puede
usar una mujer extranjera, mas a la hora de conferirle los derechos a los cuales ella
tiene derecho, ella debe ser excluida, de preferencia desterrada; ¡ellas y sus hijos/as
son amenaza!
Entre las mujeres expulsadas se encuentran las egipcias. Ellas están represen-
tadas aquí en Agar y los primogénitos se encuentran representados en el pequeño Is-
mael. Como dice Elsa Tamez: “los marginalizados exigen ser incluidos en la histo-
ria de la salvación, inclusive como primogénitos”5. La ley confería derechos a am-
bos: a la mujer y al primogénito (Dt 21,15-17), la preocupación de los líderes con la
herencia de la tierra, registrada en la oración de Esdras (9,12) era inútil delante de
la ley. El procedimiento de expulsión de las esposas iba en contra del oráculo de
Yahweh expresado en la profecía de EzequieP:
“Ustedes la distribuirán como herencia para ustedes mismos y para los extranjeros re-
sidentes en medio de ustedes y que tengan hijos. Ustedes los considerarán como is-
raelitas de nacimiento; igual que a ustedes, a ellos se le asignará una herencia entre
las tribus de Israel. En cualquier tribu donde se instale el extranjero, allí ustedes le da-
rán la herencia que le corresponde’. Palabra del Soberano, el Señor.” (Ez 47,13.21-
23)
Este "manifiesto del deserto” tiene una lista de reivindicaciones:
Primero: nosotros, htjos/as mestizos/as, menos amados, conocemos nuestros
derechos según la ley y si somos primogénitos tenemos derecho a doble porción de
herencia.
^ TAMEZ, Elsa, “A mujer que complicou a historia da salvafáo”, en Estudos Bíblicos 7 (1998) 63.
6 Sobre esto es importante ver: GALLAZI, Sandro, "Nunca descuidaremos da casa do nosso Deus
(Nehemías 1 0,40) - Aspectos da economía do segundo templo, en Revista de Interpretando Bíblica La-
tino-Americana 30 ( 1988) 59-77. También del mismo autor, más informaciones sobre el contexto po-
lítico-teológico del pos-exilio en: A teocracia sadocita - Sua historia e ideología, Macapá, Biblioteca
de Estudos Bíblicos, 2001. 285 p.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
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Segundo: nosotras, mujeres extranjeras, poseídas (¿como esclavas?), mas to-
madas como esposas, conocemos nuestros derechos de esposa a partir del Código de
la Alianza (Ex 21,7-1 1 ).
Tercero: nosotros, esposas extranjeras, hijos e hijas medio egipcios/as, asdo-
ditas, moabitas etc., hemos sido bendecidos por Yahweh, y del medio de la escasez
sobrevivimos.
Cuarto: exigimos ser incluidos en la congregación y exigimos que la tierra sea
compartida con nosotros de acuerdo con la palabra de Yahweh al profeta Ezequiel
(Ez 47,13.21-23).
3. Hacia el camino de la era: la protesta que vino del campo
La historia de Rut es bien conocida de todos nosotros. Ella ha sido usada pa-
ra los más diversos fines. Dos sagas diferentes fueron unidas y novelizadas en el
pos-exilio, la saga de la viuda judaíta y la saga dpda moabita ascendiente de David.
La conveniencia de esta unión es justamente para mostrar un camino opuesto para
las propuestas del “imperialismo teológico” de los líderes. Así, el contexto histórico
reportado en Rut es, de hecho, un reflejo del contexto del pos-exilio.
Creemos que las mujeres, más allá de participar de la tradición oral de Rut,
también han hecho parte de la redacción del libro7 pues, además las mujeres ocupa-
ron el centro de las atenciones de la narrativa, esta novela recibe el nombre justa-
mente de la mu jer moabita (otro de los pueblos de las esposas extranjeras), cuando
el que se cuenta de hecho, es la historia de la judía Noemí.
Si las leyes de exclusión de los moabitas surgieron a partir del Código Deu-
teronómico (Dt 23) o hasta de los añadiduras del pos-exilio, podemos sospechar que
tales leyes fueran creadas para legitimar la exclusión de los moabitas que Israel ya
practicaba, no sabemos a partir de cuándo, y que eran contrarias a los preceptos del
Código de la Alianza, más antiguo que el deuteronómico. Moab es la única nación
excluida de la congregación de forma permanente y Rut pertenece justamente a es-
te pueblo. Este nombre en el libreto bien sugiere algún tipo de provocación.
Los papeles de los personajes en Rut necesitan ser explicados. Esta tarea es
aún más interesante por el propio significado de los nombres como se encuentra en
la narrativa: Boaz, Elimélec y el fulano son hombres, jefes del clan, propietarios de
tierras; típicos representantes del “tu”, destinatario de la mayoría de las leyes de Is-
rael*. Maalon y Quelion también habrían sido, si no hubiesen muerto antes. Orfa es
la moabita prudente, que regresó a casa de su madre y Rut la moabita amiga y osa-
da que acompañó a su suegra, desafiando el sistema, quedándose como marginal en
^ Sobre las diferentes sagas que dieron origen a la novela, ver BRENNER, Athalya, Rute a partir de
urna leytura de género , trad. Fátima Marques, Sao Paulo, Paulinas, 2002, pp. 19 y 92. En la misma
obra encontramos la posición de BLEDSTEIN, Adrien, Companheirismo feminino - E se o livro de
Rute foi escrito por unía mujer?, pp. 1 53- 1 78 que endossa, juntamente con GOTTWALD. Norman K.,
lntrodugao socioiiterária ¿i Biblia Hebraica, trad. Anacleto Alvares, Sao Paulo, Paulus. 1988, p. 513,
la teoría de la autoría femenina de Rut.
^ Sobre el “tu" destinatario de la mayoría de las leyes de Israel, ver: CRÜSEMANN. Frank, Preser-
vagcio da liberdade, trad. Haroldo Reimer, Sao Leopoldo/Petrópolis, Sinodal/Vozes, 1995. pp. 25-31
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LILIA DIAS MARIANNO, Los/as extranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!
la aldea de Belén. Noemí es la viuda del jefe del clan, marginalizada por no tener hi-
jo y no tener sustento.
Como vimos anteriormente, en el pos-exilio los tiempos eran muy difíciles,
principalmente para mujeres viudas, más aún para aquellas de avanzada edad. Viu-
das como Noemí eran totalmente olvidadas por los jefes de clanes, pues provocaron
la desgracia de no dejar descendientes cuando las genealogías ¡"valían oro”! Ésta es
Noemí: judía, miserable. Ni para dejar algún hijo registrado en las genealogías ella
sirvió. No es de admirarse que ella estuviese tan amargada al volver a Belén y tener
que adaptarse al choque cultural9. Parece que al salir de Moab estaba más optimista
que al llegar a su tierra.
Quien venía de Babilonia tenía una situación económica privilegiada, pero el
regreso de los que migraban para países vecinos era muy doloroso y amargo, pues
las tierras que ellos habían dejado allí eran disputadas entre pueblo de la tierra y la
golah provista de genealogías. Por eso ella pide que la llamen Mara.
Rut tiene una importancia capital en esta novela. Ella recupera la dignidad de
una viuda judaíta envejecida y sin hijos. En la escena de la era, Rut osadamente ul-
trapasó las órdenes de Noemí. En vez de aguardar las orientaciones de Boaz fue Rut
quien, por su propia cuenta, tomó el control de la situación, insinuando que Boaz ya
habría consumado el acto sexual'11. De un solo golpe ella restauró toda la suerte de
una mujer tan olvidada como Noemí: el campo (la tierra), un hombre para la familia
(amparo social), la futura hambre de ambas (pan), un descendiente (heredero en la
genealogía!) que garantizaría la herencia en la familia (herencia para la posteridad).
Y este descendiente no había sido un judaíta cualquiera, era un pariente del propio
rey David, cuya “segunda edición” era tan aguardada en aquellos días de expectativa
mesiánica. ¿No es éste el ejemplo de una mujer moabita que promovió más justicia
para una viuda miserable del que promovieron los líderes del pueblo judaíta?
Muchos autores culpan al fulano de estar apenas interesado en adquirir la tie-
rra, en vez de cumplir sus funciones familiares con el pariente más pobre. Mas su
miedo era el de transgredir la ley.
“La confusión entre las dos leyes [levirato y rescate] causaría la trasgresión de otra
ley, aquella de Dt 22,22-27: la ley contra la ‘unión’ ilegal [...] Moralismo escondido
en un idilio: es lo que la mayoría de los comentarios hace de esa historia. Por eso ellos
la destruyen. Pues si hay una tensión, es porque aquel hombre estaba en lo cierto. Es
porque, en efecto, Boaz corre el riesgo de transgredir la ley de Dt 22,22”".
El proceso junto a la puerta es encarado como una disputa entre la ley y la le-
gitimidad. Era algo serio en las circunstancias del pos-exilio, pues allí la Torá esta-
ba siendo cerrada. Si cerrase con errores jurídicos, que acababan con el pobre en vez
g La expresión fue tomada de la misiología y es usada cuando se trata del regreso de un misionero que
ha servido en misiones transculturales por muchos años ahora tiene que regresar a su país de origen,
debiendo re-adaptarse a su propia cultura, cultura ésta que él ya no reconoce más.
I() Una revisión exegética de Rt 3,6-10, que pone en evidencia este cambio en las traducciones con-
vencionales se encuentra en las notas de MARIANNO, Lilia D., P ¡.anejar, agir, perpetuar - Exciertos
ele Rute sobre a sobrevivencia em tiempos de crise, http://www.relendoabiblia.hpg.ig.com.br
' * BAL. Mieke, “Heroísmo e nomes próprios, ou os frutos da analogía”, en BRENNER, Athalia, Ru-
te, p. 77.
REVISTA DE INTERPRETACION MIELICA LATINOAMERICANA, No. 48
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de restaurarle la suerte, sería un problema. Fue por el testimonio de los ancianos que
Boaz tuvo el apoyo para transgredir la ley, siendo apoyado por otra ley.
La novela de Rut es una protesta a partir del campo: ¡el problema es otro! Es
justicia social , ¡mi gente! Ustedes quieren eliminar extranjeras que, por temer más
a Yahweh que ustedes, están arriesgando la reputación para restaurar a suerte de
aquellas judías, que ustedes mismos empujaron a la indigencia por considerarlas
inútiles, una vez que no generaron descendientes para que integren sus genealogías!
Este “manifiesto del campo” también tiene una lista muy interesante de con-
sideraciones:
Primero: nosotras, esposas extranjeras, estamos preocupadas con la suerte de
nuestras suegras, pues los jefes de los clanes no han cuidado de ellas, principalmen-
te si sus descendientes mueren sin dejar hijos.
Segundo: nosotras, mujeres extranjeras, estamos arriesgando la única digni-
dad que nos queda, nuestra reputación, para presionar a estos jefes de clan para que
rescaten a sus parientes más pobres;
Tercero: nosotras, mujeres moabitas, formamos parte de Israel hasta el punto
de ser matriarcas en la familia del rey David, cuyo reino ustedes tanto quieren ver-
lo restaurado;
Cuarto: nosotras, extranjeras más jóvenes, estamos perpetuando el nombre de
los judíos en las genealogías que tanto les preocupan.
Quinto: nosotras, moabitas que adoramos a Yahweh, exigimos que se nos in-
cluya en medio de la congregación pues no representamos ninguna amenaza a la fe
de los judíos
4. Del calor de la grande ciudad: la protesta de 120.000 niños
La novela de Jonás también es fruto de este período conturbado12 y tiene algo
que decir contra esta propuesta absurda de un remo etnocéntrico de Yahweh. El pro-
tagonista es probablemente el personaje histórico, mencionado en 2Reyes 14,25, na-
tural de Gate-Héfer, ciudad del límite del territorio de Zabulón, en el reino del Nor-
te, y había actuado como profeta durante el reinado de Jeroboán II (784-748 a.C.).
Mas el libro nada tiene que ver con las profecías de Jonás.
Nos interesa la segunda parte de la narrativa, cuando Jonás ya fuera vomita-
do por el pez y necesita obedecer la orden de la cual él huía de todas las formas. En
el siglo 8o, los ninivitas/asirios representaban los peores enemigos de Israel: ¡cierta-
mente destrucción! Aquellos que hicieron perder a Israel la herencia de la tierra pro-
metida, deportándolos para tantas naciones, de las cuales nunca consiguieron nue-
vamente reagruparse. Deberían ser evitados a toda costa pues representaban, para
los israelitas, la mejor definición de poder imperialista.
Nínive, el sinónimo de la iniquidad, irónicamente se transformó en un ejem-
plo para Jerusalén, que pretendía presentarse como símbolo de la santidad y de la
pureza. Nínive se arrepintió delante de cinco palabras dichas por el profeta. Jerusa-
lén no se arrepintió, no obstante las muchas profecías que habían sido proferidas, de-
nunciando su maldad. Nínive acataba la voz de los profetas y Jerusalén, en las pala-
KILPP. Ncison, Joñas, Petrópolis/Sao Leopoldo, Vozes/Sinodal, 1994. pp. 16-20 (Comentario Bí-
blico).
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LILIA DIAS MARIANNO, Los/as exlranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!’
bras dichas por Jesús siglos más tarde, mataba sus profetas (Mt 23,30-37). Del go-
bernante de Nínive partió la iniciativa de arrepentimiento aunque el profeta ni si-
quiera hubiese predicado el mensaje completo. Ya los gobernantes de Jerusalén eran
especialistas en oír todo lo que los profetas repetidas veces advertían y se hacían los
sordos, quemando sus escritos y echándolos en cisternas (Jr 36,23-29 y 38,6-1 0)13.
Podemos identificar a Jonás como un verdadero representante de la mentali-
dad de los líderes religiosos y de los intérpretes de la ley del pos-exilio. Él es el men-
sajero de Yahweh, que conoce la revelación de este Dios, que sigue la ley de Dios,
pero cuando se trata de incluir en su lista de hermanos a los extranjeros, él se opo-
ne. Entonces, después de un trauma marcado por el sabor de jugo gástrico de pez,
desempeña su tarea con extrema mala voluntad. Milton Schwantes declara que “¡Is-
rael jamás tuvo profeta que fuese tan escaso en palabras! ¡Sólo cinco!”14. Él parece
querer castigar a Nínive, entregándola a la propia suerte.
Parece que Jonás no contaba con el arrepentimiento de los ninivitas. En su
imaginario, no había espacio para asociar extranjeros/as con personas de corazón
sincero y espíritu quebrantado. Cuando vio que su predicación no se cumplió, él se
desanimó, diciendo que no quería obedecer porque sabía que Dios, “misericordioso
y compasivo, muy paciente, lleno de amor” (4,2) prometía castigar, pero acostum-
braba cambiar de idea después. Dice Jonás: “quita mi vida, te lo suplico, porque pa-
ra mí es mejor morir que vivir” (4,3).
¡La misericordia de Yahweh dejaba Jonás trastocado! Además de eso, hay otra
denuncia muy importante que se hace en Jonás: el nacionalismo exagerado del pos-
exilio terminó por constituirse en un nuevo ídolo: el de la identidad étnica del pue-
blo elegido. Yahweh y su propósito para la humanidad fueron olvidados en medio
de tanta veneración a la tradición y a la elección.
“Hay una profunda continuidad entre Israel y Nínive, una relación que no es
histórica sino dinámica. Israel es lo que Nínive comienza a ser cuando se convierte
de su mal camino. Nínive es lo que Israel está en peligro de ser, nuevamente, si per-
mite que esa transformación sea vaciada de su contenido libertador y reducida a una
nueva idolatría”15.
El libro de Jonás es una “literatura subversiva” que ataca a los líderes oficia-
les. Este libro va minando la pretendida pureza de las propuestas oficiales, como lo
dice Milton Schwantes: “trata de ir vaciando la fuerza de los señores al modo que lo
hace una termita: escondida, pero siempre trabajando”16.
'3 Estas ideas esLán mejor desarrolladas en WOLFF. Hans Walter, "A Biblia é a palavra de Deus ou
palavra de homens? - Reflexao sobre o problema baseada em urna explanado do livro de Joñas”, en
WOLFF, Hans Waller, MOLTMANN, Jürgen e BOHREN. Rudolf, A Biblia - Palavra de Deas ou pa-
lavra de homens?, trad. Harald Malschitzky, Sao Leopoldo, Sinodal, 2a ediijao, 1999, pp. 7-45; SCH-
WANTES, Milton, “Os ninivitas creram em Deus", en Estudos Bíblicos 6 (1991) 27-34; WINTERS,
Alicia, “Joñas e a libertado de Nínive", en Revista de Interpretando Bíblica Latino-Americana 9
(1991) 39-49 y PERE1RA, Nancy Cardoso, “Ligóes de cartografía - Pequeña introdujo ao livro de
Joñas”, en Revista de Interpretando Bíblica Latino-Americana 35/36 (2000) 199-205.
SCHWANTES. Milton, “Os ninivitas creram em Deus”, p. 32.
'5 WINTERS, Alicia, “Joñas e a libertado de Nínive”, p. 45.
16 SCHWANTES, Milton, “Os ninivitas creram em Deus”, p. 34. La palabra “Cupim” es traducida
aquí por “termita”, aunque, en realidad, hace referencia a una hormiga blanca de Brasil (nota del tra-
ductor).
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
49
Desde la grande ciudad, a través de su postura de conversión, los ninivitas de-
nuncian: \el problema es la misericordia, pueblo mío! ¡Ustedes no admiten que Yah-
weh esté interesado en nuestra salvación y en los ciento veinte mil niños, que ni dis-
tinguen entre mano derecha e izquierda!
Desde la gran ciudad los ninivitas también nos proponen su manifiesto:
Primero: nosotros, gobernantes extranjeros queremos oír lo que los profetas
tienen que decirnos pues queremos obedecer a Yahweh, y estamos más próximos al
arrepentimiento que ustedes, pueblo elegido.
Segundo: nosotros, “extranjeros impuros” y nuestros 120 mil niños no sere-
mos como deshechos de los sacrificios tirados al calor del desierto pues también so-
mos objeto de la compasión y de la misericordia de Yahweh;
Tercero: nosotros, “extranjeros crueles” entendemos que Yahweh no puede
ser aprisionado dentro de sus patrones de moralidad religiosa o ser trocado por una
idolatría institucional.
La protesta que vino del cielo
El diálogo entre Yahweh y Jonás en el último capítulo es digno de reflexión:
“¿tú tienes alguna razón para esa furia?” (4,4) y el profeta, tal vez como quien dice
que tal pregunta no merece respuesta, se queda en silencio. Va a protegerse bajo una
planta milagrosa que muere al día siguiente. Él quiere morir (4,8)! Yahweh le pre-
guntó nuevamente: “¿tú tienes alguna razón para estar tan furioso por causa de la
planta?” y Jonás respondió “Sí, ¡la tengo! ¡Y estoy furioso al punto de querer mo-
nr¡” (4,9).
La narrativa termina con una pregunta hecha por Yahweh cuya respuesta Jo-
nás no la dio: “Tienes lástima del ricino, en el cual no trabajaste, ni lo hiciste crecer;
que en una noche nació, y en una noche pereció. ¿Y no he de tener compasión de la
grande ciudad de Nínive en la que hay más de ciento veinte mil personas que no sa-
ben discernir entre su mano derecha y la izquierda...?” (4,10 - Almeida revisada
IBB).
El redactor colocó al profeta y a los líderes representados por él, en jaque, ha-
ciéndolos, a través de Jonás, tomar la posición de los extranjeros, al sufrir los efec-
tos del viento oriental abrasador, que destruye la hierba del campo y del calor del
desierto, para donde fueron mandados Agar e Ismael. ¿Será que Yahweh no debería
tener compasión de las esposas e hijos que ahora estaban siendo expulsados de ca-
sa por los intransigentes representantes de la ley, del templo y de la raza?
Jonás necesitó de la misericordia de Yahweh para salir del vientre del pez, él
recurrió a la tradición de los sufridores17 pero luego ya liberado, él retomó su viejo
camino de la falta de compasión. Recordaba muy bien a aquellos que cantaban:
“¿cómo podremos cantar al Señor en tierra extraña?”, pero a continuación afirma-
ban: “¡maldita Babilonia, feliz aquél que golpee la cabeza de sus bebés contra una
piedra!” (SI 1 37)
17
SCHWANTES, Milton, “Os ninivitas creram em Deus”, p. 31.
50
LILIA DIAS MARIANNO, Los/as extranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!
El libro de Joñas denuncia cualquier tentativa nacionalista de restringir la sal-
vación solamente a Israel y de reivindicar la gracia y misericordia sólo para sí.1* Más
importante que estar comprometido con las instituciones y sus esquemas, es estar
comprometido con los intereses de solidariedad de Yahweh. Él derrama su miseri-
cordia sobre aquellos que realizan el culto con arrepentimiento y compromiso mo-
ral. no importando si estos son marineros extranjeros, ciudadanos ninivitas o de Je-
rusalén. Es esta pureza de intenciones y acciones, y no de raza, lo que realmente
cuenta. Además, ya hablaba sobre esto el mismo Tercer Isaías (Is 58) que sugirió el
“grito de guerra” de estos/as extranjeros/as.
Jonás, alguien tan celoso de su elección, no se tornó en un falso profeta por-
que la destrucción predicada por él no se cumplió, pero sí porque el modelo de so-
ciedad exclusivista que él presentaba como único posible era regido por tradición y
preconcepto, y esto ni Dios “tenía el derecho” de cambiar19.
Pero desde el cielo Yahweh protesta: “¿Y yo, no debería tener compasión?”
Lilia Dias Marianno
Estrada Roberto Burle Marx 9140 casa 12
Restinga da Marambaia
Rio de Janeiro - RJ
23020-240
Brasil
lilia.marianno@terra.com.br
www.relendoabiblia.hpg.ig.com.br
18 BAPTISTA. Roberto Natal, “E a novidade veio de dentro da baleya - Joñas”, en Mosaicos da Bi-
blia, Sao Paulo. CEDI, voi.4, 2a ediyáo, 1991, p. 15.
WINTERS. Alicia, “Joñas e a libertado de Nínive”, p. 49.
NANCY CARDOSO PEREYRA
¿PROPAGANDA O HISTORIA?
Cuestiones metodológicas sobre anales
e inscripciones militares, profecías y resistencia
Resumen
Este ejercício-se ocupa de las recepciones y resistencia del discurso de los imperios
en la literatura bíblica. Quiero presentar la discusión sobre la tercera (?) campaña mi-
litar de Senaquerib en el frente occidental (contra Palestina y Egipto/701 a.C.). En
cuanto los anales y registros asirios apuntan para una victoria resonada de los ejérci-
tos de Senaquerib, los relatos bíblicos insisten en una derrota maravillosa del ejérci-
to asirio delante del Ángel del Señor. Esta divergencia no ha sido considerada a par-
tir de una lectura que privilegia las formas de registro e inscripciones de los grandes
imperios antiguos en detrimento de las formas no objetivas de los relatos a partir de
las periferias y de pueblos revoltosos.
Abstract
This exercise considers the receptions and resistance of the speech of the empires in
the biblical literature. I want to present the discussion on the third (?) military cam-
paign of Sennacherib in the western front (against Palestine and Egypt/701 B.C.). The
annals and Assyrian registrations point for a resonated victory of the armies of Sen-
nacherib, but the biblical stories insist in a wonderful defeat of the Assyrian army be-
fore the Angel of the Lord. This divergence has not been considered starting from a
reading that privileges the registration forms and inscriptions of the big oíd empires
in detriment of the non objective ways of the stories starting from the peripheries and
from turbulent towns.
1. Mentiras y verdades: entre 1 posible y lo deseado
“Me dirán que la política se ocupa de lo posible, no de lo deseable.
No estoy de acuerdo en absoluto. ”
Edward Said
Cuando el antiguo ministro de información de Irak -antes de la ocupación
norteamericana - Mohammed Saeed al-Sahhaf, presentaba sus boletines informati-
vos sobre la marcha de los combates, ¿se trataba de historia o propaganda? Unifor-
mado y en tono de certeza, insistía en continuar informando que las fuerzas de Irak
' Este texto hace parte del proyecto de investigación de pos-doctorado en Historia Antigua, en el Nú-
cleo de Estudos Estratégicos da Unicamp.
52
NANCY CARDOSO PEREIRA, ¿Propaganda o historia?
aplastaban a los invasores americanos y que la victoria estaba próxima. En la gue-
rra transformada en espectáculo global por la televisión, al-Sahhaf se transformó en
un personaje de comedia: sus declaraciones sobre la resistencia iraquí eran desmo-
ralizadas las por las imágenes de los medios y, la vehemencia de su discurso mítico
sobre la invasión, fue pacificada por la rapidez virtual y trivial del “gran liquidifica-
dor que está despedazando todos los lugares comunes de la triada estética-ética-ét-
nica”* 2.
El presidente de los Estados Unidos también hizo su espectáculo y mintió: en
la búsqueda desesperada de un casus belli que justificase la invasión de Irak y con-
firmase el pretendido apoyo de la ONU y de países alineados, Bush no hesitó en fa-
bricar mentiras de Estado y modificar informes militares. Pero, también vehemente
y mítico, el presidente Bush tuvo sus evaluaciones y afirmaciones reproducidas, am-
pliadas y transmitidas por los medios de comunicación acuartelados3. La diferencia
entre el Al i Comic y el Bush Comic es que el segundo tiene su historia contada, gra-
bada y reproducida por los mejores que detentan la hegemonía de la información, y
se presentan en la forma tecnólatra de la objetividad de la información, mientras que
al-Sahhaf es presentado y reproducido por los medios de información militante y,
por eso mismo, considerado como no confiable. Pero son muchos los fragmentos de
acontecimientos: más de dos, el uno y el otro. La construcción del significado his-
tórico pasa también por la voz de la resistencia anti-colonial no asociada al antiguo
gobierno de Sadam Hussein:
“La resistencia es anticolonial. No hay frentes de batalla - está por todas partes, hay
minas en las carreteras porque las plantaron y detonaron comandos locales; no hay
ninguna ‘Batalla de Bagdad ‘ - habrá mil y una batallas en Bagdad - en cada camino,
callejón, bloque de apartamentos y plaza del mercado. No hay ninguna familia de la
élite que sea el objetivo, ningún líder que matar al terminar la guerra; hay millones de
familias y miles de líderes”4.
El acontecimiento histórico (tiempo) se fisura en narrativas sustentadas por
interpretaciones ( lógos ) y sus políticas en un delicado juego de poder que altera rea-
lidades, invierte valores, modifica secuencias, escamotea motivos, disloca evidencia
y falsifica la historia. La articulación del capitalismo globalizado y de los monopo-
lios de comunicación e información - de modo especial en América Latina - redefi-
ne de modo dramático la guerra ideológica donde la historia y la información se
transforman, más que nunca, en arma de combate5.
En este sentido, la lucha contra la verdad única del imperialismo - sus mitos
y sus mentiras - coloca la exigencia del enfrentamiento del elitismo cosificador del
pensamiento sobre la antigüedad que se piensa sin pertenencia social, en un elogio
de logos y tiempo sumergidos en la metafísica de las investigaciones que desistie-
ron del conflicto como motor de la historia y desertaron de la búsqueda de alterna-
- Massimo CANEVACCI, Sincretismos - Urna explorando das hibridagoes culturáis, Sao Paulo, Stu-
dio Nobel/Istitulo Italiano di Cultura, 1996, p. 13.
1 Ignacio RAMONET, Mentiras de Estado , Le Monde Diplomatique/Rebelión, 3/7/2003.
4 James PETRAS. 6 de octubre de 2003 - Invasión estadounidense de Irak: Guerra de pega y resisten-
cia popular, www.lafogata.org/recopilacion/petr_invasion.htm, 6 de octubre de 2003.
s Joao Quartim de MORAES, Império, guerra e terror, en Crítica Marxista 14 (2002) 25.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
53
tivas políticas a la barbarie de nuestro tiempo. Cansados, hicieron de la antigüedad
y del oriente una carrera, olvidando que “las ideas, culturas e historias no pueden ser
estudiadas sin que su fuerza, o más precisamente, su configuración de poder, sea
también estudiada”6.
El poder se desterritorializó y, más que nunca, hay que pensarlo como siste-
ma, como relación de relaciones. Esta perspectiva exige que se piense nuevamente
en la totalidad, criticando las pretensiones de la grande narrativa imperial que quie-
re garantizar sentido e inmutabilidad para el conjunto de la realidad social. El poder
no se explica por ningún centro de aglutinación de fuerza.... sino por la capacidad
- pretensión - de estar en todo lo que nos remite al ámbito de las ideologías históri-
camente orgánicas , de modo especial al campo de la religión7.
Esta perspectiva difusa del poder y denunciada por autores que insisten en
mantener la centralidad de la discusión sobre el imperialismo contemporáneo, seña-
lando las implicaciones políticas de las opciones metodológicas, de modo especial
para los estudios orientalistas'.
“El hecho es que el orientalismo se acomodó con éxito al nuevo imperialismo, en el
cual sus paradigmas dirigentes no contestan, y hasta confirman, el continuado proyec-
to imperial de dominar Asia”8.
Esta investigación se sitúa en el ámbito de esta discusión mayor, reconocien-
do que el estudio de las antiguas formas de imperialismo puede ser importante para
la visualización del carácter construido del imperio como macro-modelo geopolíti-
co y para revelar el metabolismo cultural-religioso de legitimación, que pretende in-
sinuarse en todos los registros del orden social, como mecanismo vital de auto-re-
producción y naturalización del poder.
La permanencia y simultaneidad de culturas/religiones locales al margen de
las grandes narrativas imperiales exige el desenvolvimiento de una estrategia reli-
giosa para el imperio, como condición fundamental de consolidación del control so-
cial. Profundamente contextualizados y fechados, los imperios necesitan romper el
tiempo histórico para engendrar una grande narrativa de auto-representación con
fuerte acento mítico-religioso. “En otras palabras, el Imperio presenta su orden co-
mo algo permanente, eterno y necesario”9.
La comprensión de este esfuerzo hermenéutico de sustentación de los impe-
rios puede ser evaluada por los constantes desórdenes, revueltas y movimientos so-
ciales de las periferias de los imperios que cuestionaban las pretensiones del control
espacio-temporal o simplemente afirmaban otras formas de ordenamiento social, co-
locando en riesgo la pretensión de univocidad imperial. Investigar las relaciones ex-
ternas e internas de los ordenamientos imperiales en las lecturas de recepción-resis-
tencia de saberes locales puede revelar el carácter hermenéutico-ideológico del im-
^ Edward SAID, Orientalismo. Sao Paulo, Companhia das Letras, p. 17.
7 •
Antonio GRAMSCI. Concepgao dialética da historia. Rio de Janeiro, Civiliza5ao Brasileira, 4a edi-
ción. 1981 . p. 62.
^ Edward SAID, Orientalismo, p. 326.
^ HARDT & NEGRI. Imperio, Rio de Janeiro, Record, p. 29.
54
NANCY CARDOSO PEREIRA, ¿Propaganda o historia?
peno, exponiendo sus relaciones de construcción e visibilizando resistencias antiim-
periales10.
El abordaje de la religión, como parte de las ideologías históricamente orgá-
nicas, hay que entenderlo a partir del principio metodológico de investigación dia-
léctica de la realidad como totalidad:
“Un fenómeno social es un hecho histórico en la medida en que se examina como un
momento de un determinado todo; desempeña, por tanto, una función doble, la única
capaz de hacer de él un hecho histórico: por un lado, definirse a sí mismo, y por otro,
definir el todo; ser al mismo tiempo productor y producto; ser revelador y al mismo
tiempo determinado; ser revelador y al mismo tiempo descifrarse a sí mismo; con-
quistar el propio significado auténtico y al mismo tiempo dar un sentido a algo
más”".
La motivación de esta investigación es la de leer los relatos imperiales (Asi-
ria) en relación con 1. s contra-lecturas bíblicas de Judá bajo dominio (siglo VII), su-
perando la idealización historiográfica de hechos aislados, artificialmente separados
del conjunto de interpretaciones de la realidad en conflicto.
La comprensión dialéctica de la totalidad significa que las partes se encuen-
tran en relación de interna interacción y conexión entre sí y con el todo, y también
que el todo no puede ser petrificado en la abstracción situada por encima de las par-
tes, visto que el todo se crea a sí mismo en la interacción de las partes.
“¿Hay que presentar las cosas sesgadas por motivos económico-estratégico-político-
ideológicos o intentar que vayan enteras? Yo creo que hay que intentar que vayan en-
teras, pues no sólo me importa ganar, sino que aspiro a tener razón; de modo que, aun-
que ocasionalmente hayan de presentarse las cosas troceadas y coyunturalmente se
pueda mentir y manipular una información, permanentemente nos tienen que guiar la
verdad y la razón, únicas hermanas de la justicia”12.
2. Explicitando las motivaciones y los problemas
Este ejercicio se ocupa de las recepciones y resistencia del discurso de los im-
perios en la literatura bíblica. Quiero presentar la discusión sobre la tercera (?) cam-
paña militar de Senaquerib en el frente occidental (contra Palestina y Egipto/701
a.C.). Mientras los anales y registros asirios señalan una victoria resonada de los
ejércitos de Senaquerib, los relatos bíblicos insisten en una derrota maravillosa del
ejército asirio delante del Ángel del Señor. Esta divergencia no ha sido considerada
a partir de una lectura que privilegia las formas de registro e inscripciones de los
grandes imperios antiguos en detrimento de las formas no objetivas de los relatos a
partir de las periferias y de pueblos revoltosos.
El mirar elitista y esnob de la investigación arqueológica y textual de los cen-
tros de investigación sobre orientalismos se encuentra con el elitismo esnob de los
HARDT & NEGRI, “Declínio e queda do império", en hnpério. Rio de Janeiro. Record, pp. 373-
417.
1 1 Karel KOSIK. Dialética do concreto , Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1985, p. 40.
' - Simón ROYO, http://www.rebelion.org/medios/030710royo.htm.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
55
anales, inscripciones y otros documentos de los imperios, en un refuerzo violento y
silenciador de las voces y expresiones de resistencia y disidencia. En esta perspec-
tiva, los pueblos dominados sufren también una derrota ideológica, además de la
violencia bélica y militar.
A partir de esa motivación - de explicitación del conflicto ideológico y her-
menéutico de control y edición de los eventos históricos - quiero oír de nuevo los
relatos disponibles sobre la tercera campaña militar de Senaquerib en Palestina.
Quiero oír los ruidos sofocados de los escribas oficiales forjando en la piedra la vi-
sión de la historia del Imperio. Quiero oír la prisa de la profecía en re-arreglar las
fechas y causas con la ansiedad de quien anima la caminata del pueblo en la perife-
ria del imperio. ¿La verdad? ¿La razón? ¡Son hermanas de la justicia!
3. Un ejercicio: variaciones sobre un mismo tema
Senaquerib, hijo del rey Sargón, reinó en Asiria entre 705 y 681 a.C. y tuvo
que atacar pesadamente en campañas militares para mantener la estabilidad del im-
perio. Después de garantizar el dominio sobre Babilonia, Senaquerib marchó contra
los reinos revoltosos en el frente occidental, sustentados por los intereses egipcios
en detener los avances asirios. En 701 a.C., Ezequías, rey del pequeño reino de Ju-
dá, participa de la revuelta anti-Asiria, juntamente con otros reinos de Siro-Palesti-
na (Sidón, Ascalón y Acarón) llamando para sí las tropas asirias que van a tomar y
destruir la región rural judaíta hasta que se rindan y acepten el pago de tributo. A di-
ferencia de los otros reyes rebeldes, Ezequías va a ser exonerado en su realeza de
vasallo y su capital - Jerusalén - mantenida intacta una vez que los ejércitos asirios
se retiran rápidamente. Sobre estos hechos se construyen distintas lecturas, respon-
diendo a intereses diversos.
Los relatos disponibles, de modo especial en relación al enfrentamiento con
Jerusalén de Judá, son los siguientes:
• Anales de Senaquerib11
• The Babylonian Chronicle (1 II 19-37)'4
• 2Reyes 18,7.13-16 y 19,35.37 {Biblia Hebraico)
• Isaías 36 y 37 {Biblia Hebraica )
• 2Crónicas 32,1-8.9-20
• Historia , Herodoto (II 1 41 )15
• Antiquities ofthe Jews , Flavius Josephus, Book X, chapter 1 lft
' ^ James B. PRITCHARD. Ancient Near Ecistern Te.xts Relating to the Oíd Testament/ANET, 3a edi-
ción, 1969, pp. 287-288 - http://www.bible-history.com/empires/prism.html.
A. K. GRAYSON, Asirían and Babylonian Chronicles , Winona Lake, Locust Valley, 2000.
Traducido por Brito Broca, Sao Paulo, Prestigio Editorial, 1998.
1 ^ Translation by William Whiston, Grand Rapids, Kregel Plubications, 1978.
56
NANCY CARDOSO PEREIRA, ¿Propaganda o historia?
4. El relato oficial de Senaquerib
El relato de la campaña en el frente occidental fue registrado en el Prisma de
Senaquerib, un prisma exagonal en cerámica, conocido como Taylor Prism y encon-
trado en 1830 en las ruinas de Nínive, antigua capital del imperio asirio. El texto se
encuentra en acádico (cuneiforme), en un objeto de tamaño medio (cada lado apro-
ximadamente de 38 cm. de alto y 14 cm. de largo); presenta 6 columnas de 500 lí-
neas. El documento hoy se encuentra en el Oriental Institute, Chicago, Illinos17.
En el texto, el rey Senaquerib hace el relato de ocho campañas militares con-
tra varios pueblos que se negaban a acatar la dominación asiria. En todos los rela-
tos, Senaquerib afirma haber sido victorioso. En el relato de la tercera campaña, to-
ma y controla/destruye diversas ciudades del reino de Judá y sitia Jerusalén, impo-
niendo un pesado tributo al rey judío Ezequías. No hay informaciones sobre la toma
y el control de la ciudad de Jerusalén.
La introducción del relato señala el carácter ideológico-propagandístico del
documento:
“Senaquerib. rey grande, rey poderoso, rey del mundo, rey de Asiria, rey de los cua-
tro lados, sabio pastor, favorito de los grandes dioses, guardián del derecho, amante
de la justicia, aquél que da apoyo, que va en socorro del necesitado, que ejecuta ac-
tos de piedad, héroe perfecto, hombre poderoso, el primero entre todos los príncipes,
poderoso que destruye la insubordinación, que golpea al mal con un rayo; el dios As-
sur, la grande montaña, incomparable reino confiado a mí, sobre todos aquellos que
residen en los palacios; hizo poderosas mis armas; desde el mar de arriba donde el sol
se pone al mar de abajo donde el sol se levanta, trajo los pueblos gobernados por ne-
gros sometidos a mis pies; los reyes poderosos temieron mi guerra. Dejaron sus luga-
res seguros y volaron solos, como sidinnu, el pájaro de la caverna, para algún lugar
inaccesible”1*.
Los anales militares de la Antigüedad Oriental están profundamente influen-
ciados por las ideologías políticas y religiosas que no pueden ser tratados separada-
mente19. El rey era considerado como protegido de las divinidades; esta legitimación
era extensiva a las campañas militares que eran presentadas como deseo expreso de
las divinidades en el diseño y en la sustentación del proyecto imperial. Los anales y
registros de las campañas militares obedecían a esta lógica interna de construcción
y consolidación de las narrativas de totalidad del imperio. Se realizaban ceremonias
oficiales y rituales para la celebración de las victorias del rey y su ejército como dis-
curso necesario para la fabricación del consenso de poder interno y externo211.
Una derrota o fracaso militar tenía también un peso ideológico y político de
expresión religiosa: significaba que las divinidades ya no favorecían más al rey y a
su ejército. Estas situaciones negativas también tenían su influencia en la lógica de
17 http://oi.uchicago.edu/OI/MUS/HIGH/OIM_A2793_72dpi.html
A partir del inglés de Daniel LUCKENBILL. The Armáis of Senaquerihe , Chicago, University of
Chicago Press, 3a edición, 1968.
'9 Ciro Flamarion CARDOSO, Antiguidcide oriental, política e religido, Sao Paulo, Contexto, 1990,
p. 10.
7^Antti LAATO, “Asyrian Propaganda and the Falsification of History in the Royal Inscriptions of Se-
naqueribe”, en Vetas Testamentan i 45/2 (1995) 200.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
57
producción de las narrativas: las inscripciones y los anales eran, ciertamente, un lu-
gar de corrección y dislocación de los acontecimientos. El lenguaje estereotipado y
los patrones estilísticos pueden tener el papel de corregir el acontecimiento históri-
co, tratando de editar la realidad a partir de instrumentos de retórica.
En el caso del Prisma de Senaquerib, el relato sobre el enfrentamiento con
Ezequías de Judá no presenta los motivos por los cuales Jerusalén no fue tomada. El
texto hace referencia al rey insubordinado Sidka de Ascalón que tuvo sus ciudades
sitiadas, tomadas y saqueadas así como diversas otras. Ezequías también era un in-
subordinado y ¿por qué Jerusalén fue exonerada después de un prolongado sitio mi-
litar?
El texto del Prisma presenta a Ezequías de la siguiente manera:
“En cuanto a Ezequías, el judío21, que no se sometió a mi yugo: cuarenta y seis de sus
ciudades fuertes y amuralladas y un sin número de pequeñas villas fueron niveladas
a golpe de ariete, atacadas con máquinas de lanzamiento y asaltadas a pie. por minas,
túneles y brechas; cerqué y arresté 200.150 personas, grandes y pequeñas, hombres y
mujeres; caballos, muías, burros, camellos, ganado y un sinnúmero de carneros yo to-
mé de ellos y los llevé como despojo. El mismo Exequias era como un pájaro enjau-
lado, pues lo encerré en Jerusalén, su ciudad real”22.
Lo que el texto no dice es por qué Jerusalén no fue tomada y Ezequías no tu-
vo el mismo destino que los otros reyes de la región. El arsenal presentado contra
las ciudades menores de Judá no es utilizado contra Jerusalén; la retórica de los ins-
trumentos de guerra crea una laguna en relación a la situación final del rey de Judá,
enjaulado en su ciudad. El estilo narrativo, que combina listas con detalles de la es-
trategia militar, deja en suspenso el relato del sitio de Jerusalén y su sobrevivencia.
Uno de los criterios ha sido el de vincular relatos diferentes a partir de una
hermenéutica de motivos. En el caso de este relato, existen otras lecturas que deben
participar de la construcción del significado.
Existen diversas formas de interpretar la no destrucción de Jerusalén y el
mantenimiento de Ezequías como rey:
• una de las formas de responder a esta ausencia de información ha sido la
de considerar dos invasiones distintas: la primera en 701 , cuando Ezequías
fue obligado a pagar tributo; y la segunda en 688, cuando los asirios no ha-
brían tomado Jerusalén. Esta alternativa no ha sido considerada verosí-
mil22;
• también se ha pensado en una benevolencia de Asiria que, después de ha-
ber asegurado su supremacía, estaba interesada en tener un vasallo con-
quistado en el sur de la región, en dirección a Egipto24;
“ ' Sobre la mejor traducción ver: B. OBED, "History vis-á-vis Propaganda in the Assyrian Royal Ins-
erí ptions”, en Velas Testamentum 48/3 (1998) 423-425.
-- Daniel LUCKENBILL, The Aunáis of Senaqueribe.
Norman K. GOTTWAL, Introdugáo sócio-literáría ci Biblia hebraica, Sao Paulo, Paulinas, 1988,
p. 348.
Martin METZGER, Historia de Israel, Sao Leopoldo. Editora Sinodal, 1984, p. 104.
58
NANCY CARDOSO PEREIRA, ¿Propaganda o historia?
• otra lectura ha sido la de atribuir el apresurado abandono de la región de-
bido a alguna revuelta en el frente oeste25;
• un ataque repentino de una peste, que habría causado bajas en el ejército
asirio, explicaría su retirada inmediata26;
La consideración que se debe hacer es sobre el uso de las inscripciones y ana-
les en la re-construcción de eventos históricos en el Antiguo Medio Oriente. ¿Deben
ser tratados como fuente segura de información histórica o como imágenes que re-
flejan el poderío imperial? Es difícil verificar la veracidad de las inscripciones y
anales una vez que el conocimiento del evento depende de las informaciones conta-
minadas de interés político. Las crónicas babilónicas insisten en el relato de diver-
sas derrotas asirías que no están presentes en ninguno de los anales o inscripciones.
Cuando existen referencias a algunas de estas batallas perdidas, los textos asirios
son superficiales, estilísticamente redundantes y evasivos. Estos desvíos ideológicos
de falsificación de derrotas militares pueden ser percibidos a partir de alteraciones
literarias y estilísticas como:
1. omisión de hechos;
2. alternancia de hechos que puedan diluir la información de una derrota o
fracaso militar;
3. lenguaje auto-elogioso que llena lagunas entre informaciones concretas;
4. presentación agresiva de los enemigos27.
La no consideración del carácter ¡deológico-propagandístico de los anales e
inscripciones de los imperios antiguos, como en este caso, acaba reforzando una
perspectiva no conflictiva de la historia y fortaleciendo el supuesto carácter de tota-
lidad del poder. Las divergencias y omisiones de los relatos en torno de la campaña
militar de Senaquerib contra Jerusalén revelan la disputa ideológica y abren espacio
para la consideración de la resistencia - material y simbólica - de los pueblos opri-
midos en la lucha de resistencia contra el poder opresor. Es lo que quiero hacer aho-
ra: ¿cómo la profecía lee la historia e interpreta la presencia violenta del Imperio?
5. Los relatos de la Biblia Hebraica
Sobre un mismo hecho... diversos modos de ver, diversos textos de tejidos de-
siguales. Con relación a los poderosos medios de registro y divulgación de los es-
cribas a servicio del imperio asirio, los relatos proféticos y las crónicas reales de la
Biblia Hebraica no pasan de ser frágiles memorias y fragmentos de resistencia.
¿Cuál material es más ideológico? ¿Cuál podría ser considerado objetivo? ¿Confia-
ble? ¿Cómo enfrentar el Imperio y sus verdades?
25 Antti LAATO, “Asyrian Propaganda and the Falsi fication of History in the Royal Inscriptions of
Senaqueribe". p. 215: James B. PRITCHARD. ANET , pp. 287-288.
2b Heródoto. Historia, II 141.
22 Antti LAATO. “Asyrian Propaganda and the Falsi fication of History in the Royal Inscriptions of
Senaqueribe”, pp. 211-213.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
59
La investigación clásica28 presenta los relatos del libro de 2 Reyes como deri-
vados de dos fuentes diversas: fuente A (2 Reyes 18,13-16) que se limita a recono-
cer el fracaso de la revuelta de Ezequías contra Senaquerib, concluyendo con la
aceptación del pago de tributo; y una fuente B (2 Reyes 18,17-19.37) que adiciona
el relato sobre las fuerzas asirias que son castigadas por el Angel de Yahweh, con
innumerables muertes y el abandono del asedio militar a Jerusalén. Mientras que la
fuente A tendría un probable origen en los anales de Judá, la fuente B presenta fuer-
te influencia profética posterior; esto es, de un período en que ya se conoce la derro-
ta del imperio asirio.
Más recientemente la investigación insiste en superar el estrecho margen de la
pregunta por la historicidad de las narrativas y se hace más sensible a la naturaleza
literario-ideológica del texto y su retórica de conjunto29. En esta perspectiva el texto
asume el carácter de enfrentamiento de las narrativas de totalidad del imperio a par-
tir de los elementos de la cultura local y de su imaginario profético de periferia.
Buena parte del relato de 2 Reyes da voz a Rabshakeh, uno de los enviados
militares de Senaquerib (2Reyes 18,17), que va a presentar un discurso a los habi-
tantes de Jerusalén y su rey elaborado en forma de profecía. El relato discute la do-
minación asiria a partir del léxico y de las estructuras de la profecía, colocando la
discusión en el nivel del enfrentamiento de la ideología de dominación del imperio.
Rabshakeh presenta tres oráculos en nombre del supremo rey, el rey de Asi-
ria (2 Reyes 18, 19. 28b. 3 Ib). Los oráculos son marcados por preguntas que ironizan
y desprecian la capacidad de resistencia de Jerusalén, que desprecian la capacidad
de liderazgo de Ezequías y no consideran el poder de la divinidad local, del mismo
modo como fueron silenciadas otras divinidades locales (2 Reyes 18,34). Los orá-
culos buscan la rendición de Jerusalén y la aceptación del poder incontestable de Se-
naquerib como forma de bendición.
El desarrollo del texto se da en forma de consulta al profeta Isaías de Jerusa-
lén (2 Reyes 19.1-7) que concluye con el anuncio de la derrota de los asirios: “He
aquí que pondré en él un espíritu, y él, al oír cierto rumor, regresará para su tierra y
en ella yo lo haré caer muerto a espada”.
En este punto, la narrativa explícita la relación interna con la cultura y litera-
tura profética de Judá, de modo especial con el libro del profeta Isaías:
“Entonces castigará la arrogancia del corazón del rey de Asiria y la desmedida alti-
vez de sus ojos; porque Asiria dijo: con el poder de mi mano hice esto y con mi sabi-
duría: removí los límites de los pueblos, robé sus tesoros y como valiente abatí a los
que se sentaban en tronos. Metí la mano en las riquezas de los pueblos como en un
nido... así yo junté toda la tierra y no hubo quien mueva el ala, o abra la boca o pia-
ra.” (Isaías 10. 12- 14)
Lo que interesa aquí es la constatación de la existencia de un contra-discurso
desde la periférica Judá, que explícita el conflicto y el enfrentamiento de las narra-
tivas de sustentación imperial y colocan la exigencia de la consideración histórica
Norman K. GOTTWAL. Introdugáo sócio-literárici ci Biblia hebraica, p. 348; B. CHILDS. Isaiali
-A Commentary, Westminster, John Knox Press, 2001 (Oíd Testament Library).
C.S. SE1TZ. Zion '.y Final Destiny, Minneapolis, Fortress, 1991 .
60
NANCY CARDOSO PEREIRA, ¿Propaganda o historia?
de las formas de resistencia corno elemento presente en el tratamiento historiográfi-
co del acontecimiento.
El texto de 2 Reyes 19,35-37 va a presentar una resolución fantástica:
“Entonces aquella misma noche salió el ángel del Señor, e hirió a ciento ochenta y
cinco mil en el campamento de los asirios, cuando los demás se levantaron por la ma-
ñana, he aquí, todos eran cadáveres. Se retiró, pues, Senaquerih, rey de Asiria, y se
fue; regresó y se estableció en Nínive.”
La memoria profética insiste en lidiar con lo contrario de la eficiencia políti-
ca: la no ocupación de Jerusalén va a ser vivida como intervención del Ángel del Se-
ñor. El número exagerado de muertes revela un uso libre de eventos históricos; la
noticia de la derrota de Senaquerih y su regreso inmediato a Nínive autoriza la lec-
tura profética para interpretar la historia como realización de los actos salvíficos de
Dios a favor del pueblo de Jerusalén. A pesar de las ambigüedades de las reformas
de Ezequías, los relatos proféticos ven ese período de la historia como un momento
especial de enfrentamiento de las políticas imperiales.
6. De la militancia, de la rebeldía y de la esperanza
“¡Muerte al hombre blanco!
De su cráneo haremos depósito de tinta.
De su piel, pergaminos.
De su sangre, la propia tinta.”
Revolucionario haitiano, 18043(l.
“La realidad no la tienen los medios
sólo son instrumentos de opresión
que no tienen sentido ético
y el poder a su disposición
seamos realistas y sinceros
por quien fue que nosotros votamos
ahora no vengan con cuentos
de mentiras y engaños.”
Canciones revolucionarias
Venezuela, 2003M.
“Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá
y Guatemala lo seguirá!”
Palabra de orden revolución sandinista
“¡Patria o muerte! ¡Venceremos!”
revolución cubana
“¡Patria libre! ¡Venceremos!”
Movimiento Sem Terra, Brasil
30 Citado en Haití - o último quilombo - hUp://www.odebatedouro.com.br/editorial43.html.
3' http://www.fusilcontrafusil.com - con canciones de militancia de diversos pueblos (acesso MP3).
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
61
¿Propaganda o historia?
La lectura bíblica latino-americana no es una imitación triste y subordinada
de los centros de investigación del centro del mundo. Son lugares de saber y poder
profundamente comprometidos - metodológica y políticamente - con un modelo de
sustentación ideológica (mesmo que por passividade) de la hegemonía occidental e
imperial en su cruzada contra los enemigos de periferias y orientes. La lectura lati-
no-americana dialoga y aprende con mucha gente de todo el mundo más que tener
sus pies firmes y danzarines en el terreno de las luchas de nuestros pueblos. Fideli-
dad metodológica. Espiritualidad militante.
Los modelos auto-consagrados y auto-referenciados de los métodos y de las
críticas persisten en una objetividad científica, en una exégesis sin hermenéutica que
trata de disfrazar e invisibilizar los conflictos y las disputas ideológicas por el con-
trol absoluto de la narración de los hechos y su metabolismo simbólico.
La lectura militante y popular que hacemos de la Biblia en América Latina es
un ejercicio apasionado de investigación y de estudio, de crítica y de análisis... pe-
ro siempre explicitando el lugar privilegiado de la interpretación de la historia: la lu-
cha de los hombres y mujeres pobres por su liberación.
El imperio insiste en decir que América Latina ya intentó todas las posibili-
dades, que ya se aventuró en alternativas que se mostraron frágiles e inadecuadas,
ineficientes y atrasadas. Por el control de la noticia, de la información y de la pro-
paganda, el Imperio disputa cada espacio de interpretación y cultura para continuar
afirmando el modelo único del mercado globalizado como modo de vida perfecto,
como utopía realizada.
Voy a recordar algunas de las formas gritadas y cantadas de contar la historia.
¡Son muchas! ¡Son tantas! Estos escritos encolados en la piel del pueblo latino-ame-
ricano y sus luchas de liberación son lecturas de la historia que insisten en la memo-
ria militante. Alguien podría decir que son expresiones de una inadecuación históri-
ca o de un milenarismo aceptable32... expresiones pre-modernas de formas políticas
arcaicas. Pero para quien cree que otro mundo es posible son palabras hechas de car-
ne, denominaciones del nombre del deseo y de la utopía, cosas buenas para cantar y
para gritar con el fin de no olvidar cuánto la gente vive ahora lo que todavía va a ser.
¿Propaganda o historia? ¡Lucha!
Que Dios esté con nosotros.
Nancy Cardoso Perevra
rúa Prudente de Moráis 1341 ap. 123
Piracicaba/SP
13419-260
Brasil
nancycp@uol.com.br
32
Jung Mo SUNG. http://servicioskoinonia.org/relat/230.htm.
PABLO R. ANDINACH
UN LENGUAJE DE LA RESISTENCIA
ANTE EL PODER IMPERIAL
El día de Yavé en Joel*
Resumen
El presente artículo analiza los distintos pasajes en el libro del profeta Joel donde se
menciona el “día de Yavé". De su lectura surge que hay una combinación de elemen-
tos históricos con simbólicos, otorgándole al mensaje un referente tanto social y con-
creto como trascendente y atemporal. Esta ambigüedad es la que otorga la posibili-
dad de releer el texto más allá de su contexto original y comprenderlo como un lla-
mado a instalar Injusticia y el derecho no sólo en el Israel de la época, sino en todo
lugar donde la vida sea agredida.
Abstraet
The present article analyzes the different passages in Joél’s prophetic book where the
“day of Yavé” is mentioned. Of its reading it arises that there is a combination of his-
torical with symbolic elements, which gives to the message not only a social and con-
crete reference but also a transcendent and atemporal reference. This ambiguity gives
us the possibility to re-read the texl beyond its original context and to understand it
as a cali to practice the justice and the righteousness not only in Israel of that time,
but in every place where lite is attacked.
El mensaje de Joel entrelaza esferas de la realidad para verbalizar aspectos
profundos de la experiencia humana. La tragedia que describe el libro debía ser le-
gada a las futuras generaciones (1,3) con todo su realismo y veracidad, pero a la vez
en un lenguaje que impida que el tiempo o el olvido - o la consciente voluntad hu-
mana - condenaran a envejecer. Joel no nos entrega una versión superficial de los
hechos, una crónica seca pasible de ser considerada como una antigüedad inadecua-
da para las nuevas situaciones. Por el contrario, nuestro libro se interesa en presen-
tar e interpretar los hechos que se describen, y en hacerlo de modo que se establez-
can los vínculos de esta invasión del ejército imperial (¿persa, helénico?* 1) con otras
situaciones de opresión que podrán ser vividas por el pueblo en el porvenir. El tex-
' El presente artículo es la adaptación de un capítulo de nuestra tesis doctoral Imaginar caminos de li-
beración - Una lectura de Joel (Buenos Aires. ISEDET, inédita). Una versión previa con modificacio-
nes apareció en Revista Bíblica 57 (1995) 1-17.
1 En este caso la identidad del imperio no es un aspecto significativo para nuestro argumento.
REVISTA DE INTERPRETACION BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
63
to de Joel nos servirá de ejemplo de un lenguaje construido para resistir al poder im-
perial y ofrecer alternativas al pensamiento único modulado desde la intelectualidad
de los dueños del mundo.
Esta profundidad está expresada en dos ejes semánticos que se tensionan a lo
largo de todo el libro de Joel: un eje actualiza el lenguaje del Día de Yavé. Básica-
mente señala hacia una dimensión trascendente de los hechos narrados y se abre ha-
cia los nuevos referentes que podrán ir surgiendo en el horizonte de la historia. El
segundo eje pone en escena naciones y pueblos concretos , en algunos casos nom-
brados explícitamente. Este segundo eje señala hacia la historia material de los pue-
blos. Gusta de presentar las naciones de modo que sean identificables geográfica-
mente y reconocidas como entidades políticas. Por extensión este eje se vincula con
los textos que presentan algún grado de referencia hacia la realidad factual. Su fun-
ción es establecer vínculos entre la narración y la historia real de los pueblos que cir-
cundaron a Israel y que fueron activos actores en sus desgracias. De la tensión de
ambos ejes surge un poderoso mensaje en el cual la dimensión trascendente de los
hechos narrados es ligada a la historia humana de las opresiones. Junto a esto se je-
rarquiza el dolor de un pueblo débil sometido a las potencias imperiales mostrando
cómo su sufrimiento será valorado en el juicio de Dios, y cómo éste se vincula con
el de otras generaciones (es de notar que serán juzgadas “todas las naciones [opre-
soras]” 4,2), y cómo ese sufrimiento será valorado en el juicio de Dios.
El Día de Yavé
El tema del Día de Yavé ha sido largamente estudiado y constituye hasta el
momento una cuestión abierta2. Las investigaciones se han concentrado en dilucidar
el origen de la expresión más que en su significación textual. Hay acuerdo entre los
autores en que la expresión se remonta al período preexílico, y que fue luego absor-
biendo una nueva significación en el marco de la teología judaíta del período de la
restauración (539 a.C. en adelante). Se ha señalado que expresa un acto de poder de
parte de Yavé que en un sólo día vence a todos sus enemigos y libera a su pueblo de
ellos1. A su vez el tema se complica cuando notamos que todas sus apariciones níti-
- Gerhard von Rad, "The origin of ihe concept of the Day of Yahweh", en Journal ofSeinitic Sludies
4 (1959) 97-108. lo concibe como originado en el "Dios de la guerra santa”; Gerhard von Rad, Teolo-
gía del Antiguo Testamento, Salamanca, Sígueme, 1976, pp. 156-161; Sigmund Mowinckel. He that
cornetín Oxford, Blackwell, 1954, ha propuesto su origen cultual en relación con el Festival del Año
Nuevo. Otra teoría lo ubica como originado en el día en que se ejecutaban las maldiciones hacia otros
pueblos acorde a la tradición del pacto, F. Fensham, “A possible origin of the concept of the Day of
the Lord", en Bíblica! Essays, Bepeck, Potchefstroom Herald, 1966, pp. 90-97. Cf. también M. Weiss.
"The origin of the ‘Day of the Lord' reconsidered”, en Hebrew Union College Animal 37 (1966) 28-
60. Para una evaluación y ampliación del tema hacia otros textos relacionados, véase; Y. Hoffmann,
"The day of the Lord as concept and a term in the prophetic literature", en Zeitsclirift für die Alttesta-
mentliche Wissenschaft 93 (1981) 37-50. M. Weinfeld investiga el tema del Dios de la guerra en la li-
teratura antigua del Cercano Oriente, “They Fought from Heaven - Divine Intervention in War in An-
cient Israel and in the Ancient Near East” [hebreo], en Eretz Israel 14 (1978) 23-30.
O
J Véase D. Stuart. "The sovereign’s day of conquest”, en BASOR - Essays in Honor ofGeorge Ernest
Wright 220/22 1 ( 1 975/6) 59- 1 64.
64
PABLO R. ANDIÑACH. Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
das se producen en libros proféticos4, y que hay una serie de expresiones que pare-
cen vinculadas al concepto de Día de Yavé pero cuya relación no está aún suficien-
temente estudiada5.
Nosotros seguiremos el recorrido de esta expresión a lo largo de Joel\ estu-
diando su aporte a la significación particular de cada pasaje y a la tensión semánti-
ca generada con el eje paralelo de lo “histórico”. Desde nuestra perspectiva este diá-
logo entre ejes semánticos es el que provee la clave de lectura para interpretar la fun-
ción del Día de Yavé dentro del mensaje de Joel.
1,15
¡Ay! ¡Qué día!
Porque está cerca el Día de Yavé.
Vendrá como golpe de Dios.
Este texto es la primera mención del Día de Yavé en Joel. Se presenta al co-
mienzo de la unidad 1 . 1 5-20 pero evidenciando un lenguaje y temática distintos, los
cuales sirvieron de base para postular el carácter tardío de aquel versículo. Pero jus-
tamente ese carácter distintivo es el que hace resaltar el versículo del resto del tex-
to y lo revela como un elemento interpretativo del pasaje. Esta condición se mues-
tra en tres elementos: I . ¿Qué nos dice sobre aquel Día?; 2. Su relación con los otros
pasajes del Día de Yavé; y 3. Su relación con 1,16-20.
1,15 nos dice que el Día de Yavé “está cerca”, lo que es un modo de decir que
la invasión que tenían delante de los ojos no era aquel Día, sino que debía esperar-
se algún tiempo más. Debemos dilucidar entonces si la invasión extranjera es un mo-
delo o un presagio del Día de Yavé. En el primer caso aquél evento futuro será en-
tendido como un juicio sobre Israel mismo -siguiendo el paradigma de la invasión,
que es interpretada por momentos como juicio de Dios sobre su pueblo (2,12-17)-.
En el segundo caso la invasión que destruye la tierra hace pensar en aquel Día en el
cual Yavé vengará las injusticias y destruirá al enemigo del pueblo. La respuesta a
este dilema la encontramos en el texto mismo cuando puntualiza que el Día de Ya-
vé está adelante en la historia, que es un evento futuro. Pero las características de
ese evento futuro están descriptas a partir de 2,17 donde se detalla la respuesta de
Dios a los atropellos sufridos, donde Yavé habla (2,19-27) y promete la restitución
de lo perdido y el juicio de los opresores. Especialmente nuestro texto apunta hacia
sus textos compañeros 3,1-5 y 4,14-17 que describen la salvación de Israel y el jui-
cio definitivo de los enemigos. Entonces la cercanía del Día de Yavé no está anun-
^ La expresión ‘Día de Yavé” ocurre dieciséis veces repartida en siete colecciones proféticas: Is
13,6.9; Ez 30,2-3; Jo 1.15; 2,1.11; 3,4; 4,14; Am 5,18 (dos veces).20; Ah 15; Sf 1.4.14 (dos veces), y
MI 3.23.
Así sucede con la expresión “Día perteneciente a Yavé" - traducida usualmente como “Día de Ya-
vé" - Is 2. 1 2; Ez 30,3; Zc 14, 1 . "Día de la venganza de Yavé", "Día de Yavé de los ejércitos", "Día de
la ira de Yavé", "Día de su ira”. Para una evaluación, véanse: Y. Hoffmann, “The day of the Lord as
conccpt and a teriu in the prophetic literature"; A. Everson, "The days of Yahweh", en Journal of Bi-
blical Literature 93 (1974) 329-337.
^ Véanse W. Cannon, "The Day of the Lord in Joel". en Cliurch Quarterly Review 103 (1927) 32-63:
F. Deist. "Paral lcls and Reinterpretation in the Book of Joel - A Theology of the Yom Yahweh?", en
W. Claassen (editor). Text and Context, Sheffield. JSOT. 1988. pp. 63-79; J. Bourke, “Le Jour de Yah-
ve dans Joel”. en Revue Biblique 56 (1959) 5-3 1.191-212.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
65
ciando la versión escatológica de una invasión que destruye la vida económica y re-
ligiosa de Israel sino su contrario: la realización de la justicia ausente, la salvación
de los condenados en la historia, la vuelta de los esclavos a la libertad (4,7). El tex-
to también dice que aquel Día “vendrá como golpe de Dios”. La raíz hebrea para
“golpe” significa “devastar”, “arruinar” y tiene un contenido claramente material y
humano que la asimila a “oprimir”, “explotar” (cf. Is 16,4). Nuestro texto hace un
juego de palabras entre el sobrenombre de Yavé y esta raíz, sugiriendo que la acción
de Yavé está en relación -en este caso opositiva- con la acción de los pueblos que
ocasionaron la devastación de Judá, acciones igualmente materiales y humanas. La
devastación de Yavé puede confundirse en primera instancia con la acción descrip-
ta que sufre Judá. Pero luego de la lectura completa del libro deviene claro que el
“golpe” de Yavé está refiriéndose al juicio que se ejecutará contra los que oprimie-
ron a Israel. La misma frase “viene como devastación de Yavé” la encontramos en
Is 13,6 aplicada contra Babilonia. Este trastrueque de destinos será presentado con
nitidez en la convocatoria a la destrucción de Israel de los pueblos vecinos que se-
rán sorprendidos en derrota en el Valle de Josafat.
¿Cómo se vincula semánticamente 1,15 con el resto de los pasajes del Día de
Yavé? En este sentido nuestro texto es introductorio. Llama la atención sobre la ne-
cesidad de “leer” en el texto más que una mera descripción histórica. Abre el hori-
zonte interpretativo hacia espacios nuevos a los cuales se accede partiendo de los he-
chos históricos pero prolongándolos en su significación. Este efecto permite trans-
formar el relato de una tragedia en un mensaje de esperanza y justicia, puesto que
desde el primer momento de la devastación extranjera se preanuncia la respuesta de
Dios: la opresión no es la última palabra de Dios para su pueblo.
En un texto de suma crudeza y realismo, el 1,15 aporta el elemento que inter-
preta el pasaje 1,16-20 balanceando su sentido histórico con una dimensión que su-
pera aquel contexto. El pasaje adelanta el mensaje que será develado más tarde, y
funciona como anticipo de la acción de Dios, de modo de relativizar el valor de la
opresión, y fortalece la promesa liberadora de la injusticia. La carencia de comida y
la tristeza en el templo tendrán su compensación, aun cuando el texto no presenta
esa alternativa hasta la respuesta de Yavé en 2, 18ss. La destrucción del suelo y la
falta de agua no tienen la dimensión destructiva que tendrá el acto de Yavé el día en
que juzgue a los responsables de tal agresión en un tiempo no lejano.
2,l-2a y 2,10-11
1 ¡Tocad el cuerno en Sión!
¡Clamad en mi monte santo!
¡Tiemblen todos los habitantes del país!
Porque viene el Día de Yavé...
ya está cerca.
2 Día de oscuridad y tinieblas
día nublado y tormentoso.
10-11 Ante ellos tiembla la tierra,
se agita el firmamento,
el sol y la luna se oscurecen,
y las estrellas pierden su brillo.
66
PABLO R. ANDIÑACH, Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
1 1 Yavé da su voz
delante de su ejército,
porque son muchos sus campamentos.
Porque es fuerte quien cumple su palabra.
Porque el Día de Yavé es grande
y muy terrible.
¿Quién podrá contra él?
Nos encontramos ahora en un nuevo episodio en el desarrollo del tema del
Día de Yavé en Joel. En esta oportunidad toda una unidad está enmarcada por nues-
tro tema, de modo que su contenido temático queda claramente signado por su pre-
sencia. Es el tema de la invasión (2,2-9) y toma de la ciudad por el ejército extran-
jero. Al igual que en el caso anterior estos versos se distinguen claramente del resto
del pasaje que enmarcan. Su diferencia de estilo y temática los revela como versos
separados, y por lo tanto permiten sospechar una función semántica específica. En
estas páginas nos interesa explorar esa especificidad. Para ello someteremos el tex-
to a las mismas preguntas que dirigimos al versículo anterior.
¿Qué nos dicen estos versículos sobre el Día de Yavé? En primer lugar se lo
anuncia con una invitación a “tocar el cuerno en Sión”, un signo usado repetidas ve-
ces en el Antiguo Testamento y con varios sentidos7 *. Si bien el toque del cuerno pue-
de anunciar que la ciudad está en peligro -y entonces 2,1 está refiriendo a la inmi-
nente invasión de Jerusalén por el ejército extranjero -, también se lo utilizaba para
anunciar la guerra contra las otras naciones, en cuyo caso era preanuncio de la de-
rrota del enemigo pues el sonido haría que Yavé “se acuerde” de su pueblo y lo li-
bre de quien los oprime (Nm 10,9). Nos sentimos inclinados hacia la segunda posi-
bilidad. El toque del cuerno es motivado por la cercanía del Día de Yavé y no por la
invasión militar, de la que se distingue desde el punto de vista literario y en conse-
cuencia semántico: el toque es oído como esperanza por los oprimidos y como jui-
cio para los invasores. De este modo se va delineando el sentido de aquel Día.
Son los habitantes del país los que son llamados a escuchar el mensaje. Tam-
bién encontramos estas palabras en el comienzo del libro ( 1 ,2). Es claro que se refie-
ren a todos los que habitan Judea\ aunque es difícil de discernir si esto incluye a los
residentes extranjeros o debe considerarse palabras dirigidas sólo a los israelitas. Du-
rante el período persa Jerusalén contó con un riguroso sistema administrativo condu-
cido por funcionarios extranjeros, quienes a la vez actuaban como representantes po-
líticos y militares del poder imperial9. Si la expresión “habitantes del país” los inclu-
7 Véase Am 3.6; Ez 33.3.6; Os 8.1 ; Sí 1 .16 en donde el sonido anuncia una destrucción. En Is 27,13
el cuerno convoca hacia Jerusalén a los dispersos entre las naciones extranjeras; mientras Nm 10,1-10
establece varias funciones del toque del cuerno, entre ellas la de anunciar la guerra contra los enemi-
gos de Israel.
^ Véase A. Kapelrud. Joel Stuclies, Uppsala. Lundequistska, 1948. p. 1 2; L. Alonso-Schókel y J. L. Si-
crc. Profetas l-ll. Madrid, Cristiandad. 1 980, p. 932. que señala el carácter elástico de la expresión que
admite diversos sentidos: “campesinos”, "habitantes del país", "habitantes de la tierra". Es de notar
que también puede significar a la clase gobernante el país.
^ Véase I. Ephal, "Syria Palestine under Achaemedic Rule”, en The Cambridge Ancient Misto ry 4
( 1988) 139-164. En Nch 3,34 la expresión "el ejército de Samada" revela la presencia de tropas regu-
lares persas.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No 48
67
ye - lo que explicaría la sutil ambigüedad del término estaría entonces proclaman-
do una advertencia a los invasores y sus aliados locales. Si del ejército invasor se di-
ce que ante él “tiemblan los pueblos”, y se sobreentiende que la referencia en este ca-
so es a los habitantes de Judá y Jerusalén, entonces nuestro pasaje está marcando una
diferenciación entre uno y otro ejército. Lo que se está anunciando es que ante la in-
minente acción de Yavé todos los habitantes sin excepción temblarán
Vincular v.2a con la oscuridad producida por la proximidad de la nube de lan-
gostas nos parece inadecuado y empobrecedor del sentido del texto10. En Sf 1.15 en-
contramos la misma frase en el contexto del “Día de Yavé” sin ninguna relación con
nubes de langostas. Por otra parte, en Joel 3,4 se vuelve a mencionar la oscuridad
como una característica de los eventos que se están describiendo, sin que langostas
sean parte de la narración. El sentido de la oscuridad remite a experiencias más pro-
fundas y puede rastrearse en los relatos creacionales. Allí la oscuridad es un estado
que Yavé modifica a los efectos de crear un ámbito adecuado a la vida del ser hu-
mano". Si la luz es un don de Dios, su pérdida estará aludiendo a un momento en el
cual se perderán las coordenadas creadas por Yavé que hizo de un lugar informe y
oscuro un universo iluminado y habitable para las personas. El Día de Yavé evoca
espacios desconocidos, ámbitos que sólo el creador domina. Estos conceptos se pro-
fundizarán en 2,10-1 1
En 2, 1 0- 1 I encontramos el cierre de la unidad. Se repite el tenia el temor an-
te el anuncio del día que se acerca (v. 10a). Por lo que continúa (v. l()b) sabemos que
nuevamente se refiere al Día de Yavé, que se presenta en oposición al ejército inva-
sor (2,6). Al igual que 2,1 el v. 10a contribuye a relativizar el poder de las fuerzas
ocupantes y a trascender el evento militar presagiando el juicio.
La descripción de los fenómenos naturales está considerablemente ampliada
respecto a 2,2b. Se anuncia el estremecimiento del cielo, que es un modo de insistir
en la diferencia entre este evento de Dios y la invasión. Luego se anuncia que el sol,
la luna y las estrellas perderán su luminosidad12. Estamos nuevamente ante una alu-
sión al tiempo creacional. En Gn 1,16 se narra la creación de los “luceros grande y
pequeño” y “las estrellas” - obsérvese que están en el mismo orden - con el fin de
apartar la luz de la oscuridad. Su luminosidad no cesó hasta ahora, pero llegará a su
fin en el día que se aproxima. Encontramos en 2,3 una alusión a la fuerza vital pre-
sente en los primeros momentos de la creación - aunque por cierto muy sutil - don-
de se dice que al paso del ejército lo que tenía aspecto como de “jardín Edén” que-
da reducido a “desierto desolado”, en una frase que parece querer describir pero a la
vez ironizar sobre el destino que espera al agresor. Lo que ya anotamos respecto a
2,2a es ahora dibujado con mayor nitidez: aquel Día inaugurará una nueva era. Las
coordenadas establecidas al comienzo de la creación serán desactivadas, y -como en
aquel entonces- el único que tendrá poder para actuar y decidir será Yavé.
El v. I I introduce otro nuevo elemento que ayuda a delinear aquel Día: el ejér-
cito de Yavé. La interpretación de este verso es discutida. La tendencia general es a
ver en esta mención al mismo ejército cuya invasión se describe en 2,3-9. En espe-
Así hace la Nueva Biblia de Jerusalén. nota 2,2 (a).
1 ' La palabra "oscuridad" es mencionada cuatro veces en el relato de la creación de Gn 1,1 -2.4.
1 9
1 - El oscurecimiento de los astros es un fenómeno vinculado a eventos particulares de Yavé. véase Am
8,9: Sf 1.15; Is 13,10: Ez 32,7-8.
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PABLO R. ANDIÑACH. Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
cial se fundamenta en relación con 2,25 en el cual Yavé nombra las langostas como
“mi ejército", estableciéndose entonces una conexión entre las langostas, la destruc-
ción/invasión, y el ejército de Yavé. Esta reflexión es a la vez coherente con la com-
prensión clásica del proceso redaccional de Joel13, que considera los versículos del
“Día de Yavé" como inserciones tardías a la narración primitiva de una plaga natu-
ral de langostas. De ese modo el autor tardío habría “releído” en clave escatológica
0 aún apocalíptica la narración original de una sequía y plaga de langostas, estable-
ciendo el vínculo entre la acción de las langostas y su prolongación en la acción di-
vina incluso a través del ejército de Dios. Esta interpretación que se basa en el con-
traste de los textos para revelar su autonomía respecto a las unidades en las que es-
tán ubicados14, no supo leer el contraste en su dimensión semántica. La relación opo-
sitiva entre el Día de Yavé que se describe a partir de 2,1 8 y la narración de la inva-
sión que destruye la vida social y religiosa de Jerusalén ( 1 , 1 -2, 1 7), impiden que am-
bos elementos se asimilen cuando los encontramos en la primera parte del libro. En
otras palabras, el texto se resiste a ser leído de modo que un acto más en la historia
de la opresión y el sometimiento de un pueblo débil, acto que implicó deportaciones
y muerte, vejaciones y sufrimientos, sea tenido como paradigma humano de la ac-
ción redentora de Yavé, aún cuando se la entienda escatológicamente.
El v. 1 1 presenta el ejército de Yavé en contraste con el ejército de 2,3-9. Este
ejército viene a ejecutar la palabra de Yavé (“y dijo a su pueblo..." 2,29), no a des-
truir Jerusalén y la vida de su habitantes. Su poder le viene de que es Yavé quien lo
conduce, es su voz de mando quien dirige sus acciones. Su “inmensidad y fortale-
za" se debe leer en contraste con el ejército de 2,2b del que se dice que “no se repe-
tirá por todas las generaciones”, y para el cual se establece el ámbito humano como
medida temporal de comparación. El ejército de Yavé será más poderoso y grande
que el más grande ejército humano de la historia.
El pasaje se cierra con la pregunta “¿Quién podrá contra él?”. Es una pregun-
ta retórica no exenta de ironía, especialmente si consideramos que puede haber sido
dirigida a aquellos residentes de Judea vinculados al poder invasor cuya seguridad
dependía de la fortaleza del ejército de ocupación y de su fama como fuerza imba-
tible.
¿Cuál es la función de estos versos en el desarrollo del eje semántico relativo
al Día de Yavé? Se ha ido ampliando el concepto a base de ir dando más información
sobre aquel evento. Si 1,15 presenta el tema anunciando que será un día de devasta-
ción, ahora se precisa sobre el carácter cósmico y re-creacional de la acción que Ya-
vé. Planteada esa dimensión nadie queda excluido de encontrarse con ese día. No se
trata de una venganza de Israel hacia sus opresores, ni de la expectativa de fortalecer-
se militarmente para vencer a los enemigos y reparar las injusticias sufridas. Eso no
tendría sentido dentro de la realidad social y política del imperio persa donde Judea
es sólo una pequeña porción de la satrapía llamada “más allá del río”. Lo que el lec-
tor de Joel ahora sabe es que el Día de Yavé será un tiempo definitivo en el cual la
acción de Dios será opuesta en su raíz al fenómeno que se viene relatando.
1 Iniciada por Bernhard Duhm y seguida por la mayoría de los autores, consiste en considerar en
Joel la existencia de dos obras. La primera (Joel 1-2) más antigua y referida a una plaga de langostas;
la segunda (Joel 3-4) posterior y apocalíptica.
1,15; 2. 1-2 y 2, 10-1 1 se distinguen del contexto textual en el cual se presentan por su forma lite-
raria y también por su contenido.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
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Ya hemos señalado algunos aspectos de la relación de 2, 1 -2a y 2, 1 0- 1 1 con la
unidad literaria de la que forman parte. Queremos precisar en este punto pues es de
suma importancia para la comprensión del funcionamiento interno del sentido del
texto. Abrir y cerrar una unidad otorga una posición de privilegio que el texto no de-
ja sin explotar. En nuestro caso se trata de jugar con dos tiempos distintos cuyas sig-
nificaciones son también distintas. El Día de Yavé es ubicado en el tiempo futuro,
aún cuando se enfatiza que es un futuro inminente repitiendo la frase “ya está cer-
ca” ( 1,15 y 2,1b). Por otro lado, el cuerpo central del pasaje está descrito como una
acción presente y en desarrollo, utilizando verbos en imperfecto15. Esta dinámica re-
fleja la tensión entre los dos ejes semánticos que hemos descrito: un eje presenta lo
histórico factual de la invasión y destrucción; es la realidad cruda de un pueblo dé-
bil; es la tragedia que no puede evitarse y que debe ser recordada como testimonio
y memoria de la opresión. El otro anuncia una significación específica para esos
eventos y la voluntad de Dios de no dejarlos impune. Se propone una dimensión
trascendente en la cual el poder del opresor ya no existirá más y donde será el Dios
de los oprimidos el que juzgue. Este mensaje hasta aquí ha sido dado como palabra
contrapuesta al eje dominante de la destrucción. El lector de Joel debe avanzar en la
lectura.
3,1-5
3,1 Sucederá después de esto.
Yo derramaré mi espíritu sobre toda carne
y profetizarán vuestros hijos e hijas
vuestros ancianos soñarán sueños
y vuestros jóvenes verán visiones.
2 Y también sobre los siervos
y las siervas
en aquellos días
derramaré mi espíritu.
3 Y daré señales
en el cielo y en la tierra.
Sangre y fuego
y columnas de humo.
4 El sol se tornará oscuro
y la luna en sangre
ante la venida del Día de Yavé,
grande y terrible.
5 Y sucederá que todo el que invoque
el nombre de Yavé se salvará.
Porque en el monte Sión y en Jerusalén
habrá salvación,
como ha dicho Yavé.
Y entre los sobrevivientes estarán
los que Yavé convoque.
^ Véase el uso de imperfectos para el tiempo presente en W. Gesenius, E. Kautzsch y A. Cowley;
Gesenius' Hebrew Grammar, Oxford, Clarendon Press, 1985, pp. 313-317.
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PABLO R. AND1ÑACH. Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
La delimitación de la unidad se establece en el v. I del capítulo 3 por la fór-
mula “sucederá después de esto”, que sirve de introducción a una nueva parte del
discurso. Esta fórmula la encontramos en libros históricos (2Sm 2,1 ; 8, 1 ; 10,1 ; 1 3, 1 ;
21,18; 2Re 6,24), pero es escasa en la literatura profética con excepción de Jeremías
(16,16; 21,7; 49,6). La literatura profética ha gustado de otras fórmulas de estructu-
ra semejante que encontramos desparramadas en diversos libros16. Su acento tempo-
ral inaugura una serie de tres unidades encabezadas por fórmulas temporales (3,1;
4,1 “en los días aquellos", 4,18 “en el día aquel"), las cuales refieren al mismo mo-
mento futuro. El cierre de la unidad está marcado por el comienzo de la siguiente
(4,1 ) que además de la fórmula comentada, introduce una nueva temática. Como en
casos anteriores es necesario señalar que la delimitación de la unidad no significa
que ésta sea una composición aislada semánticamente. Son muchos los elementos
que nos muestran sus vínculos con las unidades que la preceden y suceden. La pri-
mera persona de 2,27 continúa hablando en 3,1 luego de las primeras palabras intro-
ductorias. La misma fórmula introductoria establece una relación con la unidad
2,18-27 respecto de la cual se ubica en sucesión temporal y semántica, aspecto que
estudiaremos más adelante. En 3,2 encontramos la misma fórmula (“en aquellos
días”) que encabeza la unidad siguiente (4, lss), confirmando la coincidencia de re-
ferentes.
Hay sólo un problema de crítica textual que merece consideración. En la úl-
tima línea encontramos la expresión “en los sobrevivientes” que no es coherente
morfológicamente. Se han intentado varios medios para reconstruir el texto original,
de los cuales la forma “los sobrevivientes de Jerusalén”, parece ser la más convin-
cente17. La palabra “sobreviviente” es típica de la literatura histórica; la encontramos
en numerosas narraciones sobre actos de guerra18, significando a aquellos que sobre-
viven a una devastación. En Is 1,9 el sentido se acerca al de “resto”, “remanente”.
De modo que aún considerando la oscuridad de la estructura, tenemos el sentido del
pasaje con suficiente precisión: se refiere a aquellos que escapan a una matanza.
La estructura literaria es lineal y presenta un encadenamiento natural. Luego
de la fórmula introductoria continúa el anuncio del derramamiento del Espíritu so-
bre “toda carne”, dicho en primera persona. A continuación (v. lb-2) son enumera-
dos los beneficiarios de esa entrega del Espíritu, para cerrar el versículo repitiendo
las primeras palabras “yo derramaré mi Espíritu", constituyendo un modo de peque-
ño quiasmo. Los v.3-4 presentan el anuncio de los fenómenos cósmicos y el Día de
Yavé. El verso final abandona la primera persona para introducir un nuevo locutor
que se expresa en tercera persona. Este cambio señala también un pliegue semánti-
co; el texto se vuelve sobre 3,1-4 para clarificar los alcances de aquel evento. Esta-
mos en el clímax de la unidad. En el día del juicio los que invoquen el nombre de
Yavé serán rescatados, haciéndose explícito hacia el final que la decisión última so-
' 6 Para el estudio de la expresión “en los días últimos” en relación con otras, véase H. Kosmala, “At
the End of the Days”. en Animal of llie Swedish Instituía of Tlieology 2 (1963) 27-37 .
' 7 Véanse las discusiones de este problema y las diversas variantes textuales en fuentes antiguas en
H. W. Wolff, .lo el and Amos. p. 57 nota z, y p. 68; A. Kapelrud, Joel Studies, p. 142-143; Biblia He-
braica Stuttgartensia, aparato crítico; W. Rudolph, Joel. Amos, Obadja, Joña. Stuttgart, Gütersloher
Verlagshaus/Gérd Mohn, 1971, pp. 70-71.
1 8 Véanse Nm 2 1 .35; Dt 2,34; 3,3; Js 8,22; 1 0,20.28.30.33.37.39; 2Re 1 0, 1 1 .
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No 48
71
bre ese resto queda en las manos de Yavé. Esa salvación anunciada tiene también un
lugar físico: será en Sión y en Jerusalén.
En el cap. 3 confluyen elementos presentes en las unidades anteriores. Si los
eventos descriptos hasta el momento han sido desarrollados tensionando una dimen-
sión histórica y otra trascendente, en esta nueva unidad volvemos a encontrar esa
tensión pero llevada a una forma superlativa. El texto se ubica como una parte más
de la respuesta de Yavé (2,19). El énfasis de 2,18-27 es en la dimensión agrícola de
la recompensa - aunque hemos visto que no lo es exclusivamente -; los anuncios de
fertilidad y paz finalizan con la afirmación de la presencia de Yavé en medio de su
pueblo (2,27). A partir de esa afirmación debe entenderse el capítulo 3: la compañía
de Yavé conducirá a una nueva situación en el seno de la comunidad creyente en la
cual la condición de imaginar una realidad distinta a la que ellos viven será atribu-
to de muchos, pero en especial de los jóvenes, los ancianos, los siervos y siervas19.
En el contexto de una invasión militar, destrucción de la tierra y deportación de los
jóvenes, cuando la impotencia ante la arrogancia de los poderosos se hace sentir con
toda claridad, el anuncio de la posibilidad de una sociedad distinta suena a los oídos
de los israelitas como un acto de liberación maravilloso. Pero esa liberación no tie-
ne como referente sólo a los poderes extranjeros, sino que también refiere a la situa-
ción interna: son los sectores desvalorizados los que trasmitirán la palabra de Dios.
Las mujeres, los siervos, los jóvenes, los ancianos serán el vehículo por el cual será
posible delinear un mundo nuevo acorde a lo que Dios quiere20. Desde una perspec-
tiva sociológica se puede sospechar que esta “democratización” del don de profecía
supone una crítica a la distribución del poder, en especial en torno a la proyección
política de los círculos allegados a las actividades del templo21. Es probable que de-
trás de nuestro texto exista una situación de conflicto en el seno del poder en Jeru-
salén22. Pero aún abriendo perspectivas interesantes para la comprensión del pasaje,
este particular acercamiento exige de nuestra parte suma cautela pues es un camino
indirecto difícil de justificar en el texto mismo. Por otra parte, Joel que es tan dado
a clasificar por sectores a los habitantes de Judá, en esta oportunidad elude las divi-
siones sectoriales para trazar una línea que las atraviesa distinguiendo dentro de
ellas a los desvalorizados, posiblemente en oposición a los habitantes considerados
importantes: jefes (“ancianos” 1,2), sacerdotes (1,8.13; 2,17); pequeños terratenien-
tes (1,1 1).
' ^ Una comprensión diferente encontramos en Marvin Sweeney, Berit OLAM - Stuclies in Hebrew Na-
rrcitive and Poetry - The twelve Prophets /. Collegeville, The Liturgical Press, 2000. Allí argumenta
que el pasaje apunta a restaurar el pasado premonárquico y el tiempo del desierto en el Sinaí.
Si bien la palabra “ancianos”, en muchos casos, tiene el sentido de “jefes" de la comunidad sin re-
ferencia en sentido estricto a la edad de la persona, ése no es su sentido exclusivo. En 3,1 parece alu-
dir sencillamente a las personas mayores de edad. Véase G. Botterweck y H. Ringgren, Tlieologycal
Dictionary of the Oíd Testamenta Grand Rapids, Eermans. 1974-, vol. 5, pp. 122-131.
.
Véase el análisis del posible rol de los levitas durante el segundo templo, y su pretensión de mo-
nopolizar el don de profecía en D. Petersen, Late Israelite Prophecy - Studies in Deutero-Prophetic Li-
terature and in Chronicles , Missoula, Scholars Press, 1977) pp. 55-87.
99
Véase Paul Hanson, The Dawn of Apocalyptic, Philadelphia, Fortress Press, 1972; Osvaldo D. Ve-
na, "Visionarios vs. Establishment en la comunidad judea post-exílica", en Cuadernos de Teología IX
(1988) 85-98.
72
PABLO R. AND1ÑACH, Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
El v. I comienza anunciando el derramamiento del Espíritu sobre “toda car-
ne”2'. Es una afirmación universalista que será limitada en las líneas siguientes, pe-
ro que queda abierta a futuras relecturas. La primera comunidad cristiana sabrá cap-
tar este mensaje inconcluso y lo aprovechará para interpretar su propia experiencia
de pentecostés (Hch 2). El uso del verbo “derramar” es también significativo24. Se
lo usa para el agua (Ex 4,9) y la sangre (Gen 9,6), como para otros líquidos. Se lo
vincula al “derramamiento” de los sentimientos en Sal 62,9 y en Lam 2,19, así co-
mo para expresar el desahogo del alma (1 Samuel 1,15; Salmo 42,5). Debemos lle-
gar hasta Ez 39,29 para encontrar otra mención del “derramamiento” del Espíritu,
texto al cual Joel parece estar dando cumplimiento. La elección del verbo está sugi-
riendo la novedad del evento, a la vez que juega con la imagen del agua que se de-
rrama sin continente, o la misma amplitud de la lluvia que se vuelca sobre todo y to-
dos sin límites25.
Los esclavos y esclavas serán parte de los elegidos por Yavé. Las antiguas le-
yes habían cuidado la suerte de los esclavos26, pero esta nueva situación les otorga
un especial valor en términos del plan de Dios que nunca habían tenido antes. No
sólo serán definitivamente libres sino que hablarán de parte de Dios, privilegio del
cual no todos los amos habían gozado. Con esto se afirma el signo de la justicia que
irrumpirá en aquel día, a la vez que nos habla de la existencia de esclavos y escla-
vas hebreos en Judá, quienes quedaban por definición fuera del círculo de los elegi-
dos de Yavé. Si las diferencias de edad y sexo serían superadas en aquel nuevo tiem-
po, también lo serían las de clases y categorías sociales. Lo notable es que esta de-
claración de dignidad y liberación de los esclavos surge como consecuencia de una
nueva experiencia de explotación y dolor por parte de todo el pueblo de Judá. Es un
tema repetido en el Antiguo Testamento: el recuerdo de la esclavitud de los padres
(Dt 6,10-13) -y en este caso el recuerdo se vivifica por la acción directa de una fuer-
za extranjera actuando sobre ellos y destruyendo su suelo- los debe sensibilizar ha-
cia la suerte de los más pobres y explotados.
Los v.3-4 anuncian con detalle los fenómenos cósmicos que se producirán con
motivo del Día de Yavé. Son una ampliación de lo ya anunciado en 2,2 y en 2,10-
1 1 . Será una teofanía en la que Yavé se presentará produciendo eventos maravillo-
sos en el cielo y en la tierra. Se invocan elementos primarios: “sangre, fuego, colum-
nas de humo”, “el sol” y “la luna” alterarán su apariencia ante la venida del Día de
Yavé. Pero los signos no deben confundirse con lo significado. Lo “grande y terri-
- En Is 31.3 se opone “alma” a “carne" en paralelismo con "humano" versus “divino". Es un verso
muy claro y donde encontramos las mismas palabras que en nuestro texto. En Joel es la presencia de
Dios que vivifica la comunidad.
Véanse los comentarios del H. W. Wolff, Joel and Amos, pp. 65-66; Luis Alonso Schókel y José L.
Sicre. Profetas II, pp. 943-944.
Puede ser fructífero explorar la relación de este texto con Nm 1 1, el derramamiento del Espíritu so-
bre los setenta y dos ancianos de Israel.
26 Véase Ex 21.2-4.7.20.26.32. Sin embargo, estas leyes no siempre se aplicaron puntualmente. El
evento descrito en Jr 34.8-22 en el cual los siervos hebreos son liberados en base a un acuerdo con Se-
decías, pero luego los propietarios, traicionando el pacto, vuelven a someterlos a esclavitud, nos da
una imagen de la práctica social respecto a los esclavos.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
73
ble” es el Día mismo y no los fenómenos que lo anuncian27. La palabra “señales” tie-
ne una enorme carga de sentido lo que hace que en esta oportunidad la traducción
sea inevitablemente pobre e incapaz de transmitir lo esencial de su significado. En
lengua hebrea tenemos otra palabra que significa “signo” en su forma prosaica y se-
ca, sin denotar ningún atributo especial. Pero “señales” nos remite a los actos de Ya-
vé en el momento de la liberación de Egipto28. En ese sentido son “señales” pero con
un contenido específico: anuncian actos de Yavé en favor de su pueblo. Esta opción
lexicográfica del autor no es ingenua y se alinea con toda la serie de alusiones a ac-
tos fundantes de la historia del pueblo de Israel y sus tradiciones (la creación, el éxo-
do, el don del Espíritu - Nm II -, el Día de Yavé). Las señales de la liberación de
Egipto serán nuevamente vistas en el día aquel en el cual Yavé convoque a los pue-
blos a juicio.
El v.5 cierra la unidad introduciendo un elemento geográfico que parece no
encajar en el cuadro que se venía describiendo. La mención del “monte Sión y Je-
rusalén” resultan desubicadas en un evento que había adquirido dimensiones cosmo-
lógicas y que parece querer escapar a las coordenadas de la realidad humana. Sin
embargo estamos nuevamente en presencia de la tensión que recorre todo nuestro li-
bro entre los elementos que connotan trascendencia, y aquellos otros que enfatizan
lo concreto y factual de los eventos. El Día puede estar adelante en el tiempo, en un
momento incierto, pero Jerusalén y el monte Sión están allí para testificar de la rea-
lidad de la promesa. Si la convocatoria era a tocar el cuerno en Sión (2,1.1 5), allí se
reunirán a la espera del momento anunciado: Jerusalén se ubica como en un cruce
de coordenadas entre el tiempo indefinido y el espacio factual. A la vez no puede de-
jar de observarse que el mismo escenario en el cual están sufriendo la invasión y el
oprobio de la humillación extranjera, será testigo del acto de salvación y dignifica-
ción del pueblo. Todo esto nos habla sobre cuán concreto y real es la comprensión
que el texto tiene de los eventos que se esperan para aquel Día de Yavé. Lo escato-
lógico no es algo indefinido e innominable sino que se concibe como una prolonga-
ción de esta realidad en la cual encontramos marcas que nos orientan en la compren-
sión de lo que sucederá. Lo nuevo no consiste en una desvinculación de la realidad
humana sino en resolver sus conflictos de forma justa.
Serán los que “invoquen” el nombre de Yavé los que alcanzarán salvación. Es
la adhesión al proyecto de Dios lo que hace la diferencia entre unos y otros, y no una
simple declamación oral. ¿Cuál otro nombre se podrá invocar en aquel Día? Segu-
ramente en el pensamiento del autor bíblico no hay otro nombre posible mas que Ya-
vé, pero lo que sí hay son prácticas distintas antes de que aquel Día llegue, las que
definen la profesión de fe.
El cap. 3 ha aportado una magnífica descripción del Día de Yavé como res-
puesta a la realidad de opresión a la que es sometido el pueblo de Israel. El lengua-
je simbólico invita a leer aquel evento futuro en relación semántica con los hechos
presentes - la invasión extranjera - pero transcendiéndolos hacia todas las formas de
opresiones que a lo largo de su historia han sufrido como pueblo débil a merced de
las potencias imperiales.
“^Véase H. Muller, “Prophetie une! Apokalyptik bei Joel”, en Theologia Viatorum 10 (1965) 23 1 -252.
Véase Ex 7.3; Dt 6,22; Jer 32,20; Neh 9.10. Además, J. Holladay, “The Day(s) Ihe Moon Stood
Still", en Journal of Biblical Literature 87 (1968) 187-198. H.W.Wolff, Joel and Amos, p. 68. Para
una comprensión en relación con los círculos proféticos, véase A. Kapelrud, Joel Studies, pp. 1 37- 1 38.
74
PABLO R. ANDIÑACH, Un lenguaje de la resistencia ante el poder imperial
4,14-17
14 Multitudes, multitudes
en el Valle de la Decisión.
Porque está cerca el Día de Yavé
en el Valle de la Decisión.
15 El sol y la luna se oscurecen
y las estrellas retiran su esplendor.
16 Yavé desde Sión ruge
y desde Jerusalén da su voz.
Tiemblan el cielo y la tierra
pero Yavé es refugio para su pueblo
y fortaleza para los hijos de Israel.
17 Y sabrán que yo soy Yavé, vuestro Dios
que habito en Sión, mi monte santo.
Y santa será Jerusalén
y los extranjeros no pasarán otra vez por ella.
Hacia el final del libro encontramos la última mención del Día de Yavé. No
es una mera fórmula de conclusión, ni un cierre literariamente elegante. Esta última
parte del recorrido del eje semántico completa el mensaje y lo torna nítido, aún con-
siderando la ambigüedad inherente al lenguaje simbólico que predomina en estos
textos.
¿Qué nos dice sobre el Día de Yavé? En acuerdo a toda la unidad 4, 1 - 1 7 de la
cual forma parte, se explícita que serán “multitudes”29 las convocadas. Esto nos ha-
bla sobre el carácter amplio del evento que no se limita a la venganza por la inva-
sión que originó el texto primero. Podría interpretarse la expresión “multitudes” co-
mo una alusión al ejército invasor, como una mención más de su numerosidad y
grandeza. Sin embargo dentro del eje del “Día de Yavé”, en el cual predomina el es-
pacio escatológico como referente final, resulta más claro el texto si lo entendemos
como refiriendo a todos aquellos que han oprimido y agredido a Israel tanto en el
pasado como en eventuales agresiones futuras. Es el elemento simbólico del mensa-
je el que hace que una experiencia histórica sea rebasada en su significación y pue-
da ser iluminadora de experiencias del pasado y del porvenir.
En v. 1 7b se anuncia que “los extranjeros no pasarán más por ella”, como una
forma de testificar la presencia y protección de Dios a su pueblo. En este caso la pa-
labra “extranjeros” es nítida, señalando a aquellos que han cometido los crímenes
descriptos a lo largo del libro. No “pasarán” significa no “gobernarán” sobre Israel.
Pero esta nueva situación en la cual Israel no será más sometido a una potencia ex-
tranjera no es presentada por el texto como el producto de la llegada de un nuevo
eón, o de nuevas coordenadas propias de un tiempo escatológico. Nótese el énfasis
en precisar lo geográfico en todo el versículo 17, que revela una vez más la inten-
ción recurrente de Joel de contrapesar lo escatológico con elementos de la realidad
2? La expresión hebrea utilizada significa “ruido", “tumulto”, pero en ciertos pasajes se entiende co-
mo “multitud", véase Is 17,12; 29,7; SI 65,8. Para un espectro más amplio de este concepto, véase L.
Koehler y W. Baumgartner, Lexicón in Veteris Testamenti Libros , Leiden, Brill. 1958, p. 237.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
75
histórica. Es un juego de sentidos entre lo escatológico y lo histórico factual, que en
nuestro texto - de signo escatológico - funciona como un reaseguro frente al riesgo
de una comprensión espiritualizante de la acción de Dios, en la cual la justicia ejer-
cida por Yavé podría quedar desvinculada de las injusticias históricas.
Este último ha terminado de definir el sujeto de la ira de Dios a la vez que ha
remarcado la opción de Yavé por su pueblo. Este que ha sido oprimido en diversas
etapas de su historia, en aquel día recibirá protección y justicia.
Pablo R. Andiñach
Camacuá 252
1406 Buenos Aires
Argentina
andinach@mail.smu.edu
SANDRO GALLAZZ1
¡OTRO IMAGINARIO ES POSIBLE!
Resumen
En este ensayo no nos preocuparemos de estudiar los conflictos históricos entre Israel
y los imperios, cuya memoria se conserva en los libros proféticos. Trabajaremos so-
bre el choque ideológico, sobre la construcción de una ‘contra-ideología’ de la resis-
tencia que se consolidó, precisamente, cuando el imperio persa y, después, el griego
aparecieron con pretensiones de unicidad, de universalidad y, por eso, de divinidad.
El imaginario popular profético enfrenta el desafío, ya no más a través de oráculos
cargados de denuncias y de invectivas, sino con la novela, con el teatro, con la narra-
tiva alegórica: un lenguaje que, por su propio género, aparentemente sin pretensiones
y a-histórico, acaba por convertirse en universal y abarcante de toda la historia, de to-
das las personas. Es el lenguaje más apropiado para el choque ideológico.
Abstract
In this essay we won’t study the historical conílicts among Israel and the empires
whose memory is conserved in the prophetic books. We will work on the ideological
crash, on the construction of a ‘contra-ideology’ of the resistance that Consolidated,
exactly, when the Persian empire and, later, the Greek empire appeared with preten-
sions of unicity, of universality and, for that reason, of divinity. The popular prophe-
tic imaginary faces the challenge, no longer more through oracles loaded with accu-
sations and of invectives, but with the novel, with the theater, with the allegorical na-
rrative: a language that, for their own gender, supposedly without pretensions and a-
historical, ends up to beconte universal that ineludes the whole history and all the
people. It is the most appropriate language for the ideological crash.
El imperio está siempre presente en las páginas bíblicas, desde el Génesis has-
ta el Apocalipsis. Podríamos decir que toda la memoria bíblica está construida a par-
tir de las relaciones de Israel con los varios imperios que ejercieron su hegemonía,
antes, en las tierras del creciente fértil y, después, en la región mediterránea.
Guerras, alianzas, disputas comerciales, choques ideológicos... son conflictos
que marcan no sólo la historia, sino también la teología de los pueblos de Israel.
El conflicto con el imperio es el ‘lugar teológico' que nos hace conocer quién
es nuestro Dios: “Así sabréis que yo soy Yahweh vuestro Dios, que os saca del tra-
bajo impuesto por los egipcios” (Ex 6,7).
Fue así que la fe profética identificó el “conocimiento” de Yahweh. El 'El de
Abraham, Isaac y Jacob pasa a ser conocido como Yahweh en la confrontación con
Egipto y con los reyes de Canaán.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
77
El conflicto con el imperio nos hace conocer quién es nuestro Dios, de qué la-
clo de la historia esta él y lo que él quiere y hace con nosotros:
“Yo os tomaré como mi pueblo, y seré vuestro Dios” (Ex 6,7).
Somos el “pueblo de Dios”, el pueblo que no puede tener dos señores, que no
puede arrodillarse delante de ningún otro señor, ni en el cielo ni en la tierra.
Yahweh y el imperio no pueden convivir.
Éste es el mensaje final, la profecía definitiva del Apocalipsis que ve descen-
der del cielo la Nueva Jerusalén - de dimensiones impresionantes1, con un área de
casi 5 millones de km2 - para cubrir todo el imperio romano, de Roma hasta Jerusa-
lén y del Sudán, hasta la Tracia.
En este ensayo, sin embargo, no nos preocuparemos de estudiar los conflictos
históricos entre Israel y los imperios, cuya memoria es conservada en los libros pro-
féseos, sea en las páginas narrativas de los profetas anteriores, como en los orácu-
los contra las naciones de los profetas posteriores.
Trabajaremos sobre el choque ideológico, sobre la construcción de una “con-
tra-ideología” de la resistencia que se consolidó, justamente, cuando el imperio per-
sa y, después, el griego aparecieron con pretensiones de unicidad, de universalidad
y, por eso, de divinidad.
El imaginario popular profético enfrenta el desafío ya no más a través de orá-
culos cargados de denuncias y de amenazas, sino con la novela, con el teatro, con la
narrativa alegórica: un lenguaje que, por su propio género, aparentemente sin preten-
siones y a-histórico, acaba por convertirse en universal y abarcante de toda la histo-
ria, de todas las personas. Es el lenguaje más apropiado para el choque ideológico.
El libro de Ester
“Aconteció en los días de Asuero”, así comienza esta narración. Asuero es
rey, un gran rey, llamado “Rey de los Reyes” por los pueblos dominados por él. Rey
de un imperio gigantesco.
La palabra “rey” está presente en todos los capítulos y en casi todos los ver-
sículos de la narración. Es una historia que se desarrolla casi siempre en el palacio
de este rey, en la “ciudadela de Susa”, una de las tres capitales del imperio de los
persas. 127 provincias viven bajo el dominio de este rey, le deben garantizar lealtad
política y, sobre todo, pagar pesados tributos para pagar los gastos de su casa y de
sus guerras.
Asuero está sentado en su trono real. Nada parece sacudir la firmeza y la se-
guridad de su dominio.
Así comienza la novela, comienza con un gran banquete.
Además, todo lo que hace este gran emperador es banquetear. No se habla de
las guerras que él enfrentó contra Grecia, ni de sus conquistas y derrotas, cosas és-
tas mucho más determinantes en la historia de los grandes. Todo lo que el rey hace
' Cada lado de la nueva Jerusalén mide 12.000 estadios, o sea, 2.200 km (Ap 21,16). Un área de
4.840.000 km cuadrados.
78
SANDRO GALLAZZI. ¡Otro imaginario es posible!
aquí, es el “banquete”. Un banquete, símbolo de su poder triunfante; un banquete
que Asuero preside, compitiendo simbólicamente con Dios.
Los convidados son todos los poderosos que, como el rey, controlan el impe-
rio y viabilizan concretamente la dominación.
Ellos son llamados a ver y conocer la riqueza del rey, la gloria de su reino y
el esplendor de su grandeza, y eso, durante seis meses.
El banquete tiene su origen, su centro y su fin en la persona del rey y no en
su poder.
Son claros los objetivos ideológicos de este banquete. No es un compartir co-
munitario, sino un mostrar la fuerza invencible del dominador.
Después hay un segundo banquete que dura siete días y que es para todo el
pueblo. El palacio está momentáneamente abierto al pueblo. Allí todos van a expe-
rimentar la “generosidad” del rey.
En medio de un lujo increíble el pueblo puede beber a voluntad el vino del
rey. Este es el “decreto” del emperador.
En la abundancia, en la generosidad y en el “decreto”, el rey se procura sus-
tituir a Dios. El rey se hace igual a Dios, para hacer olvidar al pueblo que todo el lu-
jo, el oro, la plata, el marfil, los tejidos finísimos, inclusive el vino abundante, de
que el pueblo va a gozar por una semana, son frutos de la expoliación sistemática,
que empobrece y oprime a los pobres durante las demás 51 semanas del año.
La situación es irónica: el rey “decreta” que, por una semana, el pueblo haga
su propia voluntad ( 1 ,8). En el resto del tiempo el pueblo tendrá que hacer lo que el
rey quiere. Siempre.
Esta primera cena se concluye con un tercer banquete: es el banquete de la rei-
na, reservado a las mujeres.
Al contrario del banquete de Dios, único y para todos, aquí tenemos tres ban-
quetes, en la misma casa del rey, para tres grupos diferentes: uno para los grandes,
uno para el pueblo, otro para las mujeres.
Es la característica de la dominación: dividir el pueblo, no mezclar las clases.
El banquete de la opresión es el símbolo del anti-reino, de la blasfemia contra Dios
y su proyecto.
Todo estaba organizado perfectamente. Los banquetes estaban consiguiendo
el objetivo: mostrar el poder del rey.
Hasta el séptimo día.
En la memoria del israelita el séptimo día era el día en que el Dios creador,
victorioso sobre tinieblas, desiertos y abismos, podía descansar, seguro de su verda-
dero poder, en la certeza de haber hecho todo bien (Gn 2,1-3).
Ahora, es justamente en el séptimo día, en el último día de la fiesta, que el po-
der de Asuero va a ser amenazado, cuestionado, ridiculizado.
El rey, bebido, después de mostrar toda su fuerza y riqueza, insiste en mostrar
uno más de sus tesoros: la belleza de su mujer. No la mujer, sino la “belleza” de ella.
La mujer, un objeto más que pertenece al rey y que él quiere mostrar a todo
el pueblo.
Vasti, la reina, “desobedece”, enfrenta al poderoso, destruye el banquete, la
fiesta y la imagen que el rey quería proyectar (1,12). Ella no acepta la orden del rey,
orden pública y testimoniada por todos: es crimen gravísimo de lesa majestad.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No 48
79
Los i 87 días de fiesta y de banquete, el lujo, el oro, el vino, todo se echa a per-
der, de nada sirven si el “poder” del rey no fuera ostensiblemente claro para todos.
Vasti ridiculiza este poder. Todo el pueblo y los grandes van a saber que el rey
no es todo-poderoso. ¡Hay alguien que le desobedece públicamente!
La rabia del rey es grande, su cólera se inflama, él se enfurece. En el fondo
eso significa mucho más que una derrota en una guerra; es peor que el perjuicio cau-
sado por los defraudadores de impuestos. Es más grave que el atentado contra la vi-
da del rey, de lo cual se hablará más tarde. Todo eso no llega a enfurecer al rey.
Pero una mujer que se rehúsa a participar de un banquete lleva al rey a los ex-
tremos de la furia.
Vasti no quiere para ella el poder del rey, nada quiere quitar de él, ni preten-
de matarlo. Ella simplemente no lo reconoce como rey. No acata su orden, ni acep-
ta su poder. Ella solamente quiere hacer su propia voluntad.
No reconocer al poderoso, su orden, su fuerza, es mucho más peligroso para
el rey que agredirlo físicamente. El ridículo es más peligroso que los ejércitos.
Todo el sistema imperial tambalea y se estremece. El rey convoca al Conse-
jo, convoca a todos los representantes del poder para reprimir la desobediencia. La
decisión debe ser tomada con seriedad y severidad pues se trata de una grande ame-
naza, capaz de poner en discusión el propio sistema imperial. Es necesario defender
el sistema
El gran Consejo da su parecer.
El problema es grave: el sistema dominador es impactado y ofendido en su to-
talidad y no solamente la autoridad del rey. La acción de Vasti impacta a todos los
jefes, a todo el pueblo en todas las provincias. Puede servir de ejemplo peligroso pa-
ra todas las mujeres.
Impactando al rey, se impacta a toda la pirámide y a toda a su imagen. Es una
ofensa que impacta a toda la estructura, comenzando de su base: la pirámide fami-
liar. Todos los maridos se sienten amenazados.
De una forma irónica la narrativa destaca el pavor de los consejeros de que se
desencadene en todo el imperio una revuelta femenina. Una revuelta que provocará
en las mujeres el desprecio de los maridos y en los hombres la cólera.
Y todo eso porque se dirá que la reina desobedeció al rey al no ir al banquete.
El orden constituido exige que el marido, el “ba‘al”, mande y domine en su
casa, así como el rey manda sobre todo el pueblo.
Impactar al rey, impactar a la familia, impactar al sistema montado en la do-
minación, ésta es la “mala acción” de Vasti, que puede convertirse en ejemplo para
todos, llevando a la ruina toda la casa.
Se debe salvar la pirámide, a partir de la familia. Los ba ‘ales deben ser hon-
rados por todas las mujeres, sean ellas de la clase alta o baja, eso no importa.
Para salvar el estado, salvar al rey, salvar la familia, se exige un decreto real
firme que no pueda ser revocado más tarde y que sea inscrito en la legislación y ju-
risprudencia para siempre (1,19).
Toda la ley debe estar al servicio del sistema dominador y agradar al rey.
Vasti deberá ser apartada definitivamente y sustituida por una “mejor que
ella”. El castigo de ella tendrá que ser ejemplar.
Todas estas palabras agradan al rey y a los príncipes (que naturalmente son
hombres) y el decreto es firmado. Decreto que los mensajeros del rey llevarán has-
80
SANDRO GALLAZZI, ¡Otro imaginario es posible!
ta el rincón más lejano del reino, en todas las 127 provincias, a todos los pueblos
que forman el imperio persa, en todas las escrituras y en todas las lenguas. Nadie de-
be desconocer la voluntad del rey. Todos deben ejecutarla.
El poder del rey y la fuerza del sistema imperial deben ser reafirmados. La ley
alcanza un ámbito mucho mayor. Vasti dejó de ser el problema central. No basta cas-
tigar a la reina desobediente; la ley promulgada exige, ahora, que, en todas las ca-
sas, el hombre sea el “dueño”, el ba'al.
El hombre es quien debe gobernar; ¡en la casa sólo se va a hablar el lenguaje
del hombre!
Una casa machista es la única manera de garantizar la sobrevivencia imperial.
Toda la narrativa parte de esta premisa indiscutible.
Tomar conciencia de esta premisa es descubrir la fuerza de la casa, la fuerza
de la mujer. En la casa de la mujer está la inmensa posibilidad de derrumbar los im-
perios.
El resto del cuento se encargará de comprobar todo eso.
Esta simiente subversiva de resistencia será conservada, por mucho tiempo, en
el corazón de las casas campesinas. Dos siglos después, alimentará la mística de la
guerra contra el imperio griego. La novela de Ester será recontada, adaptada, recons-
truida, traducida, asumirá otras características literarias, pero continuará alimentando
la certeza que el imperio no es omnipotente, no es invencible: basta que en las casas
del pueblo aprendamos a reírnos de él y a vivenciar relaciones alternativas.
El libro de Daniel
La guerra macabea fue la cuna de muchos otros textos que alimentaron la re-
sistencia y la lucha de los campesinos contra la dominación del imperialismo grie-
go, cuestionando y, de cierta manera, poniendo en ridículo la ideología de los pode-
rosos, alimentando la contra-ideología de los pequeños.
Además de varios textos apócrifos, casi todos apocalípticos, la Biblia conser-
vó para todos nosotros los libros de Daniel y de Judit.
¡Cuánta ironía está presente en estas páginas!
Allá está la estatua erguida y gigantesca, símbolo de todos los imperios, que
Nabucodonosor mandó a levantar en medio de la planicie, para que todos los “pue-
blos, naciones y lenguas” la vean y se arrodillen delante de ella para adorarla. Quien
desobedezca sería tirado en el horno ardiente (Dn 3,4-6).
Tres jóvenes judíos no se arrodillaron: “no hicieron caso de la orden”, “no
dieron culto” y “no adoraron la estatua de oro” (3,12).
Ellos sabían - además todos sabían, inclusive el rey sabía, desde el episodio
anterior - que la gigantesca estatua de oro tenía los pies de barro e que una piedrita
insignificante la derrumbaría. ¿Por qué arrodillarse? ¿Qué adorar?
¿Cómo adorar a un rey víctima de alucinaciones, de visiones que acabará por
considerarse y vivir como un animal, algo de buey, de águila y de ave?
Ni dentro de su casa el rey tiene control. A la hora del banquete (de nuevo)
junto con los aristócratas, sus mujeres y concubinas, el rey ve la mano de la historia
que escribe su condena, que firma su derrota (Dn 5,25-28).
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
81
El rey llega a considerarse el único Dios, y establece por decreto, que, por
treinta días; toda persona debe dejar de “dirigir una petición a cualquier Dios u hom-
bre, excepto a ti. Majestad”; bajo pena de ser tirado al foso de los leones (Dn 6,8).
Me imagino cuántas risas (gracia) les habrá causado a los niños judíos el oír
estos cuentos de la vida de Daniel y el saber que, al final de cada cuento, el rey -
fuese él Nabucodonosor, Baltasar o Darío - siempre debía decretar que el único y
verdadero rey era el Dios de Daniel y que sólo a él se debía alabanza y adoración.
Sin olvidar el último cuento (Dn 14), en el cual Daniel desenmascara, con mu-
cha astucia, la farsa del culto a Bel. que sólo servía para llenar la barriga de los sa-
cerdotes, mientras el pueblo sencillo pensaba que estaba alimentando al propio Dios.
Tirado, por segunda vez, en el foso de los leones, Daniel es liberado por el poder de
Dios y el rey, más una vez es obligado a proclamar en alta voz:
“¡Grande eres tú, Señor Dios de Daniel, y no hay otro fuera de ti!” (Dn 14,41)
La “simiente subversiva de la resistencia” está en la sabiduría del joven Da-
niel, en la sabiduría del pueblo de los pequeños que no se deja impresionar por la
magnificencia del aparato imperial, porque sabe que basta una pequeña piedra para
derrumbar la estatua majestuosa, pero falsa, de la dominación imperial.
Ayudar a descubrir cuál puede ser esta piedra es nuestra tarea de evangeliza-
dores.
El libro de Judit
La gente puede reírse de los banquetes, de las estatuas, de los altares carga-
dos de donativos. Pero hay una realidad del imperio que asusta, amedrenta, genera
muerte y dolor: el poderío militar. Es difícil reírse de los ejércitos. Hoy más que
ayer.
El libro de Judit enfrenta este aspecto: el de la violencia militar.
Abre sus páginas hablando de la lucha de reyes, lucha de “ciudades”, de ca-
pitales de imperios; lucha por la hegemonía y por el control del universo entero.
No ayuda tanto, creo yo, identificar quién era Arfaxad, o intentar descubrir
por qué el tan “babilonio” Nabucodonosor se volvió aquí rey de los asirios.
Lo que se destaca, por un lado, es Nínive la “gran ciudad” y, de otro, Ecbáta-
na, otra gigantesca ciudad. Ciudades que son, esencialmente, poderosísimos cuarte-
les.
Ciudades construidas con la mano de obra esclava, dura y violentamente ex-
plotada. Ciudades que se mantienen a costa de la expoliación de los agricultores, tri-
butarios y sometidos.
La muralla, gigantesca es, al mismo tiempo, símbolo de fuerza y garantía de
seguridad. En ella el rey deposita su confianza. En ella y en el “fuerte de los fuer-
tes”, su poderoso ejército. El adjetivo, doblemente repetido, en un clásico hebraís-
mo, basta para identificar la espantosa realidad.
Ciudad de Caín, ciudad de Nabucodonosor, ciudad de Arfaxad, de David, de
Salomón, de César. Se puede llamar Nínive, Babilonia, Ecbátana, Jerusalén, Roma
o tener cualquier otro nombre. Desde siempre y para siempre, éste es uno de los po-
los del conflicto que genera violencia y muerte. En cada momento de la historia la
82
SANDRO GALLAZZ1, ¡Otro imaginario es posible!
“ciudad” irá tomando rostros y características diversas, pero, siempre, será una re-
producción de la violencia de Caín.
Aquí también, como en el libro de Daniel, como en el sueño de Nabucodono-
sor (Dn 2), los reinos se mezclan: asirios, babilonios, medos, persas, finalmente, for-
man una única grande estatua que debe ser adorada por todos (Dn 3). Nabucodono-
sor es la figura que resume en sí a todos los poderosos que, como Faraón, como Sa-
lomón, como Antíoco, como César, llegaron a ser tan fuertes y poderosos que se
consideraron la “manifestación de Dios” y como tales quisieron ser reverenciados y
adorados.
Es una guerra “mundial”.
Nabucodonosor y Arfaxad no pueden coexistir por mucho tiempo. El imperio
es tal cuando es solamente uno. No pueden existir dos imperios juntos, ni dos ciu-
dades de esta grandeza. O Nínive, o Ecbátana.
Por la lógica de los poderosos, en una “grande planicie” puede existir una so-
la ciudad y sólo uno puede dominar.
Todo el “creciente fértil” es convocado para ponerse del lado de Nabucodo-
nosor.
La “palabra” de Nabucodonosor sale de Persia, pasa por Mesopotamia, sube
a Siria y avanza hasta Cilicia y después desciende por el Líbano, por Galilea y Sa-
maría, atraviesa Transjordania y llega hasta Egipto, hasta los confines de Cush, de
Etiopía.
Se busca una coalición para aplastar a la “otra” ciudad.
“Todos” los habitantes de estas tierras, o mejor, todos los habitantes de la tie-
rra son convocados a decidir de qué lado se van a poner.
En medio de estas tierras, sin embargo, está otra “grande planicie”. Se trata
de la planicie de Esdrelón, que, geográficamente no es tan grande, pero que en la
memoria del pueblo se agiganta como nunca.
En esta misma planicie Débora derrotó a Sisara (Je 4-5), Gedeón derrotó a los
madianitas (Je 6-7) y Elias degolló a los profetas de Baal (1 Re 18) después de ha-
ber hecho llover el fuego de Dios sobre el altar en el Carmelo.
En todos estos casos la derrota del pueblo parecía inevitable. Poco faltó para
que el poderoso de turno consiga eliminar la esperanza de los pobres. Una mujer, un
joven miedoso, un hombre pobre y hambriento fueron capaces de liderar al pueblo
y llevarlo a enfrentar y desbaratar al enemigo.
El desprecio es la primera reacción a la palabra de Nabucodonosor; desprecio
que no nace de la crítica radical del poder; ni nace del corazón tranquilo de quien
confía en el poder de Dios.
La tierra desprecia a Nabucodonosor sólo porque todavía no conoce el poder
que él tiene. Es un error de cálculo político. Ellos creen que él es como un cualquie-
ra y que, por eso, puede ser despreciado y ridiculizado.
La ira de Nabucodonosor explota. Si él no se venga, su trono estará en peli-
gro. Todos se atribuirán el derecho de desobedecerlo. Se no se venga, entonces sí, él
será “un cualquiera”.
Hay un detalle que merece nuestra atención.
“Hasta los confines de los dos mares.” Hasta allá Nabucodonosor quiere ex-
tender y manifestar su poder. No nos sirve tanto buscar una correspondencia geográ-
fica. No se trata ni del mar Mediterráneo con relación al mar Muerto, ni del Nilo
REVISTA DE INTERPRETACION BÍBLICA LATINOAMERICANA, No 48
83
blanco con relación al Nilo azul, ni del Mediterráneo con relación al golfo Pérsico,
o del mar Rojo y el mar Negro.
Los “dos mares” son los confines del imperio universal, del reino mesiánico:
Su dominio irá de mar ci mar
3' del río a las extremidades de la tierra.” (Zc 9,10; SI 72,8; Mq 7,12)
Los “dos mares” pertenecen a Dios y a su Mesías. Son el espacio de su acción
salvadora, anti-imperialista y anti-militarista.
¡Nabucodonosor tiene que saber eso!
Nabucodonosor, entretanto, está ganando. Cinco años después, Arfaxad será de-
rrotado, su ejército será desbaratado, su ciudad subyugada y sus mercados saqueados.
Descanso y banquetes, que duran 120 días, coronan la victoriosa campaña.
Ahora Nabucodonosor puede quedarse despreocupado. Su ciudad ganó, su proyec-
to consiguió imponerse. Sólo él es rey en toda la tierra!
Y ahora, él quiere vengarse de “toda la tierra”, de todos los que lo valoraron
poco porque lo consideraban un “hombre cualquiera”.
Él es el más fuerte de todos.
Él convoca a sus ministros, los nobles, los jefes para manifestarles su volun-
tad: ¡arrasar la tierra! Finalmente él es el “señor de toda la tierra”.
No hay lugar para dos reyes, para dos señores.
Como Dios, también el rey jura:
“¡Por mi vida y por la fuerza de mi reino, yo lo dije y lo realizaré por mi mano!”
La venganza al ultraje recibido es la piedra de toque que provoca las decisio-
nes del rey.
“Cubriré toda la faz de la tierra con los pies de mis soldados.”
Holofernes será el “generalísimo” que va a ejecutar las órdenes del rey y que,
a veces, llegará a representarlo y sustituirlo. Él va a conducir el poderoso ejército de
Nabucodonosor.
120.000 soldados y 12.000 jinetes, con licencia para matar, para pillar, para
arrestar, para violentar, para aplastar: “ Entrégalos a la carnicería y al pillaje”.
Todos los pueblos, que algunos años antes no tenían miedo de Nabucodonosor,
pues lo consideraban un hombre cualquiera, ahora están llenos de “temor y temblor”.
El “abrazo mortal” se cierra definitivamente alrededor de Israel con la rendi-
ción de los pueblos de la costa mediterránea.
El objetivo que Nabucodonosor se había propuesto al iniciar esta expedición
militar, está lográndose completamente.
Los pueblos del mar, filisteos y fenicios, aceptan sin ninguna duda la domi-
nación del imperio.
El generalísimo asume el controle de la región toda y recluta más fuerzas pa-
ra su ejército. La fiesta llega a las ciudades y a los campos: todos celebran las vic-
torias del grande ejército con danzas, músicas y coronas de flores.
Es así que, improvisamente, el texto nos esclarece el verdadero objetivo de la
misión de Holofernes. Él no debe sólo vengar al rey que tuvo su orgullo herido, ni
sólo imponer el dominio de Nabucodonosor sobre toda la tierra.
84
SANDRO GALLAZZI, ¡Otro imaginario es posible!
Es necesario “destruir todos los dioses de la tierra ”.
Sólo hay un Dios que debe ser adorado por todas las lenguas y tribus: Nabu-
codonosor.
El orgullo del poder es inmensurable. Y, lo que es peor, todas las naciones se
someten a esta lógica. Esta es la señal del verdadero éxito imperialista.
Se la cabeza y el corazón no fueran dominados, seríamos siempre capaces de
revertir la dominación política, económica y social. Por eso el objetivo final de la
dominación es la dominación ideológica.
El poderoso es Dios; el poder es Dios; el poder del mercado es divino e into-
cable. Así siempre fue, es y siempre será.
Lo que está en juego, entonces, no es solamente nuestra libertad: es la propia
esencia de nuestro Dios. El conflicto con el imperio es teológico.
Holofernes se prepara para la confrontación final.
Aumenta su ejército que, como se dirá luego, pasará a tener 170.000 solda-
dos. Para Jerusalén las oportunidades de éxito son prácticamente nulas.
Holofernes va a demorarse un mes en prepararse para la última batalla.
Es difícil ridiculizar un ejército tan poderoso que dominó la tierra entera.
La “simiente subversiva de la resistencia”, ahora, está en “manos de la mujer”.
Nada más antagónico: de un lado el poderío del militarismo imperial y de otro
la mano de la mujer, símbolo de la fragilidad del cariño.
Es la mujer que guarda en su corazón, en su casa, la verdadera simiente de la
resistencia anti-imperialista:
- Es la certeza que nuestro Dios es el Dios que quebranta las guerras
“He aquí que los asirios: se agigantan en su fuerza,
se enorgullecen de caballos y jinetes, (...)
Sin saber que tú eres, oh Señor, que vence las guerras.” (Jd 9,7)
- Es la certeza que Dios siempre estará al lado de los pequeños
“Tu poder no está en el grande número
ni tu dominio entre los que tienen fuerza.
Eres el Dios de los humillados, el socorro de los oprimidos,
el amparo de los débiles, el protector de los abandonados,
el salvador de los desesperados.” (Jd 9,1 1)
- Es la certeza de que no hay que esperar en milagros: es necesario asumir, hacer, ac-
tuar.
“Oye, tú, mi súplica.
Deposita, en mi mano de viuda, la fuerza que he premeditado. (...)
abate su arrogancia, por las manos de una mujer.” (Jd 9,9-10)
Mientras en una casa del pueblo haya una mujer dispuesta por su mano al ser-
vicio del Dios de los pobres, el imperio no podrá quedar tranquilo.
La seducción es de los romanos
Nos sorprende que esta claridad ideológica y política ante el imperio persa y
el imperio griego, sea, improvisamente, oscurecida ante el imperio romano.
Cuando Judas “oye el nombre” de los romanos, él se deja deslumbrar, sedu-
cir. Hace de todo para buscar su alianza y su apoyo.
El nombre de los romanos hace eco por todas partes. Es un novel imperio que
está en pleno expansionismo. Ninguno puede dejar de oír este nombre. Nombre que
mete miedo en todos los que lo escuchan (1 Mac 8, 12).
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
85
Lo que nos llama la atención y lo que debía haber llamado la atención de los
macabeos es que los romanos eran “poderosos en fuerza” y que favorecían una po-
lítica de alianzas, sobretodo con los grupos rebeldes que podían hacer estremecer a
los reinos que todavía no habían conseguido conquistar y someter. Divide et impe-
ra'. ¡divide y manda!
Cuánta ironía en este texto: “estar con los romanos”, “dirigirse a ellos”, “pro-
vocar los favores” y la “amistad” de los poderosos.
La tentación es la misma, la mismísima que, en el primer capítulo, hace caer
a los “hijos sin ley” y a muchos otros: “¡Vamos, hagamos alianza con las naciones”
(1,11)! ¡Tentación y, sobretodo, ilusión! ¿En que se distingue el imperialismo de Ro-
ma de aquél de los griegos que explotó por más de 100 años al pueblo de la tierra?
Las características del imperialismo romano son enunciadas con claridad: so-
metió; obligó a pagar tributo; aplastó; usuipó; golpeó; destruyó; saqueó; apresó mu-
jeres y niños; esclavizó...
Eso hicieron los romanos en Galia, en España, en Asia, en Grecia, en los de-
más reinos e islas, próximos o lejanos. Usaron la fuerza y la violencia para tomar
tierras, minas de plata y de oro, tributos, mujeres, niños, esclavos...
Como antes los griegos, los romanos también provocaron a su alrededor una
“grande plaga”.
El imperialismo es éste: los romanos hacen reinar o derriban de los tronos a
aquellos que ellos quieren.
El juicio final es el mismo que fue lanzado contra Alejandro Magno, en el pri-
mer capítulo: “se enorgulleció mucho” (IMac 1,3).
¿Cómo entender entonces, la opción de Judas de hacer con ellos un pacto mi-
litar? ¿Por qué esta ingenuidad política, que más tarde, menos de 100 años después,
llevará al suicidio político entregando Judea en las manos de Roma?
¿Será que Judas sólo vio la necesidad del momento, sin tener un horizonte
más amplio? Es difícil, ahora, después de 2.000 años, emitir un juicio histórico.
Nuestro texto, sin embargo, señala una causa que, quién sabe, habría conse-
guido desviar los ojos del resto.
“Ninguno de ellos ciñó la diadema.”
¡No había rey entre los romanos! Por lo menos por entonces, porque luego
surgirán los dictadores y los emperadores.
Es muy posible que el pueblo de la tierra, con la memoria de la antigua orga-
nización sin reyes ni dominadores, haya visto en el esquema político romano algo
más cercano a sus ideales que los absolutismos imperiales y despóticos de Oriente.
Ser fuertes, sin tener rey... como en los tiempos de Josué, de los jueces, cuan-
do el pueblo de la tierra conquistó el poder.
¿No teniendo rey, no habría “señores”? ¿No habría “Dioses”?
Esta es la imagen de Roma que los macabeos deben haber tomado. Es una hi-
pótesis.
Así mismo, no faltó ingenuidad en el análisis. El sistema romano nada tenía
de democrático. El pueblo no gobernaba, no decidía nada. El senado gobernaba a la
“multitud” y la mantenía “bien ordenada”. Un poder no-monárquico, sí, pero no por
eso más democrático: el pueblo continuaba siendo una multitud que debía permane-
cer en el orden.
86
SANDRO GALLAZZI, ¡Otro imaginario es posible!
Lejos de ser un elogio a los romanos, este texto señala con lucidez, antes de
la invasión romana de Palestina, que ¡Roma y su imperialismo en nada difería de los
demás imperios! ¿Por qué aliarse con ella?
Puede ser simple coincidencia pero, después de esta página, nunca se va a ha-
blar del “pueblo de Israel”. Va a aparecer la “nación de los judíos”. Judas acaba de
implantar, en Judea, la misma estructura política de las “naciones”.
No importan las opiniones de los exegetas a favor o en contra de la historici-
dad de este pacto entre Judas y Roma; lo que interesa a nuestro texto es que la gran-
de asamblea de Masfa, que marcó la primera parte, cuando fue renovada la alianza
con Dios, nuestra única ayuda, es, ahora, sustituida por el pacto militar con Roma,
con el cual Judas buscaba ayuda y fuerza.
Pero, ¿cuándo el imperio ayudó al pueblo?
Las tablas de la alianza sinaítica son sustituidas por las tablas de bronce del
senado romano. Judas, en el poder, comete el mismo error de siempre: intenta ama-
rrar a Yahvveh al proyecto imperialista. Y ahora no más con los griegos, como hicie-
ron antes los “impíos”, sino con los romanos.
¡Da igual !
E. irónicamente, lo que dicen las tablas no significa propiamente nada, más
allá de una carta de intención. Es una obra maestra de la diplomacia romana. El tra-
tado tiene un carácter defensivo de mutua ayuda, pero una ayuda dejada al sabor de
las circunstancias. Los judíos están obligados a apoyar no solamente a Roma, sino
también a sus aliados; la reciprocidad no existe (v.24). Las ventajas son todas para
Roma. Para los judíos, solamente la certeza de no tener a los romanos como enemi-
gos. Sólo eso.
Simbólicamente, después de esta alianza con Roma, Judas será derrotado y
muerto. Lo mismo va a suceder con Jonatán y, después, con Simón. Todos los co-
mandantes de la guerra macabea van a encontrar la muerte. ¡La alianza con Roma
es siempre recordada en la página anterior!
En esta memoria, los propios combatientes de la libertad sofocaron la “si-
miente subversiva de la resistencia” que los llevó a la lucha. Habiendo llegado al po-
der, ellos mismos, dejaron que su corazón “se enorgullezca”.
¡Vencieron a los griegos y comenzaron a vivir como ellos!
Con los romanos va a suceder lo mismo. Octaviarlo, el primer emperador, se
llamará augusto, divino; Calígula colocará su estatua en el templo de Jerusalén; Do-
miciano obligará al culto imperial cuando será llamado “señor y Dios”.
¡Ayer como hoy!
Sandro Gallazzi
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Macapá/AP
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Brasil
sandroga@tierra.com.br
JORGE PIXLEY
EL IMPERIO EN EL EVANGELIO
SEGÚN SAN JUAN
Resumen
En este artículo se explora la actitud del Jesús de Juan y del evangelio de Juan hacia
el imperio romano. Con un análisis del relato del juicio, se muestra que Juan respon-
sabiliza más que los sinópticos a Pilato de la muerte de Jesús. Aquí es Pilato quien
propone que Jesús quiere ser rey de los judíos. Un examen de la palabra clave kos-
mos revela una enemistad entre Jesús y el imperio durante su ministerio. La paz que
ofrece está en contraste con la paz del Cosmos-imperio.
Abstraet
This article explores the attitude of the Jesús of John and of the Gospel itself to the
Román empire. An analysis of the story of the judgment shows that John more than
the Synoptics makes Pílate responsible for the death of Jesús. In this Gospel it is Pí-
late who suggests that Jesús wishes to be king of the Jews. An analysis of the word
Cosmos reveáis an enmity between Jesús and the empire during his ministry. The pea-
ce he offers is in contrast to the peace of the kosmos-e mpire.
Introducción
Este escrito atribuido a san Juan es ante todo un evangelio. Su propósito es
promover y profundizar la fe en sus lector/as y oidores/as, corno lo dice explícita-
mente el colofón final: “estas [señales] fueron escritas para que creyéseis que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tuviéseis vida eterna” (Jn 20,31).
No debemos, por lo tanto, esperar de él una exposición sobre temas como el impe-
rio, asunto que estamos tratando en este número de RIBLA.
Sin embargo, hay momentos en el relato evangélico en los que podemos es-
perar que se deje ver cuál es la perspectiva del autor/autores sobre el imperio roma-
no que controló Palestina durante la vida de Jesús y que seguía controlando el mun-
do mediterráneo en tiempos de la comunidad para la cual Juan escribe. Salta a la vis-
ta el juicio y la condena de Jesús, condena que se realizó en una cruz.
La ejecución de Jesús por crucifixión es un dato en el cual hay unanimidad
entre los evangelistas. No tiene que ver aún con la perspectiva de Juan. Conviene,
con todo, detenernos un momento aquí. En la ley judía se contemplaba la pena de
muerte, pero ésta por pedradas tiradas por la comunidad. La cruz no era parte de su
legislación. En la práctica romana tampoco era “normal" la cruz y nunca se usaba
88
JORGE PIXLEY, El imperio en el Evangelio según San Juan
contra ciudadanos romanos. Pero se volvió frecuente su uso en las últimas décadas
de la república y las primeras del imperio para subversivos del orden (¡cosmos), prin-
cipalmente esclavos que huían o se rebelaban contra sus amos.1 Los gobernadores
provinciales también usaban este escarmiento público contra subversivos que se
oponían al orden provincial, contra asaltantes en los caminos y líderes de movimien-
tos de insurrección. Josefo informa que durante un período del sitio a Jerusalén se
crucificaron unos 500 judíos diarios de los que huían de la ciudad ( Guerra judía
V.449-451 ). Entonces, el hecho mismo de muerte por crucificción, nada extraño en
la Palestina romana, plantea nuestro tema sobre el imperio. Pero queremos más.
Queremos saber cómo Juan trata el imperio, aun cuando no sea su intención moti-
var a sus lectores a ponerse en contra de él. En su planteamiento del juicio y ejecu-
ción dejará ver su perspectiva, como también en su tratamiento de la relación auto-
ridades judías-gobernador y su uso de expresiones como kosmos que tienen que ver
con “orden" y, por ende, con “mundo” como espacio ordenado.
El relato juanino del juicio de Jesús
En todo el relato del juicio de Jesús en el evangelio según Juan se destaca la
responsabilidad de Pilato, el procurador de la provincia. Este énfasis es muy marca-
do si se compara con los relatos del juicio en los tres evangelios sinópticos donde
hay un juicio ante un Sanhedrín convocado irregularmente de noche. En Juan el
equivalente a este juicio es un interrogatorio ante Anás, el suegro de Caifás, sumo
sacerdote. El interrogatorio no tiene categoría de juicio y no termina en un fallo.
Aquí el juicio es responsabilidad de Pilato. En Lucas Pilato involucra en el juicio,
por decisión propia, a Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, (Le 24,6-12). Herodes
fue nombrado por el César y no estaba sujeto, como Pilato, al Senado. Pero en Juan
Herodes no comparte con Pilato la responsabilidad por el fallo de muerte en cruz pa-
ra Jesús. Todo cae sobre Pilato, el procurador romano de Judea.
Este énfasis juanino sobre la responsabilidad romana comienza desde la cap-
tura de Jesús. Pues, según Juan fue una cohorte de soldados con algunos siervos de
los sumos sacerdotes y de los fariseos quienes apresaron a Jesús (Jn 18,3). Una co-
horte es la décima parte de una legión y tiene, por lo tanto, unos 600 soldados(l). En
contraste, Marcos habla de una muchedumbre armada (ójlos metá majairón) envia-
da por los sacerdotes, escribas y ancianos (Me 14,44). No hay consenso entre los es-
tudiosos si Juan conoció a los sinópticos o no. En cualquiera de los casos, el con-
traste es llamativo e indica para Juan dos cosas: que los romanos fueron los respon-
sables del apresamiento de Jesús desde el primer momento y que esperaban una re-
sistencia que no sucedió. Pilato entendía que Jesús era un subversivo pretendiente al
trono; por eso, envió suficientes soldados para controlar una supuesta fuerza arma-
da de consideración.
En los sinópticos, Jesús, quien fue apresado por una fuerza enviada desde las
autoridades del templo, comparece ante las autoridades judías en un juicio formal,
aunque irregular por celebrarse de noche. Es acusado y condenado de blasfemia y
1 Martin Hengel, Crucifixión (Londres: SCM. 1977) y Jorge Pixley, La resurrección de Jesús, el Cris-
to (San José: DEL 1999), vea cap. VI.
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
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sentenciado a muerte. El equivalente en Juan es una conversación e interrogatorio
ante Anas, en su casa. Anas pregunta a Jesús “acerca de sus discípulos y de sus en-
señanzas” (Jn 18,19). Jesús responde que todo ha sido dicho a la luz del día y que
hay testigos de ello. Y Anás lo envió a su yerno el sumo sacerdote sin mayor acción
(Jn 18,24). Juan no informa sobre lo sucedido en casa de Caifás, excepto la nega-
ción de Pedro (Jn 18,25-27), y Caifás lo manda ante Pilato al amanecer (Jn 18,28)
sin una acusación formal.
El relato del juicio ante Pilato toma 39 versículos (Jn 1 8,28-19, 1 6)! Como ob-
servamos anteriormente, la ejecución es por cruz, el instrumento reservado para sub-
versivos. A Jesús se le acusa de pretender ser rey de los judíos, título que solamen-
te el César podía legítimamente otorgar. El interrogatorio de Pilato tiene la calidad
de un juicio y termina con el fallo de cruz. “Los judíos” no entran al pretorio para
no contaminarse en vísperas de la Pascua (Jn 18,28), pero desde afuera juegan un
papel en el juicio gritando por la crucificción (Jn 19,6). Aquí llama la atención dos
cosas: el uso del término “los judíos” para referirse a las autoridades de los judíos
que llevaron a Jesús al pretorio, y la dignidad de ellos ante la autoridad imperial al
rehusar entrar aun para un caso que para ellos era importante. ¡El pretorio romano
contaminaba! Este rechazo de sus súbditos obliga a Pilato a salir varias veces para
consultas de una manera poca digna de la máxima autoridad romana en Judea. Los
judíos logran, a pesar de no entrar en el salón de juicio, la condena de quien temen
porque con sus señales amenza quitarles su pueblo y crearles dificultades con los ro-
manos (ver Jn 1 1,47-48).
En Juan quien levanta la acusación contra Jesús de declararse el rey de los ju-
díos es Pilato. En el juicio ante el Sanhedrín, en los sinópticos, Jesús es acusado de
pretender ser el Cristo, un rey escatológico (Mt 26,63-64; Me 14,61-62; Le 22,66.68)
y como tal es condenado y luego entregado a Pilato. En Juan Pilato pregunta directa-
mente, “¿eres el rey de los judíos?” (Jn 1 8,33) La respuesta de Jesús es, “mi reino no
es de este mundo” [es decir, el romano] ( ek toü kósmou toútou) (Jn 18,36). El lector
atento o la lectora atenta del evangelio ya sabrá que la palabra kosmos se usa con va-
rias preposiciones escogidas con cuidado. Volveremos a ello. Con la respuesta a Pi-
lato, Jesús no niega que pretende un reino, sino que ese reinado no tenga que ver con
las instituciones conocidas en el imperio. Y en esto se dará el juego.
Lo que provoca finalmente a Pilato es la siguiente afirmación de Jesús, “no
tendrías autoridad sobre mí si no te fuera dado desde arriba. Por tanto, el que me en-
tregó tiene mayor pecado”. Desde entonces Pilato procuró matarle. (Jn 19,11-12).
“El que me entregó” es sin duda una alusión a los judíos o al sumo sacerdote. La ex-
presión “desde arriba”, como sucede con muchas expresiones en este evangelio, es
ambivalente, En el lenguaje común de Jesús, y probablemente en su intención aquí,
se refiere al cielo o a su Padre. Pero, ¿por qué provocó a Pilato? Parece ser porque
pensó que Jesús se mofaba de él refiriéndose así a los judíos que le han obligado a
salir varias veces de su despacho para consultarles como si fueran superiores a Pila-
to. Es decir, insinúa que su autoridad sobre él vendría de los líderes judíos.
Concluyendo esta sección vemos que Jesús fue sin duda alguna enjuiciado y
ejecutado por el imperio. Pero vemos también que los judíos, las autoridades judías,
tienen una relación ambigua con ese imperio. Por un lado siguen una Realpolitik que
sabe que su control de su propio pueblo depende de mantener sus buenas relaciones
con el imperio. Pero por el otro guardan un profundo desprecio por los romanos.
90
JORGE P1XLEY, El imperio en el Evangelio según San Juan
mostrado en su firmeza en no entrar al pretorio en violación de sus normas de pure-
za. Quizás la expresión más clara de su actitud ambivalente se encuentra después de
la resuscitación de Lázaro: “convocaron pues los sumos sacerdotes y los fariseos
una asamblea ( sanhedrín ) y dijeron, ¿Qué haremos pues este hombre realiza muchas
señales? Si le dejamos así muchos creerán en él y vendrán los romanos y nos toma-
rán a nosotros, a este lugar y a la nación ( etnos )" (Jn 1 1,47-48). Lograron sus pro-
pósitos con la jugada inteligente que hemos examinado en la lectura que hace Juan
de ella.
Los judíos colaboran con el imperio para mantener la paz
pero Jesús promete otra paz
Es bien conocida la manera en que Juan usa palabras claves de manera ambi-
valente. Es el caso de los judíos y también de mundo (kósmos). Para ilustrar estas
dos palabras podemos examinar Jn 7,1 -1 3. Dicen los v. 1 -2, “no quería andar por Ju-
dea porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta de los tabernáculos
de los judíos" . En dos frases seguidas sin separación tenemos los dos sentidos que
recibe la palabra en este evangelio y que a veces no se pueden separar. Aquí la pri-
mera mención se refiere sin duda a las autoridades que son las que pretenden matar
a Jesús y la segunda a la nación en su conjunto, autoridades y pueblo. El v. 13 dice,
“nadie hablaba abiertamente acerca de él por miedo de los judíos". En este evange-
lio es necesario estar muy conscientes de este uso doble de esta palabra. Hemos vis-
to ya cómo en el relato del juicio de Jesús el uso los judíos (= autoridades) domina
y si no se entiende no es posible entender el relato como tampoco otros.
La palabra kósmos tiene una ambivalencia similar. En su sentido primario en
el griego esta palabra significa orden.2 Bajo su primera acepción de orden Liddell-
Scott-Jones enlista cuatro variantes, en el siguiente orden: orden, obligación, buen
orden o comportamiento, moda, y de estados, orden, gobierno. Se enlistan cinco
acepciones de la palabra misma de las cuales la cuarta es universo , orden cósmico,
uso de los filósofos Pitágoras, Parménides y Platón. Variantes de esta acepción son
microcosmos, el orden de una ciudad, y Humanidad en general, equivalente a oikou-
mene. En los escritos del Nuevo Testamento es la cuarta acepción la que prevalece,
y es ella la que encontramos en Juan. Sin embargo, conviene recordar que el senti-
do histórico de la palabra es orden y que se refiere al universo como un gran espa-
cio ordenado o a una ciudad o un imperio como espacios políticamente ordenados.
Kósmos se traduce comúnmente como “mundo”, y es mundo en cuanto espacio fí-
sico o político ordenado.
Pues bien, conviene recordar la discusión con Nicodemo que viene temprano
en el evangelio. Gira en torno a otra palabra ambivalente, gennesthénai ánothen,
donde gennesthénai es nacer pero ánothen puede significar de nuevo o de arriba, y
probablemente debe entenderse en este capítulo en ambos sentidos. Kósmos tiene
una ambivalencia similar. El cap.l trata de la creación del mundo, de manera que
kósmos en v.9- 1 ü debe tener este sentido, universo creado, cuando dice “todo hom-
- Para ello puede consultarse la Greek-English Lexicón de Liddell. Scolt y Jones (Oxford, Oxford Uni-
versity Press) cuya primera edición es de 1843 y su novena revisión de 1940.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
91
bre que entre en el kósmos" y “en el kósmos estaba, y el kósmos fue por él pero el
kósmos no le conoció”. Ahora veamos la lógica de la secuencia Jn 6, 14-1 5, “así pues
los hombres viendo las señales que hacía decían que era verdaderamente el profeta
que venía al mundo (eis ton kósmon). Jesús sabía que venían para tomarle y hacer-
le rey...” ¿Venía al mundo? ¿Cuál mundo? ¿Por qué sabiendo que venía al mundo
como profeta querrían hacerle rey ? Aquí mundo tiene, según parece, una acepción
política. Viniendo a este mundo con su orden cívico-político como profeta hace pa-
recer que debe ser rey de este microcosmos. En Jn 8,23 tenemos por primera vez una
frase llamativa del Jesús de Juan, “vosotros sois desde este mundo (ek toútou toú
kósmon) pero yo no soy desde este mundo (ek toú kósmon toútou)". ¿A cuál sentido
de mundo se refiere? Es probable que sea a dos sentidos a la vez, mundo-universo
y mundo-esfera romana. Es decir, vosotros los judíos sois de ambas y yo de ningu-
no de los dos.
Esto nos trae a un texto crucial: “os digo que paz os doy, mi paz os doy; no
como ho kósmos la da os la doy” (Jn 14,27). ¿Qué significa que el mundo da paz?
Ah. aquí tocamos fondo. El ministerio de Jesús fue durante el reinado de Tiberio
( 1 4-37 d.C.), el segundo emperador, sucesor de Augusto. Antes de ser emperador Ti-
berio como general había luchado en las fronteras oriental y norte para mantener los
enemigos de Roma a distancia. Como defensor de fronteras era un pacificador. Au-
gusto antes de él tuvo una campaña de relaciones públicas bajo el lema “paz y segu-
ridad” (pax et securitas). Julio César había sido asesinado y siguió una guerra civil
en la que Octavio, después conocido como Augusto, prevaleció. Octavio dio paz de
los enemigos internos del orden (kósmos) y Tiberio de los enemigos externos. Efec-
tivamente, el orden imperial prometía y daba paz, en un sentido obvio del vocablo.
Pero Jesús promete a los que creen en él una paz que no es como esta paz imperial,
sin negar que ella fuera importante. La paz de Jesús es una relación armónica entre
el cielo y la tierra, asunto discutido con Nicodemo en Jn 3.
Los judíos entendían, según parece por el evangelio de Juan, que ellos y no
Pilato eran los garantes del orden en el microcosmos que era Judea. Jesús con uní
número creciente de seguidores amenazaba su control y si faltaba la paz de Judea
sin duda el imperio intervendría para imponer la paz sin ellos, los judíos. Existía
pues una convivencia entre las dos autoridades, aunque los judíos despreciaban en
última instancia al imperio. Lo despreciaban pero lo necesitaban. Y Jesús entendió
con lucidez, por lo menos según Juan, que ambos mundos, el microcosmos de los
judíos y el macrocosmos del imperio le odiaban porque en el fondo no era de nin-
guno de los dos. El también prometía paz, pero una paz que ni uno ni otro podía dar.
Y. como dijo a Pilato, tenía su reinado, un reinado que no era de este mundo, ni el
mundo-universo creado por Dios ni el mundo-imperio regido por el César.
Más sobre la persona de Jesús
A pesar de la reticencia del evangelio de confrontar el imperio, “Juan” deja
muchas claves para el lector? Una de ellas es la insistencia en Galilea como cuna de
O
- Al decir Juan nos referimos al autor aparente del evangelio tal como ha llegado a nosotros. La tra-
dición eclesial fue unánime en pensar que Juan fue el discípulo que Jesús amó mencionado varias ve-
92
JORGE PIXLEY, El imperio en el Evangelio según San Juan
Jesús y a la vez como una región periférica tanto de Judea como del imperio. Am-
bos elementos se introducen en Jn 1,45-46 cuando Felipe, discípulo de Juan que aca-
ba de conocer a Jesús, va a buscar a su hermano Natanael. Le dice Felipe, “hemos
encontrado a aquél de quien Moisés escribió, Jesús el hijo de José de Nazaret”. Y
responde Natanael, “¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Careciendo de un relato
del nacimiento de Jesús, ésta es la presentación de su procedencia. Acto seguido, en
Jn 2,1, se presenta la primera señal que Jesús realizará, que será en “Caná de Gali-
lea”. Queda así confirmado el carácter galileo del protagonista del evangelio.
El asunto vuelve a aflorar durante la presencia de Jesús en Jerusalén para la
fiesta de tabernáculos en el cap. 7. En 7,40-44 se nos informa de conversaciones en-
tre la plebe si éste no sería el profeta o el Cristo. La opinión contraria viene de quie-
nes opinan que el Cristo debe provenir de la casa de David y de Belén de Judá. El
contraste entre periferia y centro de Judea se dramatiza de esta forma, y se vuelve a
subrayar que Jesús viene de la periferia. La pregunta sobre quién es Jesús también
se plantea en una reunión de “sacerdotes y fariseos” (Jn 7,45-52) y se resuelve ne-
gativamente con la observación “de Galilea no se levanta ningún profeta”. Nueva-
mente se define la naturaleza periférica de la procedencia de Jesús.
En 8,48 tenemos una variante al tema de su procedencia periférica cuando los
judíos , a quienes ya conocemos como las autoridades, responden a Jesús, “no diji-
mos nosotros bien que eres samaritano y que tienes un demonio”. En la respuesta de
Jesús refuta la acusación de tener un demonio pero no parece tener problema con la
acusación de ser un samaritano. Puede ser porque la considerase de obvia falsedad
o puede ser porque se sentía a gusto en la compañía de los también periféricos sa-
maritanos.
En el relato de la prisión y juicio de Jesús vuelve el tema, identificando a Je-
sús como nazareno (nazoraios). En el jardín el cohorte que viene a llevarse a Jesús
busca a “Jesús el nazareno” en Jn 18,5 y 7. Son soldados romanos y la identifica-
ción del que buscan lo sitúa como un marginado, como si di jéramos en nuestra cul-
tura adicta al dinero, “x el pordiosero”. Esta característica “oficial” se subraya con
el título puesto por Pilato en la cruz, “Jesús el nazareno rey de los judíos” (Jn 1 9, 19)
como para ridiculizar a sus “aliados” judíos con un rey que es de Galilea.
Pero pasemos a como entiende su misión el Jesús de Juan. En la misma intro-
ducción se nos presenta un tema importante, Jesús vino al mundo (eis ton kósmon),
y aunque el mundo era suyo no le conoció (Jn 1,9-10). En el contexto de una refle-
xión cuasi filosófica kósmos tiene el sentido filosófico de universo. Así la introduc-
ción del evangelio a un valor universal filosófico a la persona de Jesús.
El tema de venir al mundo vuelve a aparecer en la conversación nocturna con
Nicodemo en el cap. 3. Aquí se da en el contraste entre lo terrenal (ta epígeia) y lo
ces en el evangelio (Jn 13.23; 19,23; 21.20; 1 8, 1 5[?]; 20,3[?]) y en identificar este discípulo que Jesús
amó con Juan, hijo de Zebedeo. Hoy entre los estudiosos de Juan estas dos identificaciones ya no con-
siguen adeptos: el discípulo amado permanece anónimo y no hay razones por creer que el o los auto-
res fueran del círculo de quienes fueron amigos de Jesús en Galilea. Es muy general la opinión que es-
te evangelio incorpora fuentes enteras, de las cuales solamente la fuente de las señales goza de gene-
ral aceptación. También son generales las opiniones de que el texto ha sufrido una alteración en su or-
den, especialmente el desplazamiento de los caps. 15a 1 7, y que el cap.2 1 es un apéndice añadido des-
pués de concluida la obra inicial. Nada de esto interesa para nuestros fines. Estamos leyendo el evan-
gelio en su forma final en la que ha llegado a nosotros, y al decir Juan nos referimos a su autor apa-
rente.
REVISTA DE INTERPRETACION BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
93
celestial (ta epouránia). Después de una discusión frustrada, Jesús dice, “nadie as-
ciende al cielo sino el que descendió del cielo, el hijo del hombre” (Jn 3,13). En un
párrafo siguiente que no se sabe si es parte de la conversación o un comentario al
lector añade, “como Moisés levantó la serpiente en el desierto así debe ser levanta-
do el hijo del hombre para que todo aquél que crea en él tenga vida eterna” (Jn 3,14-
1 5). Se añade así un factor importante en este evangelio, creer que Jesús vino del Pa-
dre, no rechazarle como hicieron los suyos en Jn 1,10. En un texto muy predicado
se dice acto seguido que Dios amó al mundo, y kósmos aquí debe tener el doble sen-
tido que luego se irá clarificando - universo e imperio. Dios ama ofreciendo la opor-
tunidad de creer en el Hijo del Hombre como enviado del Padre y así recibir vida
eterna, que parece ser equivalente de vida celestial.
El tema se presenta con todos sus bemoles en el relato preparativo de la Pa-
sión, comenzando en Jn 13,1, “sabiendo Jesús que su hora vino para que volviera
del mundo (ek toíi kósmou ) a su Padre, habiendo amado a los suyos en el mundo (en
tó kósmo) los amó hasta el final”. El venir del Padre ya se había introducido de pa-
sada en Jn 5,37; 6,44 y 8,18. Cuando Jesús da su explicación final de su misión di-
ce en Jn 16,28, “salí desde el Padre y vine al mundo (eis ton kósmon ); de nuevo de-
jo el mundo y voy al Padre”. Esto es la forma definitiva del descender del cielo y
subir al cielo del cap. 3: salir enviado por el Padre y volver a rendir cuentas al Padre.
La conversación con Felipe en Jn 14,8-14 vincula este salir en misión con los “ami-
gos” de Jesús. Ellos deben creer que esto es así y así tener acceso a las mansiones
celestiales.
Esto tiene poco que ver con el imperio, excepto la perpetua ambivalencia de
la palabra kosmos, cuyo orden puede en cualquier caso referirse al orden imperial.
Pero, repetimos, Juan no es un evangelio cuyo objetivo sea promover una política
anti-imperial. Donde el imperio aparece con mayor claridad en el mensaje de Jesús
es en su dicho sobre la paz que da - en contraste con la paz que da el kósmos , cla-
ramente aquí el orden-mundo imperial (Jn 14.27).
Conclusión
En el evangelio según Juan el imperio es un telón de fondo. Pero es un poco
más que simple telón de fondo. Aunque la misión de Jesús, enviado por el Padre pa-
ra redimir a quienes crean en su misión, no es en sí política, su proclamación de una
paz que no es la del imperio ya introduce un elemento político que no escapa a Pi-
lato, el procurador del senado para administrar la provincia romana de Judea. En su
interrogatorio éste va directamente al grano al preguntar si Jesús pretende ser rey de
los judíos, y Jesús dice en efecto que así es. Ante esta confesión no le queda a Pi la-
to más alternativa que matarlo con la ejecución reservada a subversivos, la cruz. En-
tonces, el evangelio entiende que hay un elemento esencial de la misión del Hijo de
Dios que es político y que viola las leyes que el imperio impone en Judea.
Además, el estilo de organización de su movimiento es ya una crítica implí-
cita tanto a las autoridades judías como a las del imperio. Jesús lava los pies de sus
discípulos (Jn 1 3,1 -1 1 ) y les pide que ellos hagan lo mismo. El mandamiento por ex-
celencia que deja con ellos antes de regresar a su Padre es que se amen unos a otros
y que su amor sin jerarquías sea lo que llame la atención a los de afuera (Jn 12,34-
94
JORGE PIXLEY, El imperio en el Evangelio según San Juan
35). La imagen de la vid y sus sarmientos para representar su movimiento indica
que, después de Jesús, no deben haber jerarquías (Jn 15,1-17). Jesús entiende que
este tipo de organización hará que el kósrnos los odie (Jn 15,18-19), y aquí kósmos
con su ya sabido doble sentido. Parece que la oposición entre el discípulo que Jesús
ama y Simón Pedro señala una tensión que la comunidad de Juan sentía con otras
formas del movimiento de seguidores de Jesús que tenían una organización jerárqui-
ca. Esto no es nuestro tema en este estudio.
Nuestra investigación ha llegado a su fin. Pienso que ha quedado claro que el
imperio tiene una presencia importante en este evangelio, más que en los demás. Y
que la oposición al imperio es intrínseco a la misión y mensaje del enviado del Pa-
dre como lo entiende Juan. Con ello hemos completado nuestro aporte al tema de
este número de RIBLA.
Bibliografía de escritos accesibles
Franz J. Hinkelammert, El grito del sujeto - Del teatro-mundo del evangelio de Juan al pe-
rro-mundo de la globalización, San José: DEI, 1998
Pablo Richard, “Claves para una lectura histórica y liberadora (cuarto evangelio y cartas)”,
en RIBLA 17(1 994) 7-34 (vea también todo este número de RIBLA dedicado al cuar-
to evangelio).
Francisco Rubeaux, “Las raíces del cuarto evangelio”, en RIBLA 22 (1996) 58-70.
Pedro Lima Vasconcelos, “El camino es estrecho - Idas y venidas en la incorporación (de
parte) de la tradición juanina al canon del Nuevo Testamento”, en RIBLA 42/43
(2002) 109-130.
Jorge Pixley
790 Plymouth Road
Claremont, California 91711
USA
Üpixley@earthlink.net
VIOLETA ROCHA A.
ENTRE LA FRAGILIDAD Y EL PODER
Mujeres en el Apocalipsis
Una palabra en forma de galaxia.
Una galaxia en forma de palabra.
¿Será el primer día del Génesis?
¿O tal vez el último del Apocalipsis?
¿Y si el Apocalipsis no es más que
el comienzo del Génesis y viceversa?
M. Najlis
Resumen
Los roles de las mujeres en el Apocalipsis nos desafían a un proceso hermenéutico
que cobra mucha vigencia en el contexto que vivimos hoy globalmente, y particular-
mente en nuestro contexto latinoamericano. Toda esa apariencia que muestra poderío,
indicaría que tienen control, pero es ilusorio. Una crítica de género al texto mismo,
sus símbolos, imágenes se hace necesaria para comprender que la relación dualista
presente en el libro responde en parte a la situación política y socio-económica de la
opresión. La profunda subjetividad presente en los relatos del Apocalipsis, evidencia-
da en la simbología, ¿no podría representar una alternativa del autor, una propuesta o
necesidad de trascender esa realidad socio-temporal, generando otras resignificacio-
nes de dichos símbolos e imágenes? Los roles de los sujetos colectivos, la comunidad
profética (Ap 12), el poder imperial (Ap 17), la nueva creación en sentido cósmico
(Ap 21,22) son también sujetos políticos que desarrollan relaciones sociales que da-
rán lugar a una producción de subjetividad. Esta subjetividad se realizará desde las
actitudes de dichos sujetos ante la vida, ante el poder, ante la crisis, y ante el deseo.
Abstract
The roles women play in the book of Revelation challenge us to think about a herme-
néutica] process that becomes relevant in the global process we live today, particu-
larly, in our Latin American context. A gender criticism applied to the text, to its sym-
bols and images, is necessary in order to understand that the dual relation present in
the book responds, partly, to the political, social and economic situation of oppres-
sion. The deep subjectivity present in the narratives of Revelation, evident in those
symbols, seems to propose whether they might represent the author’s alternative pro-
posal or the need to transcend that socio-temporal reality by generating other “re-sig-
nifications” for those symbols and images. The roles of the collective subjects, the
prophetic community (Rev 12), imperial power (Rev 17), the cosmic sense of the
New Creation (Rev 21,22) are also political subjects which develop social relations
which wi 1 1 make space for a production of subjectivity. This subjectivity will be rea-
lized from the attitudes of such subjects vis-á-vis the crisis, life, power and desire.
96
VIOLETA ROCHA A., Entre la fragilidad y el poder
Fragilidad y poder
Los roles de las mujeres en el Apocalipsis nos desafían a un proceso herme-
néutico que cobra mucha vigencia en el contexto que vivimos hoy globalmente, y
particularmente en nuestro contexto latinoamericano. El rol de la mujer del cap. 1 2,
el gran signo que aparece en el cielo, marca la situación inicial que describe a una
“mujer vestida de sol, la luna sobre los pies, y sobre la cabeza una corona de doce
estrellas” (v. 1 ). Estas figuras forman una isotopía celeste “sol-luna-estrellas” que de-
finen su estado como celeste o estelar. La mujer tiene el rol actancial de sujeto de un
programa de dar a luz. Pero también aparece otro signo en el cielo, descrito como
un gran dragón rojo, que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas, sie-
te diademas (v.3). Su poderío es marcado por su hacer: “su cola, arrastraba la terce-
ra parte de las estrella del cielo, y las precipitaba sobre la tierra” (v.4a). Esta es la
primera demostración de agresividad contra la mujer. Él juega el rol actancial de
quien tiene un objetivo, es decir un programa donde el querer se precisa con su se-
gundo acto que es el de situarse frente a la mujer, para devorar a su hijo (v.4b). Es-
ta mujer-signo desarrollará su rol entre la dinámica de poder (apariencia) y la fragi-
lidad ante las amenazas del otro signo en el cielo, el dragón, que la perseguirá has-
ta el final.
Según j. Calloud' hay dos programas narrativos que oponen a Dios y al dra-
gón. Calloud precisa que el éxito de uno implica el fracaso del otro e inversamente.
Él concibe los caps. 12 y 13 como un conjunto, y el cap. 13 parece mostrar el éxito
de las bestias. Propone comprender los contenidos semánticos de estos capítulos a
partir de la isotopía de roles familiares y de modelos de comportamiento. Pienso que
el análisis discursivo, con el aporte de la crítica de las fuentes y de la intertextuali-
dad. puede ayudarnos a desarrollar un poco más en detalle la figura femenina y su
relación con las otras figuras, para intentar comprender los roles temáticos y los va-
lores que son proyectados en el texto.
La figura de la mujer, de las 19 veces que la palabra aparece en todo el libro
de Apocalipsis, se encuentra siete veces en el cap. 12: v. 1 aparece la mujer, v.4 mu-
jer dando a luz, v.6 mujer huye al desierto, v. 13 mujer perseguida por el dragón, v. 15
mujer amenazada por los ríos, v. 1 6 mujer salvada por la tierra, v. 1 7 mujer y su des-
cendencia.
Los trazos semánticos de la mujer se pueden representar de la siguiente ma-
nera:
Mujer en peligro
Vestida de sol -
Mujer protegida
MUJER-
SIGNO
Mujer sin calificación específica
Madre de su hijo
“madre” de una descendencia
Si la mujer del cap. 12 es un sujeto colectivo, es posible verla como una co-
munidad profética que vive su fe en un contexto de peligro constante, donde la ten-
sión entre la vida y la muerte crea alternativas y estrategias de lucha para obtener la
J. Calloud, “Apocalypse 12-13 - Essai d'analyse sémiotique“, en Foi et Vie - Cahiers Bibliques 15
(1976) 28.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
97
victoria definitiva. La imagen de la mujer es utilizada positivamente en dos senti-
dos: 1 ) por la herencia de una memoria colectiva de un pueblo que tiene una espe-
ranza mesiánica, b) para asumir un rol profético que se vive en medio del dolor y
del sufrimiento, donde el sistema de valores está determinado por la alegría y la fi-
delidad aun a pesar del precio a pagar (v. 1 1 ). La mujer asume su rol en medio de las
ambigüedades: por una parte su fragilidad, su impotencia, y por la otra parte, el de-
seo de dar al mundo la esperanza y el deseo para la lucha.
Por otro lado encontramos en el cap. 1 7 a la gran prostituta que es aludida co-
mo misterio (v.7), que causa asombro. La mujer sobre la bestia viene de la tierra, no
es celestial.2 Está vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas
y perlas, toda una isotopía económica de la riqueza. El misterio es revelado por el
ángel: es Babilonia (v.7). Otros grupos tienen nombres sobre sus frentes, los que tie-
nen la marca de la bestia (13,16; 14,9), los 144.000 que tienen el nombre de su Pa-
dre escrito sobre su frente (14,1; 22,4). Varios autores señalan que las prostitutas ro-
manas usaban sobre sus cejas rótulos inscritos con sus nombres.
Al considerar la identidad de la mujer, nos ayudan estros trazos semánticos:
La prostituta (vs. La novia)
Es Babilonia (vs. la nueva
Jerusalén)
La tentadora de los hombres MUJER- ^
i PROSTITUTA- |
Sentada sobre muchas aguas ministerio
(multitudes)
Comercio, poder y gran riqueza
/
Persigue a los santos
Muy cercana a la Bestia
Gobierna sobre los reyes y
fornica con ellos.
Toda esa apariencia que muestra poderío, indicaría que tiene control, pero es-
to es ilusorio. Su fragilidad es evidente, la bestia misma la destruirá (v. 16). La bes-
tia aborrecerá a la prostituta... y la quemarán con fuego. En Lv 21,9 el castigo por
ser una prostituta era ser quemada en el fuego. Su fin es el fuego, del que el humo
que sale sube por los siglos de los siglos (19,3). El cap. 1 8 detallará esta destrucción
de Babilonia que es el imperio de Roma, hasta convertirla en desierto. Las imáge-
nes son fuertes, impactantes para mostrar que no queda nada para ver la Babilonia-
Roma.
Una propuesta pedagógica para leer el Apocalipsis
El género de la apocalíptica nos introduce a un mundo pleno de narraciones,
de visiones, oráculos, éxtasis, adoración, alegorías, sufrimiento, y de revisión misma
de la historia y de la esperanza. Este mundo está puesto en imágenes donde el len-
guaje juega un rol muy importante. El poder del lenguaje y el poder de las imágenes
9
^ Jean Pierre Charlier nos ofrece una sinopsis de ambos capítulos donde se muestran los puntos de en-
cuentro y las oposiciones entre las descripciones de ambas mujeres (J.P. Charlier, Comprender el Apo-
calipsis, vol. 2. Bilbao, Desclée de Brouwer, 1993, p. 69).
98
VIOLETA ROCHA A., Entre la fragilidad y el poder
producen diferentes efectos sobre los lectores y lectoras. La semiótica, entre otros
acercamientos exegéticos al texto, nos resulta útil, pero se impone una pregunta: ¿Có-
mo desarrollar una lectura del Apocalipsis donde la pedagogía y una didáctica del
lenguaje de las imágenes puedan ofrecer otras aproximaciones hermenéuticas?
Propongo tres ejes para intentar responder a esta cuestión:
/. El lenguaje del Apocalipsis como reflejo de un contexto
a. El lenguaje del Apocalipsis
El lenguaje del Apocalipsis está considerado como un “anti-lenguaje”; es de-
cir, como un lenguaje que responde a un contexto de crisis. Está caracterizado por
la sustitución de antiguas palabras con nuevas de acuerdo a la misma gramática, que
hace posible la creación de un nuevo vocabulario para nuevas identificaciones.' En-
contramos así la utilización de diferentes palabras para expresar un concepto de ba-
se. Por ejemplo, los términos “Dios” y “Jesús” pueden ser empleados indistintamen-
te, lo mismo Satanás que Imperio Romano.* * * 4
Así mismo, el lenguaje del Apocalipsis nos permite ver e identificar los gru-
pos sociales al interior del texto. A través del análisis exegético de los capítulos! 2,
17 y 21-22, podemos reparar en símbolos colectivos, que pudiéramos también lla-
mar “sujetos colectivos”.
Estos símbolos están organizados de forma binaria, de manera que forman
un “cuerpo social” que evidencia los sistemas de valores presentes en el texto. Por
ejemplo:
Dios
Jesús
Los ángeles de Dios
La mujer vestida de sol
Jerusalén
Los santos y mártires
La nueva creación
Satanás
Las bestias
Los ángeles del Dragón (Satanás)
La mujer prostituta
Babilonia
Los idólatras y asesinos
La vieja creación
Así mismo, la designación de personajes utiliza el artículo definido que ofre-
ce no solamente un nexo de identificación posible, sino que también construye una
relación anafórica.5 El texto utiliza 17 veces el artículo definido para determinar los
nombres o los sustantivos. Pareciera que el autor del Apocalipsis escribe utilizando
la anáfora, porque hay referentes comunes y familiares que establecen la relación
del lector/a con los personajes puestos en imágenes.
^ El Apocalipsis nos presenta un ejemplo en el cap. 2 que pone en evidencia la problemática de las sie-
te iglesias y sus adversarios, los falsos maestros que se pretenden judíos pero que, en realidad, perte-
necen a la sinagoga de Satanás; allí Antipas, el testigo fiel, ha sido asesinado (2,13) (J. E. Hurtgen, An-
ti-language in the Apocalypse of John , Lewiston, Mellen Biblical Press, 1993, p. 13).
4 Otro ejemplo está en Ap 1.5 “y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el so-
berano de los reyes de la tierra”, y también en Ap 1 2,9 “y fue lanzado fuera el gran dragón rojo, la ser-
piente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (J. E. Hurtgen, Anti-
langucige in the Apocalypse of John, p. 13).
-s Se dice que un segmento de discurso es anafórico, porque se hace necesario dar una interpretación
(aunque sea literal) que nos lleva a otro segmento del mismo discurso “interpretando” el segmento al
cual se reenvía por el anaforismo.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No, 48
99
b. Un lenguaje expresado al masculino
Las relaciones de poder, la terminología sexual, y los elementos guerreros
contribuyen a reforzar el aspecto masculino del lenguaje. Los poderes presentes de-
signan relaciones simétricas y asimétricas. Algunas veces encontramos poderes
equivalentes; ciertos actores o sujetos ganan la batalla, otros la pierden, y sus accio-
nes se desarrollan hasta el momento final, donde no hay más que un vencedor. Tam-
bién hay poderes que son absolutizados: sea Dios, sea Satanás.
Si lo relacionamos al contexto, y aceptamos que el Apocalipsis está relacio-
nado al reino de Domiciano,* * * * * 6 percibimos que en Asia Menor, existían templos dedi-
cados a Domiciano, uno en Efeso, y otro en Laodicea. El culto a la estatua del em-
perador de siete u ocho metros en Efeso revela las relaciones de poder que tejen el
fondo del Apocalipsis. Así como las frases que describen la apariencia de la gran
prostituta, de la nueva ciudad con las piedras preciosas, evidencian el poder de los
bienes materiales.
El lenguaje guerrero está asociado a la guerra santa, una temática conocida en
las tradiciones judías, con la diferencia que el personaje “Jesucristo” está en el cen-
tro del tema. Parece ser que esta guerra se ha desatado a causa del grito o clamor pol-
la justicia o por la venganza que se expresa en Ap 6,9-10. Los sentimientos de odio
y la violencia son parte de este lenguaje guerrero. Las imágenes descritas en Ap 1,1 6;
2,12b y 19,15.21 presentan una espada afilada, símbolo de guerra y de muerte.7
La guerra se desarrolla en el cielo y en la tierra, y figuras distintas juegan ro-
les diversos. Es decir, se trata de una guerra cósmica, y ningún espacio está libre de
estos sucesos.
Así mismo, el lenguaje sexual está desarrollado a dos niveles: a) conceptos
como los expresados por los términos: seducción, adulterio, prostitución, alumbra-
miento, fornicar, purificar, b) roles correspondientes a estos conceptos: prostituta,
vírgenes, madre, esposa, esposo.
Las oposiciones de puro e impuro, digno e indigno, están ligadas a la termino-
logía sexual del libro. Los cuerpos de mujeres y de hombres y sus relaciones constitu-
yen una llave hermenéutica para comprender los roles sociales que ellos representan.
2. El poder de las imágenes y de los símbolos
Elisabeth Schüssler Fiorenza describe el Apocalipsis como un discurso retó-
rico que tiene por finalidad la persuasión. K Este poder de persuasión consiste en pro-
^ Hay una diversidad de hipótesis sobre el tipo de persecución en el Apocalipsis. A. Yarbro Collins
propone que en esta época había problemas con los diferentes grupos sociales y religiosos tales como
los de los judíos y los de la sinagoga de Satán (2,9); los grupos de Jezabel, Balaam y los nicolaítas. La
muerte de Antipas (2,13) es interpretada como un martirio a causa de su testimonio de fe. Yarbro Co-
llins propone los años 95-96 como fecha posible para la redacción del libro (A. Yarbro C., Crisis and
Catharsis - The power of the Apocalypse, Philadelfia. Westminster Press, 1984, pp. 84-106).
7 J. G. Heintz hace un análisis de correspondencias simbólicas y escribe: “la espada corresponde al
fuego, el fuego devorador, que más que un elemento natural es la expresión mayor del poderío divino
en las más antiguas tradiciones semíticas” (J. G. Heintz, Rencontres de l'Ecole du Louvre - hnage et
Signification - La documentation francaise , París, 1983, p. 65).
x Elisabeth Schüssler Fiorenza escribe: “rhetorical analysis seeks to explore the persuasive power of
Revelation's symbolic language within th book's overall structure of meaning as well as within the
rethorical situation that is inscribed in the text and rooted in a particular sociohistorical matrix” (E.
Schüssler Fiorenza, Revelation. Vision ofa Just World, Fortress Press, 1991, p. 20).
100
VIOLETA ROCHA A., Entre la fragilidad y el poder
ducir diferentes efectos de resonancia con el contexto general, con el lector y lecto-
ra implicados en su realidad, con las ideologías que están detrás y que hacen la in-
terpretación de estas imágenes y símbolos. ¿Cómo se conciben estas imágenes y es-
tos símbolos en una cultura patriarcal y en un contexto imperial? ¿Cómo se interio-
rizan las mismas en una cultura donde las imágenes representan un medio didáctico
que facilita la comprensión y el aprendizaje? ¿Cómo estas imágenes determinan una
ética y un comportamiento de vida?
a. Roles sociales
roles femeninos roles masculinos
prostituta vírgenes
profetisa servidores
esposa esposo
madre santos guerreros
¿Cómo identificarse con estos roles? Los roles femeninos se asocian a la se-
ducción ejercida sea a nivel intelectual, como lo sugiere la enseñanza de Jezabel, o
sea por la apariencia exuberante de la gran prostituta que conduce a la lujuria, que
fornica con los reyes de la tierra, sea a través de signos y de prodigios que ejerce la
bestia sobre los pobres, los ricos, los pequeños, los hombres libres y los esclavos
(Ap 13,6). En cuanto al rol de madre y de esposa, las mujeres pueden también inte-
riorizar el sufrimiento del alumbramiento de la mujer del cap. 12, y la esperanza de
la nueva creación a partir de la imagen de la mujer-esposa del cap. 21.
De otra parte, los roles asociados a los hombres no son fáciles: guerreros san-
tos, servidores, profetas y vírgenes. La imagen del guerrero representa el ideal de la
fuerza, la estrategia militar, las armas y la muerte. Esta imagen nos conduce a otra
imagen, la guerra.9 Los hombres vírgenes muestran la virginidad como exigencia vi-
tal para seguir al Cordero. Es imperativo evitar la contaminación con las mujeres a
través del contacto sexual. 111 Los otros roles que los hombres juegan como servido-
res y profetas, ancianos que cantan y adoran al Señor, parecen mostrar un escenario
litúrgico y profético masculino.
b. Proposición de una ética de vida
Si aceptamos el Apocalipsis como un discurso retórico de persuasión, hace
falta preguntarse: ¿De qué persuasión estamos hablando? ¿Cómo las imágenes y
los símbolos se prestan para lograr el objetivo? Propongo establecer algunos temas
éticos:
? Qui desiderat pacem, praeparet bellum, “quien desea la paz, debe armarse para la guerra”, decían
¡os romanos.
'0 Existen diversas interpretaciones en este aspecto: un sentido alegórico, un sentido literal, un llama-
do al ascetismo, una exigencia para un pequeño grupo, etc. Carlos Mesters interpreta a estos militan-
tes como aquellos que no se contaminan con los falsos dioses (Carlos Mesters, Esperanza de un pue-
blo oprimido - Apocalipsis: una clave de lectura, México, Ediciones Dabar, 1992 [Colección Biblia y
Vida],
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
101
b. 1 . Grupos que se organizan alrededor de su memoria histórica y de su fe
El autor del Apocalipsis integra estas imágenes y símbolos de realidades con-
cretas para generar una reflexión sobre el mundo por venir." Podríamos hablar de
una ética de vida que se construye a partir del recuerdo de promesas de un Dios que
está presente en la historia (a diferencia de un dios cósmico de las corrientes hele-
nísticas), y a partir de deseos colectivos mantenidos de generación en generación en
gran parte por la cultura oral y popular.
Pablo Richard señala que la apocalíptica es un tema ético muy discutido a
causa de la violencia y de la hostilidad que distintos textos parecen transmitir.12
A.Yarbro Collins afirma que el Apocalipsis es una forma para expresar las angus-
tias, los sufrimientos; es concebido como una catarsis, que tiene el propósito de sa-
nidad. C. G. Jung habla de ordenar el caos a través de la simbólica de la “manda-
la”. I? El libro nos invita a ser parte y destinatario de ese mundo simbólico que nos
llama a comprender los símbolos y los mitos a partir de contextos históricos. Una
ayuda puede ser la polisemia de mitos. El saber discernir hace parte de un proceso
pedagógico que puede conducir a la movilización y a la organización de grupos, de
pueblos que viven una ética de valores nuevos y comunitarios.
b.2. Establecimiento de nuevas relaciones
En tanto los adoradores de la bestia proclaman el poder del imperio global di-
ciendo: “¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?” ( 13,4), los segui-
dores del Cordero proclaman “Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de
nuestro Dios y la autoridad de su Mesías...” (Ap 12,10). Esta afirmación del reino
de Dios se cristaliza en e¡ descenso de la ciudad santa, la nueva Jerusalén, donde
otras relaciones son posibles.
El lector y lectora del Apocalipsis encontrará imágenes positivas y negativas.
Estas imágenes se constituyen en símbolos y anti-símbolos, como lo hemos visto an-
teriormente. El texto ofrece también la imagen de mujer-esposa que se transforma,
en su recorrido figurativo, en la ciudad nueva. La expresión “el Espíritu y la esposa
dicen: Ven!” (22,1 7), presenta a la mujer-esposa como un sujeto colectivo: la comu-
nidad de mujeres y hombres que creen en esta nueva creación y que la esperan acti-
vamente.
1 1 Hcrmann Gunkel dice que las imágenes son símbolos tradicionales que expresan: los ritmos de la
naturaleza, los conflictos humanos, la identidad y el origen de un pueblo (J. Gager, The attainment of
millenial bliss tlirough mytlt: ihe book of Revelation, Prentice-Hall, Etat Unis, 1975, p. 50).
Pablo Richard, Reconstrucción ele la esperanza, San José/Costa Rica, DE1, 1994, p. 201).
1 1
Es interesante el articulo de Rose Kitzberg, “Wasser und Baume des Lebens - Eine feministeh-in-
tertextuelle Interpretation von Apk 21/22”. Ella retoma la propuesta de Jung de la mandala como una
estructura que presenta una imagen del mundo que pasa del caos al orden perfecto. Se trata de una ten-
tativa de auto-sanación de la naturaleza, que no resulta de una reflexión consciente, sino de una pul-
sión instintiva (C. G. Jung, Psychologie et Orienlalisme , París, Albin Michel, 1985, pp. 103-104).
102
VIOLETA ROCHA A., Entre la fragilidad y el poder
La dimensión celeste es interpretable/visible/tangible/terrestre
Una ciudad construida con la herencia de la fe y la memoria de otros
dio de valores ec
1
Establecimiento de nuevas
relaciones
Mujeres y hombres que viven su pluralidad juntos/as en la gloria de Dios sobre la
tierra
Hombres y mujeres que tienen el mismo acceso a la vida sin restricciones
3. El lenguaje simbólico como medio pedagógico
Si seguimos la propuesta de A. Yarbro Collins, que considera el Apocalipsis
como una catarsis, es necesario decir que esta catarsis es organizada. El autor cons-
truye el texto como un gran diálogo desde el principio hasta el fin. La introducción
del libro muestra la revelación de Jesucristo que es dada a su servidor Juan a través
de su ángel, y Juan que la transmite a aquellos que escuchan las palabras de la pro-
fecía. Pero Juan no solamente habla, sino que escribe, discierne, y deja espacios de
apertura para otros y otras. La estructura del libro parece estar organizada a partir de
estas preguntas básicas: ¿Para qué? ¿De qué? ¿De quién? Es así que el libro presen-
ta una pedagogía de la apocalíptica, de la profecía, de carácter epistolar. Pero, ¿có-
mo afirmar que el libro está organizado de manera pedagógica cuando conocemos
la mala reputación del griego del texto?14 Si la tesis de Porter es válida, estaríamos
frente a grupos populares que escriben para otros grupos populares con una meto-
dología y una didáctica pensadas de manera simbólica y participativa.
Pablo Richard considera el griego del Apocalipsis como una protesta y una re-
sistencia a la helenización y al helenismo. Si consideramos esta posición como po-
sible, estaríamos en frente a opciones eminentemente populares para desarrollar el
discernimiento y la movilización de grupos de mujeres y hombres en una situación
de conflicto.
El proceso que nos presenta Juan el Visionario: 1 ) ver, 2) entender, 3) escribir,
indica que hay etapas que parecen constituir una pedagogía de la profecía. El lengua-
je simbólico invita a desarrollar el proceso de construcción y deconstrucción de sím-
'4 J. Pierre Prevost recoge algunos argumentos como el de S. E. Porter que propone comprender el
Apocalipsis como uno de los registros posibles de la lengua griega popular, en usanza en el primer si-
glo {De bien des manieres, la recherche biblique aux bords du XXI siécle, Montreal, Actes de Cinquan-
tenaire de l'ACEBAC/Editions FIDES-CERF. 1995. p. 446).
Poderes que rinden gloria a Dios
REVISTA DE INTERPRETACION BÍBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
103
bolos, a partir de técnicas pedagógicas como la numeración, las imágenes, los tiem-
pos, los lugares, los movimientos ascendentes y descendentes, las acciones, las car-
tas, la liturgia, los signos, los escenarios del cielo, tierra y mar. El nivel de oralidad
presente en el libro como la “voz fuerte”, los himnos, las profecías de personajes ayu-
dan a decodificar y a comprender. U. Vanni habla del motivo literario del Apocalip-
sis que es organizado como una gran obra literaria.15 Es la pedagogía del diálogo, la
pedagogía de la liturgia, la pedagogía de imágenes que permiten una lectura y una in-
terpretación a nivel de grupos para que puedan dialogar, y mantener la utopía.
Conclusiones
Partimos de algunas situaciones para reconstruir el Sitz im Leben del Apoca-
lipsis, y la función de un lenguaje lleno de símbolos e imágenes que parecen ser un
proceso pedagógico para un grupo de mujeres y hombres en un contexto específico:
1 . A la literatura apocalíptica se la define frecuentemente como una literatu-
ra evocada por una crisis.
2. El análisis retórico no es sólo un análisis literario o estructural, sino un me-
dio para analizar cómo textos e interpretaciones bíblicas crean o mantie-
nen oprimidos valores teo-éticos de liberación y prácticas socio-políticas
(E. Schiissler Fiorenza).
3. Una crítica de género al texto mismo, a sus símbolos e imágenes se hace
necesaria para comprender que la relación dualista presente en el libro res-
ponde en parte a la situación política y socio-económica de la opresión. Es
un desafío para la hermenéutica feminista crítica construir estas imágenes
y recuperar esa dimensión liberadora de mujeres y hombres en el texto.
4. Esta estructura retórica del libro, pictórica de imágenes y simbología, pue-
de llevarnos a una praxis de liberación, en el contexto actual de un impe-
rio que pretende ser permanente, eterno y necesario.
5. La profunda subjetividad presente en los relatos del Apocalipsis, eviden-
ciada en la simbología, ¿no podría representar una alternativa del autor,
una propuesta o necesidad de trascender esa realidad socio-temporal, ge-
nerando otras resignificaciones de dichos símbolos e imágenes?
6. Hay un horizonte de justicia y de esperanza en el Apocalipsis. Tal como
apunta Ap 19,2, la gran ramera que corrompía la tierra con su fornicación
ha sido juzgada. Este horizonte hallará su realización con los capítulos 21
y 22, que señalan la llegada de ese nuevo orden, donde Dios habitará con
su pueblo.
Los roles de los sujetos colectivos, la comunidad profética (Ap 12), el poder
imperial (Ap 17), la nueva creación en el sentido cósmico (Ap 21,22) son también
sujetos políticos que desarrollan relaciones sociales que darán lugar a una produc-
ción de subjetividad. Esta subjetividad se realizará desde las actitudes de dichos su-
jetos ante la vida, ante el poder, ante la crisis, y ante el deseo.16
U. Vanni. L'Apocalypse: ermeneuticci, esegesi, teología , Bologna, Dehoniane, 1988.
Me apoyo en el pensamiento de Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio , Barcelona, Paidós, 2002.
104
VIOLETA ROCHA A., Entre la fragilidad y el poder
Me parece que una frase puede resumir todo el Apocalipsis: “corre, corre, el
viejo mundo va detrás de ti". Un viejo mundo que pone desafíos, que pone en crisis
los valores y los sistemas, que reclama la llegada del nuevo mundo. Esta frase fue
un slogan durante los movimientos de protesta en Francia en 1968, y pienso que to-
davía es válido. En América Latina, la temática apocalíptica ha sido central a partir
de los movimientos de liberación de los pueblos. La apocalíptica es un medio de ex-
presarse, de elevar una protesta, de ver nuevos tiempos: no es por casualidad que el
verbo “ver” aparece 47 veces en el Apocalipsis de Juan. Este último libro de la Bi-
blia ha inspirado la literatura, la iconografía, las diferentes artes, la cultura popular.
Violeta Rocha A.
P.O. Box 3322
Managua
Nicaragua
viole43@hotmail.com
RESENA
Richard A. Horsley. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el
nuevo desorden mundial. Editorial Verbo Divino, Estella Navarra,
2003. (Traducción y adaptación, Ricardo López Rosas)
Richard A. Horsley ha producido muchas obras sobre el contexto donde Jesús
desarrolló su ministerio. En la que ahora presentamos, él mismo ha realizado una es-
pecie de paralelo entre aquel tiempo y el actual: el imperio romano y el imperio es-
tadounidense.
La ambigua identidad de los EE.UU. Desde los primeros asentamientos en
Nueva Inglaterra, los estadounidenses se han concebido como un pueblo bíblico: los
emigrantes puritanos se miraban retratados en los relatos bíblicos del antiguo éxodo
de Israel; más tarde así lo hizo la revolución que dio nacimiento a los Estados Uni-
dos. La Constitución que dio origen a la nación fue también vista como la Nueva
Alianza. Esta concepción se fue repitiendo con la liberación de los esclavos, que se
imaginaban “pasando el Jordán” para llegar a la tierra prometida de la libertad, la lu-
cha por los derechos civiles, la religión civil que impera en EE.UU., las mujeres por
el voto, el Evangelio Social, el New Dea I de los años 30, y otras luchas de libera-
ción.Sin embargo, recientemente, se ha transformado en la única superpotencia des-
pués del desplome económico de la Unión Soviética, asunto que viene aflorando
desde comienzos del siglo pasado. La antigua nación de las virtudes democráticas
republicanas ha llegado a ser el nuevo imperio, dice Horsley, creando, a su vez, un
nuevo (des)orden mundial. “América" es ahora el nuevo imperio global de nuestros
días. La colisión entre estas dos identidades se acentuó tras los sucesos del 1 1 de
Septiembre de 2001 produciendo esta ambigua realidad. Muchos estadounidenses
comienzan a sentir serias discrepancias y no convencen a otros de sus virtudes re-
publicanas. “América” se parece más a la Roma Imperial que a la República y se ve
a ella como Roma dominando a los pueblos del Medio Oriente.
Separando la religión y domesticando a Jesús. Las representaciones actuales,
según Horsley, tenderían a decir que Jesús estaba promoviendo la no resistencia a
las violencias romanas, ya que él sería sólo una mera figura religiosa: interpretacio-
nes de “dad al César lo que es del César”, “amar a los enemigos” y otras frases des-
contextual izadas, podrían dar la sensación de que Jesús nada tenía que ver con la po-
lítica de su tiempo. Pero, la coincidente analogía histórica es demasiado inquietan-
te: el Imperio romano había conseguido controlar el antiguo Oriente Medio, inclu-
yendo Galilea y Judea, donde Jesús operaba.
106
Reseña
Sin embargo, desde el 1 1 de Septiembre de 2001, ya no se puede dormir en
paz con esos retratos domesticados de Jesús.
Un Jesús despolitizado. Deriva de cuatro factores. 1 ) Creer que la religión es-
tá separada de la política y de lo económico, que no tiene en ellos ninguna inciden-
cia. 2) Creer que el moderno individualismo occidental está integralmente conecta-
do con el supuesto de que la religión es una esfera separada. 3) La orientación cien-
tífica de sus intérpretes científicos según la cual Jesús fue un mero maestro religio-
so que pronunciaba sentencias sueltas. 4) La eliminación de cualquier incompatibi-
lidad con sus bases de datos sobre los dichos auténticos contextualizados. Difícil en-
tender, entonces, por qué crucificaron a un tipo así.
Sin embargo, estos presupuestos y procedimientos para conseguir este retrato
de Jesús resultan indefendibles en la investigación y reconstrucción del Jesús histó-
rico. He aquí algunas razones: 1) Es imposible separar la dimensión religiosa de la
vida político-económica en aquellas sociedades. 2) El individualismo es una ideolo-
gía occidental particularmente prominente en EE.UU., pero se trata de una ficción
operativa. 3) El procedimiento que establece una “base de datos” para reconstruir la
figura del Jesús histórico es problemático como método histórico. 4) La pretensión
de que Jesús no predicó el juicio de Dios resulta de la aplicación de la dicotomía en-
tre “sabiduría” y “apocalipticismo”, conceptos que no son aplicables a la literatura
judía y Galilea y que Jesús, además, es extrañamente tan diferente de su mentor an-
terior y aun de sus propios seguidores después de él.
Jadea y Galilea despolitizadas. Hay intérpretes que tienden no sólo a despo-
litizar a Jesús sino también a los propios contextos de Judea y Galilea. 1 ) Jesús só-
lo se confrontó con “líderes religiosos” y esa confrontación no tuvo connotaciones
políticas. 2) Se ignoran las formas sociales en las que la vida estaba inmersa. 3) Se
define la identidad del judaismo de entonces en términos apolíticos, como si todos
los “judíos” hubieran tenido la misma cultura, el mismo punto de vista y las mismas
prácticas.
Pero, 1 ) más que de judaismo se debería hablar de “judaismos”. Hubo un pe-
ríodo formativo con mucha diversidad antes del surgimiento del judaismo rabínico
posteriormente normativo, pudiendo considerarse quizás, al inicio, sólo la autoridad
del templo de Jerusalén y sus sumos sacerdotes, incluso por algunos muy cuestiona-
dos. 2) Jesús trató con individuos en contexto de sus familias y de sus comunidades
rurales, con influencias en costumbres y tradiciones culturales diferentes e impacta-
das por relaciones de dominio y explotación. 3) Si se concibe a las gentes de las an-
tiguas Judea y Galilea como “judíos”, sin otro calificativo, se oscurecen las diferen-
cias significativas entre ellas, sus posiciones de poder, de riqueza y privilegio.
Un imperio romano despolitizado. 1) Cuando Jesús nació ¿para qué se había
realizado el censo? Se trataba de pagar tributo a los conquistadores. 2) Desde el pun-
to de vista judío como pueblo conquistado, ¿era lícito pagar tributo al César hacién-
dolo así Señor ? 3) El imperio romano, ¿fue facilitador de la misión cristiana primi-
tiva, corno a veces se dice? Hay que recordar que para el imperio ya había un divi-
no salvador, el augusto cesar que había traído “paz y salvación” a la humanidad y
que era adorado con fiestas e himnos por parte de los que “tenían fe” en él (cf. Hch
17:7).
REVISTA DE INTERPRETACION BÍBLICA LATINOAMERICANA, No 48
107
El estudio de Jesús y el Imperio. La despolitización practicada en la teología
cristiana occidental y arraigada en los estudios del NT ignora las circunstancias his-
tóricas particulares en las que Jesús actuó. Por eso, el autor del trabajo estudia: 1)
cómo respondió Jesús al orden imperial; 2) las agitaciones, protestas, movimientos
y levantamientos contra el orden imperial; 3) cómo Jesús introdujo la idea del Rei-
no de Dios en las curaciones, en los exorcismos, en los demás milagros, enseñando
la Alianza en cuanto juicio a los gobernantes y como renovación de Israel. Además,
condenó a los gobernantes clientelares; 4) la potencia colonizadora era derrotada de
modo que el régimen romano estaba siendo vencido; imperaría la independencia y
la autodeterminación con un orden social alternativo de cooperación y justicia so-
cial libre de toda opresión.
El imperialismo romano: el nuevo (des)orden mundial. La victoria de Actium
fue recibida con alborozo, riqueza y privilegios. Se estableció la pax romana como
nuevo orden mundial visualizado por los que eran sometidos como un gran desor-
den mundial confuso y devastador.
El surgimiento de una superpotencia única: el ascenso de Roma. El minúscu-
lo asentamiento fundado a las orillas del Tíber, fue creciendo poco a poco y conquis-
tando toda Italia; luego se transformó en la potencia dominante en el mundo medi-
terráneo occidental a fines del s. III a.e.c. Aniquiló a su rival Cartago y se fue exten-
diendo hacia el Oriente, primero contra el dominio macedonio con el objeto de con-
trolar Grecia, para lo cual expolió, esclavizó y repobló con veteranos de guerra, li-
bertos e indeseables romanos. Al entrar en ocaso los imperios helenísticos, Ptolo-
meos en Egipto y Seléucidas en Siria, y Mesopotamia tuvieron que pagar indemni-
zación a estos nuevos amos. Roma persiguió a los piratas del Asia Menor. Pompe -
yo los “pacificó”. La retórica patriótica contra los “ latrones ” incrementó el impe-
rium de la “ paz .y prosperidad ' que significaba los frutos de la conquista para la me-
trópoli. El mismo Pompeyo incursionó en Siria y Mesopotamia y así la tierra de Ga-
lilea, Samaría y Judea quedó bajo su dominación. Los Paitos dominaron más allá del
Eúfrates. Con la victoria de Octavio sobre Antonio, el cesarismo se consolidó. Y Oc-
tavio fue llamado Augusto. Se estableció una especie de globalización con una con-
cepción estereotipada de los pueblos extranjeros, con diferentes calificativos peyo-
rativos. Por ejemplo, a los griegos se les llamaba “taimados e indolentes, orientales,
ricos y fastuosos pero decadentes, cobardes y esclavizados a reyes despóticos”; a los
partos, “polígamos, promiscuos, impúdicos e infieles”; a los sirios y judíos, “aptos
para la esclavitud, supersticiosos y excluyentes, exóticos como los árabes”. La glo-
balización constituyó uno de los principales mensajes: “las hazañas del divino Au-
gusto”. Los límites de la tierra y del imperio coincidían para salvaguardar los tribu-
tos y aumentarlos.
Consecuencias del imperio. El sistema fue expandido: crecieron el culto al
emperador y las pirámides de patronazgo, tanto en Roma como en los territorios
ocupados. Para la metrópoli había pan y circo\ para los generales y militares con-
quistadores, la gloria de la victoria-, para los pueblos subyugados, terror, venganza
y humillación.
Israel bajo el imperio. Gal Íleos, samaritanos y judíos estuvieron por 600 años
bajo el yugo de un imperio tras otro, desde el Faraón hasta los romanos. Estos im-
108
Reseña
perios determinaron las condiciones de vida en la Galilea donde Jesús vivió y reali-
zó su misión. Los ejércitos romanos incendiaron poblados, esclavizaron a los sanos
y mataron a los enfermos, designaron rey de Judea a Herodes, un rey el ¡entelar. Lo
mismo sucedió con su hijo Antipas, crecido en la corte imperial, quien construyó dos
ciudades de estilo romano, Séfons y Tiberias, con los impuestos. Los gobernadores
como Poncio Pilato ponían y deponían sumos sacerdotes para regir Judea desde el
templo de Jerusalén, su base. Jesús fue muerto por crucifixión, forma de ejecución
romana que intimidaba a los pueblos sometidos.
Gobierno indirecto mediante reyes y simios sacerdotes. Luego de la conquis-
ta de Pompeyo, los romanos controlaban sus territorios conquistados por medio de
reyes clientelares, dominados por la fuerza militar. El sumo sacerdocio y el aparato
del templo fueron parte de su régimen (Herodes reconstruyó el templo al estilo he-
lenístico para aún sirva como lugar turístico). Judíos, samaritanos y Galileos esta-
ban sometidos a tres niveles de gobierno y de tributación: debían pagar un tributo
para los romanos, impuestos para el rey clientelar y un tributo para el templo-esta-
do (diezmos y ofrendas). Herodes tuvo un plan arquitectónico grandioso con forta-
lezas militares, anfiteatros, templos dedicados al emperador. El pueblo estuvo eco-
nómicamente exhausto durante su largo reinado.
Resistencia y rebelión en Judea y Galilea. El Imperio romano envolvió la mi-
sión de Jesús, y ésta, en forma amplia, fue contra el (des)orden imperial. Galileos y
judíos eran pueblos subyugados, pero también organizaron rebeliones como sucedió
en otros lugares del imperio: en España, en las Galias y en el Norte de Africa. En el
caso de Palestina resistieron durante dos siglos hasta que la milicia los pacificó.
La resistencia y las raíces sociales de la revuelta en la Palestina Romana.
Hubo repetidas revueltas durante dos generaciones contra los romanos y sus gober-
nantes clientelares y contra el sacerdocio jerosol i mitano. 1) La resistencia contra
Herodes duró tres años con golpes triunfantes. 2) Al final del régimen la población
jerosolimitana organizó revueltas exitosas: Judas de Ezequías, Atronges y sus her-
manos. 3) En el 67 d.C. estalló una generalizada revuelta en Jerusalén, atacaron a
las cabezas sacerdotales y asesinaron a la guarnición. Finalmente, los romanos ho-
radaron los muros, asesinaron a los defensores y destruyeron el templo. 4) Más tar-
de, Bar Cojbá lideró una nueva rebelión por unos tres años (132-135 d.C.).
La(s) tradición(es) israelita(s) y la ubicación social de la resistencia. Para es-
tas revueltas era muy importante la tradición israelita: Moisés y la lucha contra el
Faraón; Josué y la conquista de la tierra prometida, Gedeón y Débora, portavoces
del Dios que los liberaba de cualquier yugo extranjero; David (el ungido), vencedor
contra los filisteos; Elias, así como también los profetas como Amos, Miqueas, Je-
remías, contra los reyes explotadores de Israel; la rebelión macabea contra Antíoco.
Todos estaban enraizados en la tradición israelita de resistencia popular, cuyo esque-
ma fundamental era la liberación o la restauración con la consecuente derrota o con-
dena de los gobernantes extranjeros o domésticos de Israel.
Protesta, resistencia y terrorismo de los grupos escribas. La resistencia de los
escribas a los regentes sacerdotales produjo una dramática crisis un siglo antes del
control romano. Los maskilim opusieron resistencia a la occidentalización sobre la
base de la Alianza mosaica, que demandaba una total sumisión y lealtad a Dios.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No 48
109
La comunidad de Qumrán, los fariseos, y otros círculos de escribas/sabios
produjeron distintas rebeliones. Qumrán reaccionó contra el acomodo de los sumos
sacerdotes asmoneos que estudiaban asiduamente la Ley y los Profetas. Promovie-
ron la guerra de los Hijos de la luz contra los Hijos de las tinieblas y la guerra final
contra los Kittim.
La llamada por Josefo “cuarta filosofía" rechazó el pago del tributo a los ro-
manos por la lealtad a Dios como Amo y Señor. No pagarían tributo alguno porque
creían en un gobierno teocrático. Concordaban con los fariseos en todo, pero tenían
indómita pasión por la libertad. Los activistas permanecieron en la tradición de los
maskilim.
El (contra)terrorismo de los sicarios. Estos buscaban aterrorizar a la gente
con sus dagas curvadas que eran utilizadas para asesinatos subrepticios y secuestros.
Su movimiento debería llamarse más propiamente “contraterrorismo o contraviolen-
cia”, pues eran parecidos a ciertos movimientos anticolonialistas del siglo XX: el
FLN de Argelia o el sionista Irgun Zvai Leumi. Las gentes acudieron a este tipo de
método, cuando los canales de comunicación quedaron cerrados (tardíos años 40).
La aristocracia sacerdotal colaboracionista regente no les dio importancia. Entre los
años 40-50 los gobernadores romanos aumentaron su crueldad.
Protestas populares y distintivos movimientos israelitas. Para los romanos las
protestas populares y los movimientos de resistencia representaban una amenaza
más seria que las protestas de los grupos de escribas; aquéllos eran más frecuentes
y estaban fuertemente enraizados en la tradición israelita.
Protestas de la turba de Jerusalén. Los sumos sacerdotes eran meras mario-
netas del clientelar Herodes. Cuando éste llegó a su fin, la turba jerosolimitana lite-
ralmente explotó, la gente estalló en peticiones. Hubo mártires que dieron lugar a
nuevas protestas. Arquelao mató a miles. Las fiestas anuales como la Pascua daban
lugar a las manifestaciones y al irreconciliable conflicto.
Protestas populares en la provincia. Se produjeron antes y después de Jesús.
Pilato acantonó tropas en Jerusalén con sus estandartes lo que provocó revueltas y
tuvo que desistir. Los campesinos Galileos realizaron una amplia huelga. Las tumul-
tuosas protestas populares indican el conflicto entre el régimen imperial romano y
los pueblos sometidos con sus reyes clientelares.
Movimientos mesiánicos y proféticos populares. Se basaron en la tradición is-
raelita pero tomaron también formas revolucionarias helenistas. Las acciones eran
todas de origen humilde, con dos metas: la libertad del régimen herodiano y roma-
no y la restauración de un orden socio-económico más igualitario. Libertad para los
esclavos y recompensas para los libres. No tuvieron éxito, pero muestra que la gen-
te judía y galilea no quería sucumbir al nuevo orden mundial.
Formas ocultas de resistencia. Mucha resistencia popular permaneció inten-
cionadamente oculta. Cada grupo subordinado, creó en su propio ámbito, una trans-
cripción oculta que representaba una crítica al poder, pronunciada a espaldas del do-
minante. División principal entre el campesinado y sus gobernantes, entre herodia-
nos y el alto sacerdocio junto con los romanos, y no generalmente entre “romanos”
y “judíos”. La resistencia de la cuarta filosofía al tributo romano provocó el enfren-
Reseña
1 10
tamiento contra los sumos sacerdotes encargados del templo; por ellos, casi todos
los movimientos campesinos están dirigidos contra el templo y contra el sumo sa-
cerdocio y el estamento romano gobernante.
Hacia una aproximación relacional con Jesús. En las investigaciones sobre el
Jesús histórico el método usual comporta los efectos despolitizadores del individua-
lismo occidental y de la separación entre la religión y la vida económico-política de
los siglos XVIII-XIX. Hay que estudiar al Jesús que curó y exorcizó y al que ense-
ñó en su contexto sociopolítico. No es correcto aislar los propios dichos de Jesús de
sus contextos literarios lo que significaría aislarlos de sus contextos sociopolíticos.
Aspectos múltiples en un líder histórico. Siempre hay que considerar las cir-
cunstancias históricas particulares. En el caso de Jesús hay cinco aspectos interrela-
cionados: I) Las Crisis en Judea y Galilea que 2) impactaron en la tradición cultu-
ral israelita; 3) Jesús surgió como líder; 4) asumiendo o adaptando papeles sociales
e 5) interactuando con gentes particulares para formar un movimiento que resultó
significativo. Su crucifixión fue el motivo reverenciado de la causa. Estos factores
relaciónales a veces han sido ignorados.
Circunstancias históricas y tradiciones culturales de y para un Jesús-en-mo-
vimiento en la Palestina romana. Estas son conocidas por otras fuentes, además de
los evangelios que son nuestras únicas fuentes para Jesús y su(s) movimiento(s).
Divisiones de dase y de región : gobernantes (romanos, herodianos y sacerdo-
tes), gente común, y los ciudadanos (campesinos, gente de Jerusalén y otras aldeas
y ciudades). Los de afuera no tenían esta distinción y todos eran judíos. Regiones:
Galilea, por 800 años independiente de Jerusalén hasta que en 104 a.C. los reyes sa-
cerdotes asmoneos la controlaron, pero en el 4 a.C. Roma designó sus gobernadores
(por ejemplo. Antipas) por lo cual Galilea no era jurisdicción de Jerusalén en el
tiempo de Jesús; y Judea, otra región.
Formas sociales fundamentales. Caseríos y pequeñas aldeas (agricultura y
pesca). Los gobernantes expropiaban un porcentaje. Las comunidades eran semi-au-
tónomas.
Las circunstancias bajo el gobierno romano. La imposición de gobernantes
clientelares hizo surgir revueltas, protestas, movimientos de renovación en tres eta-
pas: primera , antes de Jesús, el asesinato, esclavizamiento y devastación produjeron
traumas sociales colectivos; segunda, rigurosa administración para recaudar im-
puestos de Galilea con mayor eficacia que con los asmoneos; tercera. Antipas ubi-
có su administración en Galilea, haciendo más rigurosa su recaudación de impues-
tos con una gran presencia inspectora y presión económica. Los deudores no podían
pagar a los prestamistas (élite herodiana) que se apoderaban de la tierra legalmente.
La tradición cultural. Los galileos, aunque analfabetos en su mayoría, no eran
ignorantes de sus tradiciones. Podían depender de la “tradición menor’' en las comu-
nidades rurales de índole oral, si bien la élite podía conocer la “tradición mayor” de
característica escrita en los círculos de escribas. Sin embargo, eran ambas israelitas,
con base en la Alianza y en el Decálogo, por lo cual la codicia, el robo y el asesina-
to eran condenables y la cooperación y la cancelación sabática de las deudas eran
conocidas.
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA. No. 48
Jesús-en-movimiento en las fuentes evangélicas. Por lo visto, podemos tener
un enfoque mejor apoyado sobre cómo usar los evangelios y las tradiciones evangé-
licas para saber cómo Jesús, adaptando un papel distintivo, formó en ese contexto
un movimiento en interacción con galileos.
Los evangelios como comunicación y fuentes históricas. En la vida real nadie
se comunica con dichos aislados, sin conexiones que den significado relacional. Los
más primitivos estratos del EvMc y Q, primero fueron comunicación oral en contex-
tos comunitarios. La sociolingüística y la ejecución de lo oral son necesarias para
entender la comunicación. Así hay texto, contexto y tradición cultural.
Texto es el mensaje en comunicación, el contexto determina qué se ha de co-
municar y de qué manera, la tradición cultural es el ámbito en que se mueve el tex-
to y el lector original. Por eso, los Evangelios son declaraciones expresas de un mo-
vimiento popular, surgen de la tradición israelita popular y son desarrollados, refi-
nados y actualizados en las comunidades que todavía no son escuchadas por sus go-
bernantes.
Asumir el Evangelio entero. Constituye nuestra principal guía. El autor toma
el EvMc como relato más antiguo paradigmático del discipulado cristiano, para rea-
lizar, con la presencia del Reino de Dios, una renovación de Israel contra los líderes
y sus patronos romanos. Por otro lado, la secuencia de discursos de Jesús conocidos
como Q también trata sobre el Reino de Dios. El interés y significado es la renova-
ción de Israel. La contrapartida de la renovación de Israel, en cuanto realización del
Reino de Dios, es el juicio de los líderes opresores de Israel por la ley regia de Dios.
La condena profética de Jesús contra el templo, los sumos sacerdotes y el go-
bierno imperial. El rostro del imperio era el de los gobernadores clientelares y del
sumo sacerdocio asentado en el templo. En Q hay un pronunciamiento profético del
juicio de Dios sobre los líderes de Jerusalén (Q Le 3:7-9, 16-17; 6:20-49; 10:2-16;
22:28-30; 13:28-29, 34-35; 14:16-24). En EvMc Jesús expresa la renovación de Is-
rael abiertamente enfrentándose a los sumos sacerdotes y a sus padrinos imperiales
romanos (11:15-17; 11 :27- 1 3:2; 14:1-2, 53-64, esp. 58; cf. la controversia sobre el
tributo al César, Me 12:13-17). El gobierno imperial romano está implicado en los
exorcismos de Jesús (Jesús vence al espíritu inmundo o a la Legión Me 5:1-20).
Comunidad de Alianza y cooperación. Con la confianza de que el orden im-
perial romano estaba bajo el juicio del inminente Reino de Dios, Jesús lanzó una mi-
sión de renovación social entre las gentes subyugadas. Dios estaba actuando ya en
la vida de las gentes y de las comunidades. Un programa de revolución social para
establecer un igualitarismo justo y unas relaciones de mutuo apoyo socio-económi-
co en las comunidades rurales.
Jesús se dedicó a sanar los efectos del imperialismo entre los Galileos en cua-
tro formas:
I) Expulsando a las fuerzas ocupantes extranjeras al derrotar a las fuerzas
demoníacas en sus exorcismos: a) liberada de las extrañas fuerzas “ocu-
pantes”, la persona vuelve a su correcto estado mental y a la vida social
(Me 5:15, 20); b) estar poseído era una condición socio-espiritual al en-
contrarse bajo el ataque o incluso bajo el control de una destructiva fuer-
Reseña
i 12
za sobrehumana: Satanás, comprometido en controlar la sociedad y la his-
toria; c) en el nivel político, Satanás/Belia! (representado/s por los roma-
nos), posee al pueblo.
2) Sanando el cuerpo social con las curaciones porque cada curación era la
curación de una persona particular y una “curación” continua del “cuerpo”
social de las comunidades subsecuentes de oyentes que trajo el imperialis-
mo romano.
3) Infundiendo esperanza en una situación desesperada, al eliminar la triste-
za que deriva de la situación ( Q Le 6:20-22), al remitir a la plenitud de las
expectativas creadas (Q Le 7: 1 8-23) y al desborde de la justicia que invier-
te el orden (Q Le 7:24-28) o al seguro de los bienes compartidos ( Q Le
12:22-31).
4) Contrarrestando la desintegración social. Lejos de invitar a las gentes a
abandonar a sus familias y a dejar sus costumbres sociales y sus normas,
Jesús quiso reforzar la familia y la solidaridad social; por ejemplo, consa-
grando los bienes no al templo por el corbán sino a socorrer a los padres
ancianos.
La misión de Jesús se centraba en las comunidades rurales; él iba las asam-
bleas semanales locales en las sinagogas donde no se trataban lo que modernamen-
te se llaman asuntos “religiosos”, sino los intereses políticos-económicos de las co-
munidades, incluso temas como el de la hospitalidad.
La renovación de la comunidad de la Alianza es un tema mayor tanto en
EvMc como en Q, principalmente para salvaguardar la viabilidad económica de ca-
da familia en su comunidad (relación con el Decálogo) por medio de la “economía
moral” de las sociedades campesinas, en discrepancia con el establecimiento del ser-
vicio principal y fundamental a Dios en el templo establecido por la monarquía da-
vídica. En consonancia con la alianza mosaica se declara la independencia en rela-
ción con los líderes sacerdotales de Jerusalén. Incluso en la “oración del Señor” se
encuentran peticiones sobre materias económicas concretas para el sostén de la vi-
da (pan, deudas) incluyéndolas en el “¡Venga tu Reino!” o “Hágase tu voluntad ...”
que significaba observar los mandamientos de la Alianza.
La alternativa de Jesús al orden imperial romano. Con acciones y enseñan-
zas, Jesús se opuso al mismo y a sus efectos sobre los pueblos subyugados. Anun-
ció que tanto los gobernadores imperiales como sus explotadores clientes herodia-
nos y sacerdotales de Jerusalén estaban bajo la condena de Dios: sanó de la violen-
cia imperial, renovó el espíritu corporal y cooperativo en las comunidades que se de-
sintegraban por el impacto del orden imperial romano. “Amar” se refiere no a un
sentimiento o a una actitud, sino a prácticas económicas concretas en la comunidad,
como la cancelación de deudas y el generoso compartir mutuo de los recursos eco-
nómicos. Jesús llama a renovar el compromiso con los valores económicos y políti-
cos de la alianza y a comportarse así en las comunidades.
El Imperio Cristiano y el Imperio Estadounidense { Cristiano >. “Desde el pa-
sado, imperios, educación y religión han estado viajando desde Oriente a Occiden-
te, y este continente es su última forma occidental... Aquí Dios está construyendo
una morada donde exhibir las maravillas de su Reino” (Thomas Brockaway, 1784,
REVISTA DE INTERPRETACION BIBLICA LATINOAMERICANA, No. 48
1 13
citado en Anders Stephanson, Manifest Destiny: American Expansión and the Em-
pire of Right, Nueva Cork, Hill & Wang, 1995, 19).
El Imperio no tiene la última palabra. Al menos por lo que toca a sus segui-
dores que extendieron su movimiento entre otros pueblos sometidos al imperio.
Dios estaba cumpliendo las promesas hechas a Abraham de que todos los pueblos
recibirían las bendiciones divinas por su simiente, ahora reconocida como Cristo Je-
sús (Gal. 3). Siendo todos herederos, era posible conformar relaciones sociales más
igualitarias que rompieran con las jerarquías sociales fundamentales del orden im-
perial, fueran griegos o bárbaros, incluyendo a los judíos, libres o esclavos, varones
o mujeres.
...¿O si? Las que se convirtieron en formas ortodoxas del “cristianismo”, sin
embargo, se comprometieron y acomodaron con el orden imperial. Esto ya se nota
incluso en los escritos tardíos del NT, los que las modelaron y establecieron una au-
toridad con los obispos monárquicos. Tras varios intentos de someter o suprimir el
movimiento, el Estado imperial romano decidió que era mejor utilizarlo. Tanto Ro-
ma como Constantinopla lo convirtieron en la religión del imperio. Si antes el Em-
perador era rey divino, ahora, sólo se subordinaba a Cristo, rey divino eterno. Y así
las Sagradas Escrituras que tenía origen “subversivo”, incorporaron materiales co-
rrectivos que apoyaban el orden imperial, dice Horsley: primero, el Canon Judío
(AT) en razón del Estado-templo judío; luego, el Canon Cristiano (NT) en razón de
la religión imperial. Hubo, sin embargo, en la historia posterior personas que cues-
tionaron esas lecturas e interpretaciones acomodaticias.
El imperio estadounidense. Cual nueva Roma, y repitiendo su historia, los
que en su origen se consideraban un pueblo perseguido, se transformó de república
en imperio, que era su destino manifiesto , según algunos, desde su origen. Ahora es
la única superpotencia , del imperio global, que despliega fuerzas militares o gober-
nantes clientelares por doquier, que lidera y propone el nuevo (des)orden mundial.
Si la globalización romana era política con consecuencias económicas, el moderno
poder imperial es primeramente económico, estructurado por el sistema capitalista
que concentra monstruosas concentraciones de capital y que se ocupa de sus “nece-
sidades” antes que del “bienestar” de las personas.
Prof. Dr. Ricardo Pietrantonio
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12. Biblia: 500 Años ¿Conquista o Inclusión?
13. Espiritualidad de la Resistencia.
14. Vida Cotidiana: Resistencia y Esperanza.
15. Por Manos de Mujer.
16. Urge la Solidaridad.
17. La Tradición del Discípulo Amado. Cuarto Evangelio y Cartas de Juan.
18. Goel: Solidaridad y Redención.
19. Mundo Negro y Lectura Bíblica.
20. Pablo de Tarso. Militante de la Fe.
21. Toda la Creación Gime...
22. Cristianismos Originarios (30-70 d.C.)
23. Pentateuco.
24. Por una tierra sin lágrimas.
25. ¡Pero nosotras decimos!
26. La Palabra se hizo india.
27. La Iglesia de Jesús, utopía de una Iglesia nueva.
28. Hermenéuticas y Exégesis a propósito de la Carta a Filemón.
29. Cristianismos Ordinarios Extrapalestinos (35-138 d. C.)
30. Economía y Vida Plena.
31. La Carta de Santiago.
32. Ciudadanos del Reino.
33. Jubileo.
34. Apocalipsis de Juan y la Mística del Milenio.
35-36. Los libros proféticos. La voz de los profetas y sus relecturas.
37. El género en lo cotidiano.
38 Religión y Erotismo. Cuando la Palabra se hace carne.
39. Sembrando esperanzas.
40. Lectura judía y relectura cristiana de la Biblia.
41 . Las mujeres y la violencia sexista.
42-43. La canonización de los Escritos apostólicos
44. El Evangelio de Lucas
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46. María
47. Jesús histórico
48. Los pueblos confrontan el imperio
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Esta Revista "se sitúa dentro di
las experiencias de fe y de lucha de las
comunidades y de las iglesias. La Biblic
está siendo rescatada por el pueblo. Los
dolores, utopías y poesías de los pobres se
tomaron, a través de las comunidades
mediaciones hermenéuticas decisivas para
la lectura bíblica en América Latina y en
el Caribe. Esta Revista tiene como cuna, la
vida sufrida de nuestros pueblos y su tenaz
resistencia en dirección de una existencia
digna y justa. Las comunidades de los
pobres ahí insertadas se constituyeron en
fermento para el conjunto de la
hermenéutica bíblica".
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Milton Schwantes
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